EL BIENESTAR SUBJETIVO DECLARADO EN LA TEORÍA ECONÓMICAW
Andrés Gómez LeónY
Jaime Vergara Hincapié¥
             RESUMEN

Propender por la identificación de características y factores que influyen en el bienestar individual y colectivo es una de las preocupaciones fundamentales de las ciencias sociales y humanas. Desde el campo de la economía el estudio del bienestar ha sido una preocupación constante sobre la cual diferentes escuelas y pensadores han realizado diversos aportes que sirven como referentes para nuevas teorías. Recientemente el interés sobre el bienestar subjetivo declarado como insumo para la medición de las preferencias de los individuos permite nuevas construcciones que enmarcan la realización de reflexiones interdisciplinarias en los ámbitos teórico y empírico. Un carácter integral de los estudios ha de contribuir al diseño de mejores aproximaciones teniendo como objetivo la construcción de políticas que permitan un cambio de la situación a favor de la sociedad.

  1.            INTRODUCCIÓN

Las ciencias sociales tienen entre ellas un común denominador, el estudio del comportamiento humano. Para este objeto de estudio cada una de ellas ha aportado lo que en su visión define como fundamental para la “felicidad” de los individuos y sociedades, y ha construido un conjunto de herramientas teóricas y empíricas que pueden contribuir al logro de este objetivo. En efecto, la concepción de este “estado de plenitud del ser humano” ha sido una de las grandes preocupaciones de diferentes sociedades a través del tiempo. Pensadores de diferentes áreas han intentado acercarse al tema, profesionales de la psicología, sociología, filosofía y de las humanidades, entre otras, han buscado explicaciones sobre cómo lograr el bienestar de los individuos y de la sociedad.
  Desde la economía la situación no es diferente, son varias las escuelas que han intentado la construcción de la concepción de una teoría que permita la aproximación al ideal de felicidad, presentando ello problemas en la unificación de criterios de definición, alcances, políticas, y de consenso sobre la posibilidad y manera de alcanzarlo.
Recientemente el debate sobre la felicidad es cada vez más frecuente al interior de las ciencias, y en este se suele utilizar una metodología más cercana a la psicología y a otras ciencias sociales más que a la misma economía. El tema de la felicidad en economía parece introducir en el ámbito científico un nuevo paradigma de evaluación, que cambia las ideas tradicionales sobre la maximización de la riqueza y de los consumos y manifiesta el carácter limitado de los aportes que la economía a través de los aportes ofrecidos por el utilitarismo y la teoría del Bienestar pueden ofrecer al respecto.
  La economía se ha limitado a estudiar el comportamiento humano sobre la base de la observación de las elecciones de los individuos, siendo así posible obtener alguna orientación únicamente referida a las preferencias de estos. Así se intenta la derivación de inferencias sobre los elementos que inciden en la consecución del bienestar y la felicidad de los individuos, más esto puede ser objeto de análisis y controversia.
  La existencia de una imperfecta comprensión de este fenómeno ha dependido de mediciones no confiables. Para los economistas es evidente que el factor fundamental que determina el grado de bienestar subjetivo declarado es el consumo, mientras que para otras ciencias la evidencia muestra que lo fundamental tiene que ver con la calidad de las relaciones interpersonales, mucho más que con la cantidad de bienes consumidos. En este sentido podría preguntarse ¿Qué rol juegan los “otros” en nuestra vida, cómo influyen sus acciones en nuestras opciones económicas?
  Más importante en términos de la ciencia económica es como esos “otros”, representados en la colectividad a la que pertenecemos, el Estado - Nación del que somos ciudadanos, es responsable de nuestra felicidad. Es decir, ¿en qué medida está influenciada esa felicidad por las decisiones del Estado en términos de lo que se conoce como política económica?
  Es un hecho casi indiscutido que la felicidad es el objetivo al cual, de una u otra manera, todo individuo apunta. Pero si se lo examina con más detenimiento, el modo y el medio a través del cual alcanzar ese fin aparece mucho menos evidente. No se sabe bien qué hay que hacer para ser felices y ni siquiera existe una clara definición de qué significa ser felices.
  La concepción del bienestar económico en su sentido tradicional suele estar asociada a la satisfacción de las necesidades materiales, una reflexión sobre dicha posición y sobre su contribución al logro de la felicidad desde la historia de la ciencia económica, junto al análisis de las posibilidades y limitantes que brinda la metodología de la misma puede ser útil en pro de intentar la construcción de una mejor aproximación, y de realizar un ejercicio teórico pertinente para el entendimiento de la realidad.
  Se pretende en este escrito mostrar un breve recuento de los aportes que diferentes escuelas y autores han ofrecido desde la teoría económica sobre esta temática. Junto a ello se intenta una reseña de los estudios de caso que a nivel internacional se han realizado acerca de las mediciones del bienestar subjetivo agregado de la población, y un recuento de los estudios que en el mismo sentido en el país han realizado diferentes estamentos.

