Urgencia y emergencia de nuestra propia epistemología. Una epistemología de la psique.

Por (Ps.) Luis Eduardo León Romero
Director del Grupo de Investigación en Ciencias Ancestrales de la Universidad Cooperativa de Colombia.
Investigador en psicología integral, transpersonal y Ancestral Indígena.
Máster en salud mental. Universidad de Barcelona.
Postgrado en Desarrollo Humano.  Universidad Distrital.

Resumen
El mundo requiere nuevas visiones, cualquier mirada sobre él,  advierte de esta profunda necesidad, sin embargo, lo nuevo es sólo como posibilidad, pues el camino está dispuesto desde el origen.  No es mirando hacia la ilusión, sino escarbando en la historia y en la tendencia que se acepte o no, como aflora de manera natural la integración de todo en lo integral, en lo espiritual.
Por esto, se presenta una intención prevenida y consciente sobre la necesidad de mirar hacia los conocimientos, filosofías y psicologías más propias como evidencia integradora de sabiduría perenne y también científica  frente a la búsqueda del hombre en el interior de su esencia.  Un recorrido, un soplo neumático y transformador de mariposas, ranas ó culebras; el tejido transubstancial del alma, del atman (chispa de lo divino en los humanos), del contexto al corazón humano, de la exploración y el reconocimiento de psique;  "El camino evolutivo y espectral de lo prepersonal a lo trascendente".
Es sólo un intento de ojo, de ante-ojo, de gnoseología, ontología y epistemología, de academia transpersonal para la universidad y la Ciencia.  Sólo un intento ojala no tan tuerto sobre lo no academizable en el control, el espíritu… Sin embargo, a la vez, también un intento y una necesidad de invitar a acompañarnos a ver, a los que creen o sienten que más ven.  Es una convocatoria de corazón a tanto inteligente… pues se requiere ese pensamiento evolucionario.

Palabras clave:
Psicología Transpersonal, espiritualidad, evolución, ciencia, conocimiento.

Abstract:
The world needs new visions, all eyes on him, warns of this deep need, but what is new is just as possible, because the road is prepared from the source. It is not looking to the illusion, is Digging in the trend to accept or not, emerges naturally, the integration of all integrated in what, in the spiritual.
For this reason, a reflection unprepared and conscious of the need to look to the transpersonal psychology as evidence of integrative perennial wisdom and science compared to the search of the man inside his heart. "The evolutionary path and spectral prepersonal it to the transcendent.". It's just an attempt to transpersonal academy for college and Science.
Only one attempt on what not academic, the spirit ... But at the same time, an attempt and a need invited to see those who believe that they see more. It is a call to both heart-smart ... because it requires that evolutionary thought.

Keywords:
Transpersonal Psychology,  spirituality, evolution, science, knowledge.

Una mirada hacia la academia.

Es la escena constante desde cualquier lugar, alguna cámara que capta impávida  la frialdad de la que somos capaces los humanos, arte-facto en mano o mediáticamente desinformados retratamos insensibles la realidad que cada vez más enajenada, menos frecuente y más equivocada y limitadamente percibimos. 

Asomados en los ojos de las víctimas, como víctimas, ó en el dolor victimario de no soportarse y concebirse ajeno de la humanidad es que nos alejamos cada vez mas de la esencia del arcoíris, de Chía, de Sue, de Gata, de Sie, de Guaia, ¡sino me entiende, preocúpese!, o de los colores que vibran como centros energéticos que nos conectan al Universo.  Tan lejos de nuestra nobleza, tan lejos de la madre tierra, tan confundidos y extraviados de la evolución es que reposa la fuerza motora de saltar y fluir cuánticamente, otra inteligencia que como el fénix surge en femenino, es decir, ella siempre ha estado allí, sin invadir, sin obligar, y ruega latente porque ese hijo más racional la escuche de nuevo.     