  2.    EL ROL DEL CONCEPTO DE BIENESTAR EN EL PENSAMIENTO ECONÓMICO.

  La economía tiene en su fundamento una dimensión ética incuestionable y dentro de ella el tema del bienestar y la felicidad siempre han estado presentes. La dimensión ética implica una forma de contribuir al desarrollo pleno del ser humano (felicidad), ámbito dentro del cual es posible incluir el tema del bienestar económico. A continuación se presenta un sencillo ejercicio de recuento sobre algunos de los principales aportes que en este sentido se han hecho en el pensamiento económico.
Ya desde tiempos de Aristóteles, existía la preocupación por establecer los determinantes de la felicidad, concluyendo este célebre personaje que “no es posible ser felices en soledad”, tema que mucho después fue retomado por el economista napolitano Antonio Genovesi, al afirmar que la felicidad consiste en “hacer felices a los demás”.
La búsqueda de la felicidad y el bienestar entendiendo por ellos términos complementarios no sinónimos, constituyen una de las razones de ser del origen de las ciencias económicas. Así por ejemplo Adam Smith considerado como el padre de la economía moderna, en su Teoría de los Sentimientos Morales (1759)[1], afirma: “no puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados”, haciendo referencia a que el bienestar material no es más que un requisito para la obtención de la felicidad. Por otro lado, Smith presenta una separación entre el bienestar material y el bienestar subjetivo de los individuos. Afirma que “preocuparnos por nuestra propia felicidad implica la virtud de la prudencia[2]”, otorgando a su análisis un carácter moral e implicando en el mismo la pertinencia de la preocupación por la felicidad de los otros.
Jeremy Bentham (1776)[3] propuso poco después de manera axiomática lo que vendría a conocerse como el fundamento del utilitarismo, esto es: cualquier decisión colectiva “debe buscar la mayor felicidad para el mayor número de individuos”[4], formulando implícitamente el supuesto de la imposibilidad de la existencia de individuos egoístas puros y de la envidia, supuesto que otros autores posteriormente han criticado repetidamente. Esta propuesta axiomática y de contenido ético vino a constituirse en la base de la función de utilidad individual y la función de utilidad social, tan presentes en los libros de texto de micro y macroeconomía de la actualidad.
El primero en superar la visión material del bienestar, probablemente fue Jhon Stuart Mill (1848)[5], quien amplió el concepto e incorporó dimensiones que no eran tenidas en cuenta en el axioma fundamental, porque según él, la felicidad no puede identificarse simplemente con el placer.
  Posteriormente los que se conocieron al interior del pensamiento económico como marginalistas, dieron gran importancia al tema. Ejemplo de ello es el trabajo de William Stanley Jevons (1888), quien sostuvo vehementemente que la investigación de “la naturaleza y las condiciones de la utilidad…. sin duda proporciona la verdadera clave para el problema de la economía”[6], puesto que “toda la teoría de la economía depende de una correcta teoría del consumo” se debe examinar necesariamente el carácter de los deseos y las necesidades de los hombres”. La influencia del cálculo hedonista de Bentham es evidente en la definición de mercancía de Jevons, ya que la concibe  como “cualquier objeto (…) cualquier acción o servicio que puede proporcionar placer o impedir dolor” mientras que la utilidad es “la cualidad abstracta por medio de la cual un objeto sirve a nuestros propósitos, y pasa a formar parte de la categoría de mercancía”. A pesar de que Jevons abarcó el aspecto subjetivo del problema del valor, la cuestión central de su teoría era la del valor de cambio, al afirmar que el error de los clásicos y su teoría del valor era darle demasiada importancia a los costos de producción y descuidar el valor de uso. Por otro lado León Walras (1874,1877)[7], introdujo el análisis de la utilidad marginal, compartiendo con Jevons que la utilidad es subjetiva y que no tiene relación directa y cuantificable con el tiempo ni con el espacio.
  Arthur Pigou, seguidor de la tradición neoclásica y sucesor de Alfred Marshall (1890)[8], adopta una posición más clara alrededor de la medición de la utilidad “felicidad” de los individuos, en su papel de consumidores dentro de toda su construcción teórica. La tesis de Pigou expuesta en su libro “Economics of Welfare” esta construida sobre el supuesto de que la utilidad, que es subjetiva, se mide en unidades cardinales (ejem 1,2,3) [9].
  Pero no fue sino hasta que J.R.Hicks y R.G.D Allen postularon la idea de abandonar la búsqueda de la medición de la utilidad, cuando la tradición neoclásica encontró una “solución” al problema de la subjetividad del valor y de la utilidad en los individuos.
Estos últimos afirmaron que solo es necesario que los consumidores tengan preferencias que puedan ordenarse y clasificarse en el sentido de A es preferido a B, y B es preferido a C, sin necesidad de cuantificar la magnitud en que A es mayor a B, ni en la que B es mayor a C. Con esto la visión neoclásica superaba las acusaciones de subjetividad en su construcción teórica, como también la no muy deseada necesidad de hacer juicios de valor, con lo que la economía encontró su estatus de ciencia en el sentido del positivismo lógico. En este momento histórico fue cuando la búsqueda por la medición de la utilidad de los individuos se perdió en la agenda de investigación de la economía.
  De esta manera la “nueva economía del bienestar” a diferencia de la economía del bienestar de Marshall y Pigou, se preocupa únicamente por lograr un optimo éticamente neutral con respecto a la producción y al consumo. Los teóricos del nuevo bienestar buscaban propuestas libres de juicios de valor, en el sentido que investigaban solo las condiciones bajo las cuales los recursos de una economía de propiedad privada se utilizan mejor para satisfacer las necesidades determinadas dentro del marco de una distribución dada del ingreso. Este es el bienestar máximo en el sentido paretiano.
  Después de esto y durante la primera mitad del siglo XX el tema del bienestar subjetivo fue perdiendo poco a poco su visibilidad en el debate de la ciencia económica, implicando un alejamiento de su marcado enfoque comunitario inicial, convirtiéndose de alguna manera en una “ciencia alejada de la felicidad” y que expresa poco o ningún interés sobre la felicidad de los individuos.
  Todas estas reflexiones teóricas dejaron de lado el tema de la medición del bienestar subjetivo que apareció en algunas oportunidades pero solo fue hasta que gracias a los estudios pioneros de Richard Easterlin (1974)[10], que el tema se retomó. En ellos Easterlin descubrió que si bien los sujetos con ingreso más elevado se consideraban más felices que sujetos con ingreso más bajo, el incremento del mismo en el tiempo, no incidía en el estado de felicidad del sujeto individualmente. Easterlin encontró que la disponibilidad de los bienes por sí misma puede convertirse en un “sustituto” con respecto a los vínculos relacionales que no se pueden cultivar debido a la búsqueda de una riqueza cada vez mayor, clarificando de nuevo la diferencia entre felicidad y utilidad, en cuanto la primera implica la interacción entre los sujetos.
Para llegar a estas conclusiones, Easterlin y la economía como ciencia han recibido aportes de la psicología y las demás ciencias sociales hasta el punto en el que por ejemplo Daniel Kahneman, siendo psicólogo fue ganador del Premio Nobel de Economía en el 2002, gracias a sus estudios sobre la formación del juicio y las decisiones en condiciones de incertidumbre. En su trabajo Kahneman abordó el tema del bienestar subjetivo en el desarrollo diciendo “Cuanto más rico eres cultivas placeres más refinados, tienes expectativas más elevadas y por lo tanto te declaras menos satisfecho”. No interesa en consecuencia, conquistar una mayor disponibilidad de consumo a costa de un empobrecimiento de las propias relaciones familiares y sociales.[11]
  Otro caso similar del retorno de la economía a su origen humanista y moral, es el del premio Nobel Amartya Sen (1987)[12], quien avanzó en estudios de la filosofía moral al anteponer la ética a las razones de mercado, el desarrollo espiritual al material. Sen en su trabajo procura además explorar e identificar las estrechas relaciones que existen entre la felicidad, en un sentido de salud mental y plenitud personal, y las condiciones económicas de una persona.
  Un aporte que revela la exclusión de la integración de la formulación y resultados de las políticas económicas con los efectos sociales y psicológicos que tienen en la colectividad y en los individuos la presenta Amartya Sen, en un artículo publicado en la Revista Internacional del Trabajo (1977) titulado “Desigualdad y Desempleo en la Europa Contemporánea” cuando presenta diez daños ocasionados por el desempleo, aparte de la pérdida de ingresos, entre los que destacan: Pérdida de libertad y exclusión social, deterioro y pérdida a largo plazo de las aptitudes profesionales, daños psicológicos, mala salud física y mental, aumento de la mortalidad, pérdida de la motivación, ruptura de las relaciones humanas y quebranto de la vida familiar, además de pérdida de valores sociales y de responsabilidad.
  Esta tendencia reciente ha subrayado la necesidad de devolver a la economía el rango de  “ciencia ética”, muy en la sintonía de lo que siempre propuso Jesús Antonio  Bejarano, este recordado economista colombiano resaltó la importancia de que la teoría económica tenga en cuenta la dimensión del otro[13].
3.    LEGITIMIDAD DEL CONCEPTO DE BIENESTAR SUBJETIVO DECLARADO
  Es preciso anotar e identificar el aporte que la ciencia económica construye para el entendimiento del comportamiento humano y de los condicionantes del estado de plenitud y crecimiento del ser social. Su visión del tema la define a partir del término Bienestar, bajo el cual en un sentido general y en el ideal social, ningún ciudadano debe encontrarse por debajo de un mínimo umbral de calidad de vida. Tradicionalmente el término calidad de vida involucra elementos asociados a la satisfacción de necesidades básicas[14], revisadas estas últimas siempre desde un punto de vista material, en este sentido, el bienestar implica, tal y como lo define el diccionario común Comodidad.
  Sin embargo, se observa en algunas esferas de las escuelas de pensamiento económico una preocupación sobre la pertinencia de consolidar una visión más amplia del bienestar. En efecto, Amartya Sen y Martha Naussbaum, compiladores del texto “La Calidad de Vida” (1996)[15], manifiestan que “El término “Bienestar” debe ser usado en un sentido amplio. No solo debe incorporar los elementos de las teorías del bienestar que postulan como elemento primordial la satisfacción de las necesidades o el placer (teoría utilitarista) y las que afirman que los bienes que controla una persona son lo más importante (teorías objetivas del bienestar). El término “Bienestar” debe relacionarse con aspectos como las capacidades, las oportunidades, las ventajas y otros elementos no cuantificables que hacen referencia a la calidad de vida”.
  Lo anterior sugiere pensar en un sentido más amplio el concepto tradicional de bienestar y asociarlo con otras dimensiones de la satisfacción humana para permitir un acercamiento a una idea más completa y trascender de la contribución que puede hacer la economía sobre el bienestar de las personas a la contribución que puede hacer a la felicidad de las mismas en una visión alternativa y más completa del término bienestar.
Un breve recuento sobre las concepciones teóricas sobre el tema, permite afirmar que los conceptos bienestar y satisfacción se han hecho más evidentes en el estudio y el pensamiento económico desde que Bentham introdujo el cálculo de la utilidad con el objeto de permitir su medición. A partir de este momento la concepción del bienestar ha tenido una importante influencia en la construcción de los edificios teóricos sobre los cuales están sustentados los instrumentos que sirven para medir entre otros, la pobreza, la riqueza, el desarrollo económico, social y cultural de una nación y la realidad económica en general. Por lo tanto, quienes direccionan las políticas económicas para el logro de la erradicación de la pobreza, el incremento de la riqueza, la superación del subdesarrollo económico, social y cultural, estarán condicionados por estos conceptos.
  Esto es resultado de que al interior de la ciencia económica para tratar de medir el bienestar, la corriente dominante de pensamiento haya decidido agruparse dentro de los enfoques según los cuales el criterio definitivo de justificación de las decisiones colectivas, son las preferencias de los individuos, es decir el bienestar subjetivo. Por tanto para la teoría económica ortodoxa bienestar debe ser entendido como el grado de satisfacción de las preferencias existentes.
Este concepto de “bienestar subjetivo” ha sido desvirtuado en varios sentidos:
Primero, si se entiende a las preferencias como el producto de la situación existente, no se puede justificar la situación a partir de las preferencias, un ejemplo de ello son las personas que viven en situación de pobreza, sus preferencias pueden estar en gran medida determinadas por la ausencia de oportunidades accesibles sin que ellas puedan darse cuenta.
  En un segundo lugar, Martha Naussbaum (1996), ha sostenido que es imposible defender la idea de que cada individuo es la máxima autoridad para juzgar acerca de su propio bienestar, aunque otros como Milton Friedman defienden por el contrario que para el caso es imposible ir mas allá del criterio de bienestar subjetivo.
  Por ultimo Harsanyi (1955)[16] critica la posición defendida por autores como Friedman, con el concepto de la “autonomía de las preferencias”, argumentando que en la decisión de lo que es beneficioso o dañino para un individuo, el criterio definitivo no puede ser otro que el de sus propias preferencias; pero al mismo tiempo reconoce que las preferencias de los individuos son a menudo “irracionales”, es decir no siguen el principio de maximización del “bienestar subjetivo”, de manera que las preferencias reveladas estarían en contravía de las “verdaderas preferencias” es decir las preferencias racionales.
Por tanto, si es necesario descartar las preferencias reveladas pero irracionales, es lícito con más razón excluir las preferencias “antisociales y altruistas” de cualquier cálculo del bienestar general, como puede ser el sacrificio, la envidia, el sadismo, el resentimiento, la amargura, la tristeza, el odio, etc, que de ser contemplados conducirían a unos parámetros de decisión más que irracionales, destructivos.
  Un ejemplo de los problemas de la determinación del bienestar puede reseñarse al tomar el caso de la lucha contra la pobreza, y de muchos otros problemas sociales y económicos, uno sino el mayor, consiste en determinar una situación como “pobreza objetiva” más allá de lo que opinen los individuos que se encuentran en esa posición. Así por ejemplo el Índice de Necesidades Básicas insatisfechas (NBI), se basa en criterios objetivos para determinar si un individuo o un grupo tienen NBI, más allá de que éste o ellos se sientan o no insatisfechos.
En conclusión existen autores que defienden una posición subjetivista en las mediciones de bienestar y calidad de vida en los países en desarrollo, pero reconocen la necesidad de corregir informaciones inadecuadas o posiblemente falsas como las que se obtienen cuando los individuos de condición pobre, no pueden advertir sus propias carencias, de modo que se requiere la opinión de un agente externo. Esto mismo ocurriría en el caso de que se requiera una visión global de la situación social,  y los individuos involucrados en ella sean incapaces de ofrecerla.
  Es por ello que sin desconocer las limitaciones que presenta, se desea resaltar que el bienestar  subjetivo puede ser representado de manera fiel por la Felicidad (en adelante se utiliza indistintamente con el concepto más preciso de “bienestar subjetivo declarado”, BSD) que cada individuo diga disfrutar, independientemente de cualquier consideración objetiva, ya que se asume esta puede ser una muy buena aproximación complementaria para el entendimiento de los determinantes y medición de la manera en que los individuos toman sus decisiones.
Según afirman algunos, desde Aristóteles, Genovesi, hasta Martha Naussbaum y Amartya Sen, “un hombre feliz es un hombre con amigos”. La felicidad es un producto social, no se puede ser feliz aislado de los demás.  Pero lo anterior genera una doble condición y es aquí donde se presenta que, por una parte, los otros pueden influir en la felicidad propia, pero dado que no es posible controlar las acciones ajenas, y mucho menos  obligar a los demás a ejecutar acciones que me favorezcan, resulta que de las relaciones con los demás pueden nacer también dolor e insatisfacción. Es por ello que Stefano Zamagni (1997)[17] definió la imposible unión entre individualismo y felicidad.
  Estas interferencias del bienestar subjetivo por las acciones de otros han sido abordadas por Frank (1997)[18] quien afirma que en la relación con los demás siempre está implícita una competencia que él define como “posicional”[19]. Frank realiza una propuesta que es una distinción entre los bienes de consumo que generan acostumbramiento y los que provocan un flujo de satisfacción constante.
En resumen, es pertinente cuestionar las simplificaciones que la economía presenta de los individuos como sujetos fríamente racionales, la cual se privilegia en la enseñanza de economía, transmitiendo el estudio de un individuo maximizador del propio bienestar que no recibe influencia negativa ni positiva de las acciones de los otros como individuos, ni menos aún de los movimientos y acciones colectivas, aislando esta construcción progresivamente el objeto de la economía como ciencia social que analiza el comportamiento humano en un sentido dinámico.