Al ver el mundo tal cual se presenta, puede asaltar la duda sobre el sentido de la razón, la filosofía, la epistemología, la ciencia y en nuestro caso, de la psicología, de la más emergente, llámenla como se pueda, de esa inquietud de que hacer en el ejercicio de un poder de degradación o dignificación de lo humano que demandaba en sus anhelos Allport. 

Así pues, quiero creer que en el fondo de cualquier tendencia lo unificante es querer entregarse al otro y a sí mismo.  Al respecto, constantes reflexiones y estudios han mostrado que este anhelo de sentido trascendente es sólo práctico en la medida en que el carácter gnoseológico y epistemológico se transmute en cosmogonía, en contemplación espiritual, en la práctica y vivencia de Ser.  

Entonces, al considerar sobre el valor que se le puede otorgar a lo humano y su construcción del conocimiento, bien vale la pena comprender que somos, pero no alcanzarían todas las páginas del mundo y menos culpar a los arboles con su vida para lo mismo.  No se tiene el nombre de alguien reconocido por la cantidad o el tamaño de sus libros, sus títulos, o sus egos, menos una cita formalmente presentada, no es para afanarse del todo el aval de algunos APA-recidos, para que alguno de ustedes crea, sin embargo, se presenta una palabra al respecto, la cual, seguramente le susurro alguna planta a algún abuelo, a nuestros abuelos, una palabra de Maloka, de Cansa Maria, de Chunsua; palabra que enseña… "Humano que viene de "Hu" significa el camino a lo Divino, a lo no dividido (Divi-no), a lo bendito, al espíritu.  Que tal, menudo asunto, solo resta aclarar que en la palabra inglesa es Holly, que deviene hacia el holismo y que nuevamente al querer decir total, dice divino.
  
Ese camino tiene una fuerza, como la de la mujer que teje la mochila pensando en sus seres amados; físicos, invisibles o animistas, pero reales para el que lo siente, una fuerza, que en nuestra tierra interviene para que no se muevan las montañas, una fuerza tan realmente cooperativa que se simboliza en un tejido que mas que tejer mochilas teje la historia y la fuerza de las comunidades.  Claro no faltará la intensión colonialista de declarar el problema esquizoide de nuestras culturas originarias por ver lo Divino en todo, la condena psíquica de considerar irracional por lo menos todo lo que no se pinte en la escala de grises de la homogeneidad.  Esa fuerza que proviene del espíritu se le ha denominado como la Fe, el abuelo Muisca de Cota en una hermosa comprensión lingüística la ve como la fuerza del espíritu.

Puede que a estas alturas sumerce quiera dejar de leer, pues que tienen que ver estas cosas, (que son todo menos cosas), con la psicología, con la ciencia y con la formación de psicólogos y científicos… Y usted tiene razón, por lo mismo es que no lo ve, por qué tenemos razón, pero recuerde que también tiene corazón, que nació en esta y de esta tierra, piense que tiene abuelos, alma y sienta ojala alguna esencia mística en usted que le recuerde lo sagrado, lo trascendente.  Esta fuerza que aquí se llamará del espíritu, es una de las palabras más complejas de comprender y vivir para la psicología, pero que nuestra ciencia no se preocupe, es de verdad difícil, y de qué manera, comprender para la humanidad.  Esta palabra pequeña de tan absoluto peso y pasado para el hombre, se insiste, a pesar de su dificultad de comprensión, es la Fe.

Sí el hombre camina hacia la totalidad, la fuerza que le permite devenir es la fe, en la decisión vibrante de entregarse a la totalidad se evidencia el gran reto de sus más arraigados temores.  Alexander Lowen, científico, psicólogo y psicoterapeuta Estadounidense entiende que "la fe de una persona es la expresión de su vitalidad interior como ser viviente, igual que su vitalidad es una medida de su fe en la vida.  Propone que la fe pertenece a un orden de experiencia diferente del conocimiento. Es más profundo que éste, puesto que a menudo le precede como base de acción y continúa afectando al comportamiento incluso cuando su contenido es negado por el conocimiento objetivo… (La depresión y el cuerpo, Lowen, A.)