4. LA MEDICIÓN DEL BIENESTAR SUBJETIVO DECLARADO

4.1 REFERENTES DE LA MEDICIÓN DEL BIENESTAR

  En el esfuerzo de identificar a la población objetivo susceptible de la aplicación de políticas, y de determinar el impacto y efectividad de las mismas, se construyen diferentes indicadores de bienestar, cada uno con particularidades que incluyen variables específicas del campo de acción que pretenden tomar como objeto de estudio.
Dentro de ellos vale la pena mencionar que los indicadores sociales asociados a las medidas de bienestar generalmente se construyen a partir de indicadores sectoriales, globales, compuestos y estadísticas asociadas a la violencia; estos indicadores tienen como común denominador no haber sido relacionados con el bienestar subjetivo de los individuos de forma directa, lo cual brinda mayores potencialidades de acción a estudios que intenten lograr correlaciones entre diferentes variables.
  Particularmente en el caso colombiano, se encuentran en la actualidad una amplia gama de estos cálculos clasificados, los cuales se presentan a continuación acompañados de las variables utilizadas en su estimación[20], toda vez que pueden constituirse en fuente y referencia para el establecimiento de relaciones, causalidades, y patrones sobre el objeto de estudio.
  ¨       INDICADORES SECTORIALES:
¨       Sector Educación: Tasas de enrolamiento (asistencia a un establecimiento escolar), niveles de educación alcanzados por las personas, número de matriculados según el curso, características del establecimiento educativo, calidad de la educación, indicadores de eficiencia interna (aprobación, retención), tasa de analfabetismo.
¨       Sector Salud: Indicadores de mortalidad, indicadores de morbilidad (enfermos) y acceso a recursos hospitalarios, nivel de nutrición, años de vida sana perdidos anualmente, años de vida potencial perdidos, disponibilidad de servicios de salud, indicadores de seguridad social.
  ¨       Sector Vivienda: Déficit de vivienda, indicadores de hacinamiento, estructura de la vivienda, hábitat.
Así mismo en el tema de Empleo e Ingresos se tienen en cuenta: Indicadores demográficos, Ingresos, tasa global de participación, desempleo, ocupación, calidad del empleo (subempleo e informalidad).
  ¨       INDICADORES GLOBALES:
  ¨       Gastos sociales: Gasto público clasificado como gasto social.
¨       Demografía: Tasa de crecimiento neto de la población, tasa global de fecundidad, esperanza de vida al nacer, familia e infancia, desnutrición y maltrato infantil (proporción de niños golpeados).
  ¨       INDICADORES COMPUESTOS:
  Calidad de Vida: Indicadores de pobreza absoluta, indicadores de Necesidades Básicas insatisfechas (NBI), Líneas de pobreza, distribución del ingreso, SISBEN, indicador de condiciones de vida. Indicadores de Desarrollo Humano – Medidas generales de bienestar: Nuevo índice de calidad de vida (ICV), Índice de desarrollo humano (IDH), índice de desarrollo relativo al género (IDG), índice de potenciación de género (IPG)
  ¨       ESTADÍSTICAS ASOCIADAS A LA VIOLENCIA:
  Grado de impunidad (desempeño del sistema judicial y policial). Estadísticas sobre delitos: contra el patrimonio económico, la integridad personal, la libertad individual y contra la seguridad pública, en aspectos laborales, civiles y de familia. Delitos de mayor impacto social (criminalidad y orden público), delitos de narcotráfico, civiles muertos fuera de combate, desplazados.
  Todo este conjunto de indicadores pueden ser útiles al intentar identificar correlaciones entre diferentes variables con el bienestar subjetivo declarado de los individuos, permitiendo mejores aproximaciones a la identificación de políticas que faciliten el logro del bienestar colectivo.
Por otra parte, aunque cada estudio particular pueda realizar una clasificación de las características y factores que afectan el bienestar subjetivo declarado de los individuos, puede mencionarse a nivel general que vale la pena el reconocimiento de al menos tres tipos de factores[21]:
  A.  FACTORES INDIVIDUALES: En este grupo se encuentran los factores físicos, demográficos, sicológicos de los individuos entre otros, así como también, los factores económicos individuales como el ingreso, empleo, patrimonio, tendencias de consumo, etc. Éstos han sido durante muchas décadas estudiadas extensivamente por sicólogos.
  B. FACTORES ECONÓMICOS: Aquí se encuentran los factores económicos colectivos que son aquellos afectados por las políticas económicas, y que modifican las condiciones materiales de la sociedad. Entre estos se encuentran la inflación, los niveles de desempleo, las tasas de interés, el crecimiento, entre otros. Este ha sido el campo donde las ciencias económicas han incursionado en el tema del bienestar.
  C. FACTORES INSTITUCIONALES: Dentro de ellos se incluyen los factores culturales y la estructura social que condiciona el comportamiento de los individuos al interior de la sociedad. Dentro de este grupo se encuentran por ejemplo, los índices de confianza, la religión, la seguridad, el sistema político, la libertad, la justicia, el medio ambiente, entre otros. Este ha sido el factor en donde sociólogos, politólogos y otros científicos sociales han incursionado en el campo del bienestar subjetivo.
  La delimitación de cada uno de estos factores es relevante para todo estudio de carácter empírico, en cuanto la posibilidad de medición del bienestar en cada factor enunciado, por tanto pueden identificarse como componentes del bienestar subjetivo declarado, el bienestar que depende de los factores individuales, el bienestar que depende de los factores económicos, y el bienestar que depende de los factores institucionales.

  4.2 ESTUDIOS A NIVEL INTERNACIONAL

  La cantidad de estudios de caso desde que Easterlin retomó el tema de la medición del bienestar son incontables y difícilmente clasificables. En el caso de los estudios internacionales los datos sobre la felicidad y la satisfacción de vida se han recogido básicamente a través de dos grandes programas estadísticos para Estados Unidos y Europa[22].
A continuación se hace un recuento de algunos de ellos, siguiendo el ordenamiento presentado de los factores determinantes del grado de bienestar subjetivo de la sección anterior.
  Los primeros estudios de Wilson (1967) y Diener (1984) y las monografías de Argyle (1987) y Myers (1993), centraron su atención en los determinantes individuales del bienestar subjetivo, otorgando mayor importancia a los factores sicológicos, de personalidad y físicos.
  Más recientemente el tema de la felicidad en economía se ha hecho explicito. Después de la publicación sobre “Economía y Felicidad” en la edición de noviembre de 1997 del Economic Journal aumentó la conciencia de los economistas acerca de que la “felicidad” es un concepto interesante y empíricamente relevante. Uno de los primeros estudios del efecto de la variables económicas, específicamente la renta, sobre la felicidad se debe a Easterlin (1974, 1995) pero los psicólogos también han emprendido un trabajo sustancial en esta dirección (véase la encuesta de Diener and Oishi, 1999).
  Ya desde el punto de vista de los factores económicos Oswald (1997) demuestra con datos de los Estados Unidos y doce países de la Unión Europea al igual que Clark y Oswald (1994); Winkelmann y Winkelman (1998) que a nivel colectivo: (1) El dinero compra la felicidad, pero el efecto es pequeño, y algunas veces estadísticamente insignificante; (2) El desempleo hace a la gente muy infeliz, más allá de la perdida de ingresos.
  Finalmente se encuentran los estudios que hacen énfasis en los factores institucionales y culturales. La mayoría de las instituciones políticas tienden a ser estables a lo largo del tiempo, de modo que un análisis sectorial cruzado que permita comparación entre diferentes tipos de sociedades es apropiado. Esto se ha hecho entre países, como son los casos de estudios de Veenhoven (1993), sobre la base del Estudio de Valores Mundiales, de Diener (1995) y de Tabellini (2004) que evalúa los factores culturales e institucionales en Europa. (Cronin 1989; Budge 1996, o para un análisis económico  Frey 1994).   
Para resumir, dentro de las conclusiones prácticas y cuantitativas de todos estos estudios en el orden internacional se encuentran las siguientes caracterizaciones:
  ·            Las características o factores individuales parecen estar relacionadas de igual forma con la felicidad, independientemente del lugar. El divorcio por ejemplo, está correlacionado igual con la felicidad personal tanto en Alemania como en Grecia. Lo mismo ocurre con otras muchas características personales, tales como desempleo, edad, sexo, número de hijos, ingresos, etc.
·            Existen tendencias significativas en los países estudiados. La felicidad en EE.UU. parece estacionaria; el grado de satisfacción de vida de los italianos parece que tiende a crecer, mientras que los belgas parecen estar en general cada vez más insatisfechos con sus vidas. Además los datos parece que siguen una tendencia cíclica. Existen componentes autoregresivos significativos en algunos de los países.
·            Los resultados de los estudios parecen indicar que la gente en términos de la política económica encuentra que la inflación resulta más costosa que el desempleo en términos de la felicidad de los individuos, y preferirían sufrir una recesión considerable para deshacerse del incremento de los precios.
·            Los individuos también tienen una fuerte aversión hacia la inflación y están preparados para soportar un coste significativo para evadirla. “Un punto porcentual de inflación corresponde a un coste de bienestar de aproximadamente el dos por ciento del nivel de ingreso per cápita” (Oswald 1997)
·            Además, la felicidad es “elevada entre aquellos que están casados, los de mayores ingresos, las mujeres, los blancos, los más cultos, los autoempleados, los jubilados, y aquellos que cuidan del hogar. La felicidad tiene aparentemente forma de U en cuanto a la edad (disminuyendo alrededor de los 30 años)” (Oswald 1997).
·            En la mayoría de las naciones aquellos individuos pertenecientes al grupo de ingreso más alto declaran un bienestar subjetivo algo más elevado que las personas con ingreso bajo. Esta relación es sin embargo pequeña y no consistente. El aumento del ingreso per cápita de las últimas décadas en la mayoría de los países, no ha aumentado la felicidad en general; los índices nacionales de bienestar subjetivo, han permanecido fijos a lo largo del tiempo. En contraste con los resultados al interior de las naciones, los niveles de ingreso per cápita y felicidad están relacionados positivamente con más fuerza que entre naciones.
·            El desempleo está correlacionado con la infelicidad sustancialmente. Mientras que el ingreso se mantiene constante, dicha influencia no se debe a una caída en los ingresos sino a un estrés no material. En términos de una transacción, “la mayoría de los resultados regresivos implican que una enorme cantidad de ingresos extra se requerirían para compensar a la gente de no tener trabajo-” (Oswald 1997).
·            Hay razones por las que puede esperarse que una mayor amplitud de las posibilidades de participación política directa, o unas instituciones de democracia directa afecten positivamente el bienestar subjetivo declarado. La descentralización federal, y en particular la autonomía local, es otro elemento constitucional que puede hipotéticamente afectar la felicidad de los ciudadanos positivamente, Tabellini (2004). La toma de decisiones políticas a nivel local permite mayor cercanía a una información relevante sobre las preferencias de los residentes y también al control directo por sus ciudadanos.
·            Ante un rol más activo de los ciudadanos, se asume que los políticos estarán mejor controlados. El acercamiento entre el gobernante y gobernado incide en el desarrollo de la gestión pública y en el grado de actividad del ciudadano sobre ella. Como consecuencia, la satisfacción con el gobierno se refleja en un mayor nivel de bienestar total. Las instituciones de democracia directa amplían las posibilidades de los ciudadanos de involucrarse en el proceso político, la evidencia experimental  esta en Tyler (1990); Bohet y Frey (1999) y sugiere que este efecto del procedimiento es independiente del resultado de la actividad política en sí misma.

4.3 ESTUDIOS A NIVEL NACIONAL

  Puede afirmarse que el tema del bienestar subjetivo declarado aún sigue siendo objeto de cierto desdén por parte de la comunidad científica en el campo que concierne a los economistas, lo cual incide en una muestra pequeña de estudios de caso en el país. Sin embargo pueden mencionarse a nivel nacional algunos trabajos recientes en los niveles teórico y empírico, en donde se muestra con fuerza la pertinencia del tema y se realiza una justificación de la necesidad de seguimiento del mismo.
  A nivel teórico el trabajo de Hernández y Silva[23], aboga por que la ciencia económica abandone esfuerzos aislados y descontextualizados que le impiden convertirse en una ciencia integral, capaz de dar luces sobre las necesidades sentidas de la sociedad, y aportar a la consecución de la felicidad colectiva. Se reconoce que la utilidad entendida como medida del placer y del dolor no es igual a felicidad, y se entiende al ingreso como una condición necesaria pero no suficiente para lograr felicidad. Finalmente se concluye que la medición exacta de la felicidad del ser humano no es posible, pero ello no es un motivo que haga al tema irrelevante, y que en el ejercicio de aproximaciones sucesivas al entendimiento de la realidad, es necesario rescatar y recordar la importancia de las variables no económicas, y de ampliar el espectro de los economistas.
  Un estudio posterior de Silva Colmenares es profundo en el llamado de atención a la comunidad científica sobre la necesidad de trascender de la visión tradicional de modelo económico a un nuevo modo de desarrollo[24], como condiciones de tal objetivo propone la búsqueda de la felicidad junto a la realización de la libertad. Silva rescata la importancia de la felicidad como principio fundamental del origen de la economía política y como precepto fundamental del desarrollo, concluye que debe entenderse como bien público generador de altas externalidades positivas, cuyo logro depende de la suma de esfuerzos de diversa índole, a saber: el estado, el mercado y la “solidaridad social” como actores principales de la construcción de la “utopía posible”.
  Ya a nivel empírico vale destacar los resultados del tal vez más completo estudio realizado sobre valores en Colombia, dentro del cual se evaluó el tema de la felicidad (bienestar subjetivo declarado). El estudio fue realizado por el  Centro de Estudios Culturales (Cenec) que desde el 2001 trabajó en conjunto con el instituto de estudios sociales de la Universidad de Michigan, para construir el perfil más completo y preciso del ciudadano colombiano y que hace parte de Estudio Mundial de Valores (World Value Survey).
  A continuación se hace un resumen siguiendo el ordenamiento de los factores reseñados en el presente documento, de las principales conclusiones del estudio mundial de valores, las cuales fueron ampliamente difundidas por la prensa nacional y que sirven como referencia de contraste de nuevas aproximaciones al tema.
  En el ordenamiento de preferencias de los colombianos en la categoría de “Percepción de la vida” en que se subdivide el estudio, la familia y en general el ámbito relacional ocupa el primer lugar y son los valores que se transmiten en ella el principal determinante en la toma de sus decisiones. Esto se demuestra en el hecho que el 90% de los colombianos tiene como objetivo que sus padres se sientan orgullosos de ellos, y se esfuerza por complacer a sus amigos, mientras que para el 87% el deber de los padres es hacer lo mejor por sus hijos, incluso a expensas de su propio bienestar.
Los colombianos son desconfiados, este resultado del estudio pertenece a los factores individuales de la población, así como el hecho de que se declaren muy solidarios y muy poco egoístas porque han tenido que estructurar redes de apoyo social frente a la ausencia del Estado. Dentro de los valores que los colombianos les transmiten a sus hijos se encuentra poca determinación y perseverancia, lo cual les limita su deseo de acción y los ata a estructuras de autoridad desde la obediencia, sin ser esto necesariamente negativo, en términos del estudio denota la ausencia del factor más importante para el desarrollo de una sociedad, el logro personal por deseo propio y resultado del esfuerzo.
  Dentro de los aspectos que tradicionalmente competen al ámbito de la ciencia económica el primer factor que aparece es el trabajo, ocupando el tercer lugar entre el total de factores. En este aspecto el estudio encuentra que los colombianos ven el trabajo como un mecanismo de sobrevivencia y no como un factor para desarrollar sus potencialidades. Valoran la seguridad y estabilidad del trabajo y es reducido el porcentaje de la población que considera su trabajo interesante.