Para Lowen (1976) "Si intentamos comprender la condición humana en términos de conceptos objetivos y científicos, dejamos fuera todo un dominio de la experiencia humana.  Las relaciones entre dos personas, o de una persona con su entorno o de una persona con el Universo, pertenecen a este dominio".  Puede que esta tesis suene a religión, a mística, a espiritualidad, pero como el propio Lowen reconoce, estos conocimientos surgen de la necesidad de comprender estas relaciones y no nos podemos permitir ignorarlas.  Por lo mismo la formación de psicólogos no se puede permitir ignorarlas, sería como reducir lo más esencial de nuestro estudio, de nuestra búsqueda humana.  Existe la preocupación por formar científicos o por formar profesionales, pero no es igual de importante y prioritario dar raíz de humanidad y de sentido cosmogónico a esta formación.  

Qué tal si la fuerza que le permitió a Psique caminar hacia el amor, hacia eros, sea esta, la fe. O qué tal si la fuerza que le permitió a ese hombre anónimo de la Caverna Platónica, desprenderse de sus cadenas para mirar mas allá de la sombra y luego al Sol, sea esta, la fe.  O que tal si la fuerza que se origino en Iguaque, la laguna Sagrada Muisca cercana a Villa de Leyva, y por la cual surgen la Diosa Bachue y su hijo para poblar al mundo sea esta, la fe.  Entonces, parece que, se quiera o no, en términos de nuestro saber, la fe es la fuerza que sostiene la vida, tanto en el individuo como en la sociedad, es la fuerza de conciencia, de aproximación al complejo espectro de lo real.

Para Lowen (1972), la fe tiene un aspecto dual, uno consciente y otro inconsciente. El aspecto consciente esta conceptualizado en una serie de creencias y dogmas. El inconsciente es un sentimiento de confianza o fe en la vida, que subyace al dogma y que infunde vitalidad y sentido a la imagen".  En este sentido, por supuesto que aquí se habla del poder energético (Fe) significado en el mito, que para los Griegos cobra valor filosófico y en su evolución posterior nivel epistemológico de ciencia y que para nosotros no alcanzó sino a mero criterio de leyenda no reconocida o prejuiciada de dogmatica. 

Sin embargo, con sinceridad y mas allá de los oprobios, interesa pensar, qué es ese significado del hombre con su origen, no se plantea aquí la necesidad de entender el origen, sabrán ustedes que una parte no posee el conocimiento del todo, pero sí se resalta que esa esencia de sentido es una especie de ley universal que en la medida de su práctica dota de contemplación y calma la existencia. 

    Vivimos en la búsqueda de identificarnos, el asunto es que votamos todo el esfuerzo al afuera.  En que posa el mito de nuestra generación, en el dinero, en la tecnología, en la ciencia, en la familia, en la cultura, ó, en el vacio de nuestros jóvenes enclaustrados en las Escuelas salvajemente competentes y en los empleados esclavizados en sus labores por el racismo salarial.  Cuál es el mito que sostiene a la humanidad, donde está la fuerza de los abuelos, de los muchachos militantes postmodernas de las barras bravas, militantes de los ejercitos o de las modas y formas subculturales.

    Lowen (1972), expresa "Que ante la desilusión y la pérdida de fe, solo hay que hablar con la gente para darse cuenta de lo desencantada que está del mundo de hoy.  Los que más lo demuestran son los jóvenes; (nuestros estudiantes), en sus escritos, en sus protestas y en su utilización de las drogas nos hablan de la poca fe que tienen en el futuro de ésta civilización.  Pero los mayores comparten muchos recelos; ven un deterioro constante de los valores morales, un debilitamiento progresivo de los lazos religiosos y comunitarios que ligan el bienestar de un hombre con el de otro, una disminución de la espiritualidad junto con un aumento del énfasis en el dinero y en el poder; y se preguntan ¿A dónde va este mundo?  La opinión general nos diría que la mayoría de la gente siente que estamos viviendo depresivos, y realmente es así".