Sobre los factores del estudio que pueden asimilarse como factores de tipo institucional, se encuentra que el 97% de la población encuestada se encuentra orgullosa de ser colombiana, pero solamente el 60% estaría dispuesto a ir a la guerra por el país. El segundo factor institucional en el ordenamiento de prioridades es Dios, puesto que el 90% de los colombianos, lo califica de "muy importante" en su vida. Lo anterior puede explicar que en temas polémicos los colombianos sean muy tradicionales, el 55% dicen que la homosexualidad nunca se justifica y el 66.8% lo dice de la prostitución, sucede igual con el suicidio 84,5%, y la eutanasia 50%.
  El estudio afirma que el colombiano es un demócrata 'relativo'. Si bien el 71% cree que es positivo para el país un gobierno democrático y el 65% considera que un golpe militar sería nocivo, el 18% quiere a la vez democracia y golpe militar, y el 13% no quiere ninguna de las dos. En general el perfil que dibuja el estudio es el de un católico, familiar, responsable, desconfiado, y con desdén hacia las instituciones.
  El colombiano parece tener posiciones ambivalentes y en cierta medida ser contradictorio, ya que afirma creer en el matrimonio, pero no rechaza que las mujeres críen a sus hijos sin la imagen de un padre, dice no estar interesado en la política, pero no pierde oportunidad para hablar del tema, considera que el país requiere la paz y no está dispuesto a ir a la guerra, cree en Dios, pero no asiste a misa, cree en el cielo pero no en el infierno, cree que el tiempo libre es importante, pero primero está el trabajo.
  Un aspecto importante para resaltar es que el país ocupa puestos diferentes en diferentes  escalafones de la felicidad, así por ejemplo en el Happy Planet Index Colombia ocupa el segundo puesto, mientras en el ranking de Adrian White psicólogo de la Universidad de Leicester se encuentra en el puesto 34. Hecho que demuestra que la mensurabilidad de la felicidad es bastante subjetiva, y que en la escogencia de las variables y la metodología de formulación se encuentran explicaciones fundamentales de los resultados. Ejemplifica esto el hecho que en los dos estudios se consideraron la esperanza de vida o salud, acceso a la educación y bienestar económico arrojando diferencias significativas.
El resultado que más llama la atención a nivel general es que aunque un gran porcentaje de los colombianos vive en condiciones que califican de pobreza y padece el conflicto interno, una amplia mayoría se declara feliz, convirtiendo a Colombia en uno de los países con mayores niveles de felicidad en el mundo, la explicación del estudio se limita a decir que para los colombianos “el hecho de salir bien librados de tanto caos le basta para ser feliz”.
Otro estudio reciente a nivel nacional intenta una identificación de los factores más importantes en las declaraciones sobre felicidad de los individuos. Del estudio denominado “¿De qué depende la satisfacción subjetiva de los colombianos?”[25], es importante mencionar algunas reflexiones teóricas, y reseñar algunos resultados del ejercicio empírico realizado tomando como base la encuesta de calidad de vida ECV del año 2003 efectuada por el Departamento Administrativo nacional de Estadística DANE, lo cual es útil para complementar el contexto presentado.
  En el ámbito teórico el trabajo justifica porqué es importante la percepción subjetiva en términos de la formulación de la política económica, se afirma que centrar en ésta la atención permite evaluar el efecto de las decisiones económicas y las condiciones institucionales sobre el grado de satisfacción de los individuos (Cruz, Torres, p. 133.), además de ello, el documento especifica que el interés de los economistas sobre esta temática se encuentra en tres aspectos: “1. El diseño de una política económica basada en la evaluación de los efectos netos de las variables económicas sobre la percepción de bienestar, a partir del conocimiento de la percepción de los individuos, 2. La evaluación de los efectos de las condicionantes institucionales de cada país sobre la percepción de la felicidad. 3. La comprensión de cómo se forma el concepto subjetivo de satisfacción en los individuos.” (Cruz, Torres, p.135.) Esta clasificación es interesante toda vez que amplía la justificación, y permite una referencia para la clasificación de resultados de ejercicios empíricos.
  En el ejercicio empírico los resultados de mayor relevancia para destacar son los siguientes[26]: el estudio muestra que el ingreso afecta el estado de satisfacción de los individuos y es una variable relevante, pero hasta un tope de $22 millones de pesos, cifra en la cual el aumento del ingreso es irrelevante para el aumento de la satisfacción. Un buen estado de salud que permita ser productivo, percibir mayor libertad, así como la educación son variables significativas junto a la propiedad y las condiciones de la vivienda en cuanto al grado de satisfacción.
En general los jefes de hogar que manifestaron mejores condiciones de vida tienen como común denominador estar empleados, altos niveles de educación y buena salud. También declaran los jefes de hogar colombianos una mejora de su percepción de satisfacción comparada con sus condiciones de 5 años antes de la ECV.
  Llama la atención que el estudio al hacer el recuento de los trabajos recientes sobre la temática de bienestar subjetivo hace referencia a las conclusiones a nivel internacional sobre la relación entre edad y satisfacción con la vida, así como entre género y satisfacción con la vida, afirmando que en el primer caso la curva en forma de U entre edad y satisfacción en los colombianos tiene su vértice alrededor de los 50 años, mientras los estudios a nivel internacional afirman que el mínimo se presenta alrededor de los 30 años. En cuanto a la segunda relación se afirma que en Colombia los hombres declaran mayor grado de satisfacción con la vida que las mujeres, cuando las fuentes y la evidencia internacional afirman lo contrario.

  5 REFLEXION FINAL

Pareciera innecesario y redundante resaltar la importancia que ha desempeñado en la historia del pensamiento económico las valoraciones del bienestar subjetivo de los individuos como indicador de bondad del desarrollo y desempeño económico en general, pero ese ha sido precisamente el propósito de estas páginas. La economía al permitirse ahondar en estas áreas corre el riesgo de ser calificada de imperialista y con ímpetus de dominación, pero debe entenderse que lo que en realidad pretende es un diálogo más claro entre ciencias humanas y económicas, que permita abordar el tema de la felicidad y la satisfacción humana de una manera mucho más franca, directa, integral, y sin necesidad de eufemismos técnicos, abordaje que lamentablemente ha sido limitado por el excesivo temor de los economistas de ser calificados como científicos de menor estatus, y con esto ser acusados de que la ciencia pierda el lugar que muchos de sus practicantes le atribuyen como ciencia dura.
La evidencia demuestra la comunión estrecha entre sicología y economía, máxime en temas relacionados con la medición y entendimiento de procesos de desarrollo económico y social, puesto que la dimensión material de este desarrollo, aunque muy importante, no puede constituirse en un fin en si mismo, sino entenderse como un medio a través del cual el hombre como objeto de conocimiento consiga sus más altas realizaciones, si es que aun podemos soñar con que exista la felicidad.

  FUENTES DE INFORMACIÓN Y BIBLIOGRAFÍA

                  ·               Archivo mundial de la felicidad , Fundación Humanismo y Ciencia, en linea en:  http://www.fun-humanismo-ciencia.es/felicidad.htm
  ·               Argyle, Michael (1987).  The Psychology of Happiness.  London: Methuen.
·               Bentham, Jeremy (1776). A Fragment on Government, Cambridge, Cambridge University Press.
·               Bohnet, lris and Bruno S. Frey (1999).  Social Distance in Dictator Games: Comment.  American Economic Review, forthcominp
·               Budge, Ian (1996).  New Challenge of Direct Democracy.  Cambridge: Polity Press.
·               Clark, Andres, E. and Andrew J. Oswald (1994).  Unhappiness and Unemployment.  Economic Journal  104: 648-659.
·               Cronin, Thomas E. (1989).  Direct Democracy.  The Politics of Initiative, Referendum and Recall.  Cambridge, MA: Harvard University Press.
·               Cruz Jasson y Torres Julián. “¿De qué depende la satisfacción subjetiva de los colombianos?”, Cuadernos de Economía, v. XXV, n 45, Bogotá, 2006, p. 131-154.
·               Di Tella, Raffael, Robert J. MacCulloch and Andrew J. Oswald. (1997)  The Macroeconomics of  Happiness.  Discussion paper series 19, Centre for Economic Performance, University of Oxford. Macroeconomía de la felicidad, Harvad Business School, Robert J. MacCulloch, Christ Church, Universidad de Oxford, Andrew J. Oswald, Universidad de Warwick. Septiembre 1997 Traducido por Mª. José López Gómez
·               Diener, Ed and Shigehiro Oishi (1999).  Money and Happiness: Income and Subjective Well-Being Across Nations.  In: Ed Diener and Eunkook M. Suh (eds) Subjective Well-Being Across Cultures.   Cambridge, MA: MIT Press.
·               Diener, Ed, Marissa Diener and Carol Diener (1995).  Factors Predicting the Subjective Well-Being of Nations.  Journal of Personality and Social Psychology 69 (5): 851-864.
·               Dixon, Huw D. (1997).  Controversy: Economics and Happiness.  Economic Journal 107: 1812-1814.
·               Easterlin, Richard A. (1974).  Does Economic Growth improve the Human Lot?  Some Empirical Evidence.  In: P. A. David and M. W. Reder (eds) Nations and Households in Economic Growth: Essays in Honour of Moses Abramovvitz.  New York and London: Academic Press.
·               Easterlin, Richard A. (1995).  Will Raising the Incomes of all Increase the Happiness of all?  Journal of Economic Behavior and Organization 27: 35-48.
·               Feld, Lars P. and Marcel R. Savioz (1997).  Direct Democracy Matters for Economic Performance: An Empirical Investigation.  Kyklos 50: 507-538.
·               Frank, Robert H. (1997).  The Frame of Reference as a Public Good. The Economic Journal 107: 1832-1847.
·               Frey Bruno S. y Stutzer Alois, FELICIDAD, ECONOMÍA E INSTITUCIONES (Universidad de Zurich)* Documento en línea. En: http://www.fun-humanismo-ciencia.es/felicidad/empresa/empresa14.htm
  ·               Frey, Bruno S. (1991).  Forms of Expressing Economic Discontent.  In: Helmut Norpoth, Michael S. Lewis-Beck and Jean-Dominique Lafay (eds) Economics and Politics.  The Calculus of Support.  Ann Arbor: Universitv of Michigan Press: 267-280.
·               Frey, Bruno S. (1994).  Direct Democracy: Politico-Economic Lessons from Swiss Experience. American Economic Review 84 (2): 338-348.
·               Frey, Bruno S. (1997).  A Constitution for Knaves Crowds Out Civic Virtues.  Economic Journal 107 (July): 1043-1053.
·               González, Jorge Iván. (20003) Economía y Ética, Ensayos en memoria de Jesús Antonio Bejarano, Universidad Externado de Colombia, Primera Edición Julio de 2003.
·               Harsanyi, J. C. (1955). “Cardinal Welfare, Individualistic Ethics and Interpersonal Comparisons of Utility”, Journal of Political Economy, Vol (LXIII): 309-321.
·               Hernández y Silva (1994). Sea F la función de felicidad. Cuadernos de Economía. Universidad Nacional de Colombia. N. 21: 165-178.
·               Mill, John Stuart (1848). Principios de economía política, México, Fondo de Cultura Económica, 1978.
·               Myers, David G. (1993).  The Pursuit of Happiness: Who Is Happy and Why?  New York: Avon. Nannestad, Peter and Martin Paldam (1994).  The VP-function: A Survey of the Literature on Vote and Popularity Functions after 25 years.  Public Choice 79: 213-245.
·               Napoleoni, C. Fisiocracia, Smith, Ricardo y Marx, Ed. OIKOS, Barcelona 1976.
·               Naussbaum Martha C. y Amartya Sen (1996) (Compiladores), “La calidad de vida”, México, The United Nations University y Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, 1996,
·               Observatorio de Coyuntura SocioEconómica – OCSE (2002), Boletín No 13 Indicadores sociales algunos resultados para los municipios de Colombia.
·               Oswald, Andrew J. (1997). Happiness and Economic Performance.  Economic Journal 107: 1815-1831.
·               Santerre, Rexford E. (1993). Representative versus Direct Democracy: The Role of Public Bureaucrats.  Public Choice 76: 189-198.
·               Schneider, Friedrich and Bruno S. Frey (1988).  Politico-Economic Models of Macroeconomic Policy: A Review of the Empirical Evidence.  In: Thomas D. Willett (ed.)  The Political Economy of Money, Inflation and Unemployment.  Durham and London: Duke University Press: 240-275.
·               Schneider, Friedrich and Werner W. Pommerehne (1983). Macroeconomia della crescita in disequilibrio e settore pubblico in espansione: il peso delle diferente istitutionali.  Rivista Internazionale di Scienze Economiche e Commerciali 33: 306-320.
·               Sen, Amartya (1987). On Ethics and Economics, Blackwell, Oxford
·               Silva Colmenares Julio. “Hacia un Modo de Desarrollo Humano con Libertad y Felicidad: Una alternativa a la sociedad excluyente y cerrada del siglo 20”, Revista Gestión y Región, Universidad Católica Popular de Risaralda, n 1, Pererira, 2006, p 51-97.
·               Smith, Adam (1759), The theory of Moral Sentiments, New cork, Prrometheus Books, 2000.
·               Smith, Adam. Investigación Acerca de la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones, FCE. 8va reimp. 1994.
·               Stutzer, Alois (1999).  Demokratieindizes für die Kantone der Schweiz.  Mimeo, Institute for Empirical Economic Research, University of Zurich.
·               Stutzer A. and Frey B. (2000) Maximising Happiness? German Economic Review: 145-167.
·               Tabellini Guido (2004). Culture and institutions: economic development in the regions of Europe, IGIER, Bocconi University.
·               Tyler, Tom R. (1990).Why People Obey the Law.  New Haven: Yale.
·               Veenhoven, Ruth  Calidad de vida y felicidad: no es exactamente lo mismo (Quality-of-life and happiness: Not quite the same) Published in Italian in: G. DeGirolamo et al (eds) 'Salute e qualità del vida', Centro Scientifico Editore, 2001, Torino Italia, pp. 67-95
·               Veenhoven, Ruth  What we know about happiness Published in Spanish in: Leon Garduno Estrada, Bertha Salinas Amescua & Mariano Rojas Herrera (Eds.) 'Calidad de vida y bienestar subjectivo en Mexico', Plaza Valdes, Mexico, ISBN 970-722-398-7, pp. 17-56, 2005.
·               Veenhoven, Ruth (1993).  Happiness in Nations: Subjective Appreciation of Life in 56 Nations,   1946-1992.  Rotterdam: Erasmus University Risbo.
·               Veenhoven, Ruth El estudio de la satisfaccion con la vida (The study of life satisfaction) Intervencion Psico-social, vol 3, nr 9, ISSN 1132-0559, p 87-116 1994.
·               Veenhoven, Ruth Igualdad social y esfuerzo del estado de bienestar.A mayor igualdad de ingresos, no necesariamente mayor igualdad en calidad de vida. (Social equality and state welfare effort: More income-equality, no more equality in quality-of-life) paper presented at conference 'Towards the good society' June Rotterdam, unpublished 1992.
·               Veenhoven, Ruth Las cuatro calidades de vida. Organizacion de conceptos y medidas de la buena vida (The four qualities of life: Ordering concepts and measures of the good life) Journal of happiness Studies, vol. 1, pp. 1-39 2000.
·               Veenhoven, Ruth Por qué la politica social necesita indicatores subjectivos (Why social policy needs subjective indicators) Actas del Terces Congreso de la Sociedad Internacional para los Estudios sobre Calidad de Vida, Girona 20 -22 de julio de 2000, Spain
·               Wilson, W. (1967).  Correlates of avowed Happiness.  Psychological Bulletin 67: 294-306.
·               Winkelmann, Liliana and Rainer Winkelmann (1998).  Why Are the Unemployed So Unhappy?    Evidence from Panel Data.  Economica 65: 1-15
·               World Database of Happines, Dirigido por: Ruut Veenhoven, Erasmus University Rotterdam, en linea en: http://www1.eur.nl/fsw/happiness/
·               Zamagni, .Stefano (1997). Panorama de la historia del pensamiento económico, Editorial Ariel, S. A. Barcelona.


  W El presente documento es una versión ampliada del marco teórico del proyecto de investigación denominado: “El Bienestar Subjetivo Declarado en la Teoría Económica: Un Estudio de Caso en la Comunidad Tadeísta”, realizado por el programa de economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Junio de 2007. Información adicional sobre el tema en:
http://www.utadeo.edu.co/programas/pregrados/economia/investiga.php
Y Docente Asociado. Programa de economía. Facultad de ciencias económicas. Universidad Jorge Tadeo Lozano. andres.gomez@utadeo.edu.co
¥ Docente Asistente. Programa de economía. Facultad de ciencias económicas. Universidad Jorge Tadeo Lozano. jaime.vergara@utadeo.edu.co
  [1] Smith, Adam (1759), The theory of Moral Sentiments, New cork, Prrometheus Books, 2000.
[2] Según la Real academia española de la lengua, prudencia es “Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello”.
[3] Bentham, Jeremy (1776). A Fragment on Government, Cambridge, Cambridge University Press
[4] “It is the greatest happiness of the greatest number that is the measure of right and wrong, been as yet developed” En A Fragment on Government, Cambridge, Cambridge University Press.
[5] Mill, Johm Stuart (1848). Principios de economía política, México, Fondo de Cultura Económica, 1978.
[6] Williamn Jevons, (1888) The Theory of Political Economy, 5ª ed. Nueva York, Kelly and Millman, 1957, pag 46.
[7] Walras (1874,1877) Elements of pure Economics, Trad William Jaffé, Londres, George Allen & Unvwin, 1954.
[8] Alfred Marshall, (1890), Principles of Economics, 8 ed., Londres, Macmillan, 1920.
[9] Los denominados neoclásicos afirman que ante la imposibilidad de identificar cuantitativamente con precisión cuanto le gustan las distintas opciones de bienes a los consumidores, y por tanto determinar los grados de utilidad, solo es  posible trabajar a través de la noción de utilidad ordinal en el estudio de la satisfacción de los individuos. Tal noción permite ordenar las preferencias de los individuos, más no establecer comparaciones de magnitud entre las mismas. Este concepto parte de la capacidad de los individuos para identificar las canastas de bienes que mayor satisfacción les genera, dar orden y coherencia a sus preferencias, así como buscar siempre mayor consumo de los bienes, principios que se conocen como los supuestos sobre las preferencias del consumidor en la teoría económica tradicional.
[10] Easterlin, Richard A. (1974).  Does Economic Growth improve the Human Lot?  Some Empirical Evidence.  In: P. A. David and M. W. Reder (eds) Nations and Households in Economic Growth: Essays in Honour of Moses Abramovvitz.  New York and London: Academic Press.
[11] En su artículo "Teoría de la prospección" publicado en Econometrica en marzo de 1979, realizó una profunda crítica a la teoría de la utilidad como modelo de la adopción de decisiones bajo riesgo.
[12] Sen, Amartya (1987). On Ethics and Economics, Blackwell, Oxford.
[13] González, Jorge Iván.  Economía y Ética, Ensayos en memoria de Jesús Antonio Bejarano, Universidad Externado de Colombia, Primera Edición Julio de 2003.
[14] Los indicadores sociales de medición económica  se estiman en la construcción de los índices de calidad de vida, niveles de pobreza, ingresos, vivienda, servicios públicos, educación, etc.
[15] Naussbaum Martha C. y Amartya Sen (1996) (Compiladores), “La calidad de vida”, México, The United Nations University y Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, 1996.
[16] Harsanyi, J. C. (1955). “Cardinal Welfare, Individualistic Ethics and Interpersonal Comparisons of Utility”, Journal of Political Economy, Vol (LXIII), pp. 309-321.
[17] Zamagni, .Stefano (1997). Panorama de la historia del pensamiento económico, Editorial Ariel, S. A. Barcelona
[18] Frank, Robert H. (1997).  The Frame of Reference as a Public Good. The Economic Journal 107: 1832-1847
[19] Como por ejemplo, que el nuevo computador portátil que se compra dará cierta “felicidad”, que será mayor en cuanto ninguno de los compañeros tenga algo semejante. Pero si el mismo computador o versiones más actualizadas son adquiridos por otros, la utilidad “posicional” que se obtiene del computador será menor.
[20] Observatorio de Coyuntura SocioEconómica – OCSE (2002), Boletín No 13 Indicadores sociales algunos resultados para los municipios de Colombia.
[21] Por ejemplo Stutzer y Frey (2000) realizan una clasificación bajo cuatro variables así: variables individuales, variables macroeconómicas, la educación y los factores demográficos. Por su parte, Hernandez y Silva (1994) presentan unas variables monetarias y no monetarias dentro de las cuales se encuentra el ingreso, la utilidad, la libertad ponderada por la cultura del individuo, el ocio, el medio ambiente y la justicia. Tabellini (2004) hace referencia a los factores culturales dentro de los que considera la confianza, el control, respeto y obediencia.
  [22] Los datos recogidos en EE.UU. provienen del programa General Social Survey realizado entre 1972 y 1994. Las encuestas se hicieron cada año a varios sujetos, a los que se les propuso la siguiente cuestión: “En general, ¿cómo calificaría su situación actual? ¿Diría usted que se siente muy feliz, bastante feliz o no muy feliz? Las tres categorías de respuestas en este análisis son: “muy feliz”, “bastante feliz” y “no muy feliz” (las categorías menores de “no sabe” y “no contesta” se han excluido de este estudio).
Los datos en Europa se han recogido a través del Euro-Barometer Survey Series entre 1975 y 1986. La pregunta relativa a la felicidad se formuló de la siguiente manera: “En general ¿cómo diría que se encuentra actualmente? ¿Diría que es usted muy feliz, más o menos feliz o no muy feliz?”. Las tres categorías más importantes son igualmente: “muy feliz”, “más o menos feliz” y “no muy feliz” (las categorías “no sabe” y “no contesta” apenas son significativas y tampoco se han incluido en el estudio). Aunque las entrevistas se hicieron durante un  de tiempo menor en Europa (12 años frente a 23 en EE.UU.), el número de personas entrevistadas fue mayor (108.802 frente a 26.668 en EE.UU.).
  [23] Hernández Iván y Silva Julio. “Sea F la Función de Felicidad…”, Cuadernos de Economía, v. XIV, n 21, Bogotá, 1994, p. 165-178.
[24]Silva Colmenares Julio. “Hacia un Modo de Desarrollo Humano con Libertad y Felicidad: Una alternativa a la sociedad excluyente y cerrada del siglo 20”, Revista Gestión y Región, Universidad Católica Popular de Risaralda, n 1, Pererira, 2006, p 51-97.
[25] Cruz Jasson y Torres Julián. “¿De qué depende la satisfacción subjetiva de los colombianos?”, Cuadernos de Economía, v. XXV, n 45, Bogotá, 2006, p. 131-154.
[26] Hay que tener en cuenta que estos resultados deben ser manejados con cuidado, ya que los autores no diferencian los conceptos de satisfacción y condiciones de vida, y felicidad, lo cual los lleva a conclusiones erradas. Afirman que la percepción sobre la pobreza no es el mejor indicador del bienestar subjetivo de las personas, así que tener condiciones de vida muy buenas no implica necesariamente ser feliz,  cometen el error de asociar la calidad de vida con la felicidad promedio, y se habla indistintamente de satisfacción, condiciones de vida y felicidad. Para efectos de este escrito se realiza la corrección para evitar confusiones.





 
REVISTA  PSIQUE Y SOCIEDAD
  ISSN 2011-8511
Revista Electrónica del Campo Psi y Social 
Revista Electrónica del Campo Psi y Social 

Psique y Sociedad. Revista del Campo Psi y Social. En línea desde 2007. Aparece una vez al semestre" Suscripción gratuita
Todos los artículos y recursos de este sitio tienen sus respectivos derechos reservados (prohibida su reproducción sin la        autorización de Psique y Sociedad)

Copyright © 2007/ 2010        Dir.: Jairo Gallo Acosta
jairogallo75@yahoo.com.ar
Bogotá - Colombia

SUMARIOS                                                                        
PRINCIPAL                                                                                
SUMARIOS                                                                        
CONTACTOS                                                                          
VINCULOS                                                                            
COMITES                                           
COLABORADORES                                          
PRINCIPAL