    Arnold Toynbee (1972), citado por Lowen, ha hecho un estudio exhaustivo de las grandes civilizaciones, encontrando en el declive de los grandes imperios que "han perdido la fe en las tradiciones de su propias civilización, y hablando de la civilización occidental dice: el declive no es técnico sino espiritual". Y una sociedad, un individuo, o en este caso un saber sin espiritualidad es entonces una forma de ego inflado que en la mentalidad de nuestros estudiantes promueven la formación de humanoides carentes de sentimiento de unidad con el prójimo y con la naturaleza, privación del placer y de la capacidad espontanea, privación de la capacidad creativa, carencias profundas de amor y por lo tanto ausencia de fe en uno mismo y en la vida.       

Entonces, donde está la identidad de los científicos rumiantes del método y castrados de la epistemia, de los psicólogos, tan ausentes de su propio mito fundante, de los humanos humanoides embutidos en una biomentalidad sin fe, sin intuición, sin corazón, sin magia, sin la "H" de humano que fluye en aliento, en aire, en respiración, en espíritu.   

Es necesario tener mito para vivir, es necesario tener una ley de origen que oriente nuestros conocimientos y conecte nuestra bioenergía con la cultura y con la mente, sin ese rizoma energético y simbólicamente espiritual, mítico, religioso o filosófico andamos desconectados de la fuente, apagados de nuestra fuerza vital, del flujo del Universo en mi, (Yoga, Yage, Dios en mi).

Sin embargo alguien podría con razón considerar que la recuperación de este elemento ancestral sería solo otra trampa de identificación, otro fraccionamiento de lo total.  Se propone aquí que el mito es como la luz de la vela que alumbra cuando no se sabe del fuego interno del espíritu.  Ese mito es la ley misma de origen, es la ley de la tierra, dicen los Muiscas "es la ley de los abuelos espirituales", es la fuerza de nuestro origen, el recuerdo constante de no estar solos.  El camino a la identidad más profunda, la del sí mismo, esa chispa psíquica del todo más cercana a la experiencia de ser.  Y esa integración con lo total, trasciende el cuerpo físico y la mente racional, para ingresar el debate de lo humano y sus ciencias en los terrenos eternos (sin tiempo) de lo cosmogónico.   

Para Ibarra, D. (1997), "la cosmogonía  se refiere a la creación del mundo, en el sentido antiguo de la palabra del cosmos, que existió desde siempre, se formo de por si en un proceso natural, o bien fue creado mediante hechos  por uno o más demiurgos".  Lo cosmogónico devela a través de la ley de origen, del mito sagrado, una fuente esencial de poder, una orgona, el organismo de luz, de "energía radiante presente en la tierra, en la atmosfera, la radiación solar y el organismo vivo" (Reich. W, 1945), de la cual todo deviene.

En este sentido, insiste Lowen (1972), al hombre se le ha definido como un animal que construye historia.  Esto significa que es consciente de su pasado y le preocupa su futuro.  Sabe que es mortal (ningún otro animal tiene esta carga), pero también sabe que sus raíces personales vienen de lo profundo de la herencia de su pueblo", y sostiene que "todos los estudios sobre los pueblos primitivos nos muestran que son extraordinariamente conscientes de ser eslabones en la gran cadena de la vida tribal. El conocimiento y habilidades de la tribu, que le proveen de las herramientas para su supervivencia, y sus tradiciones y mitos, que determinan su lugar en el esquema de las cosas, pasan solemnemente de generación en generación.  Cada miembro es un puente viviente que conecta el pasado con el futuro; mientras ambos anclajes estén seguros, la vida correrá fácilmente a través y por encima del puente, dotando a cada individuo de una fe que da significado a su existencia. 

  No hay trasnocho indígena que no se mencione, que no se invite a la conciencia de los abuelos, a la fe en nuestra fuerza ancestral, a la recuperación de nuestros mitos como energía de encuentro con nuestra identidad más esencial.  No estamos solos, todos tenemos abuelos, entonces porque fraccionarnos de nosotros mismos si en el ego no se mantiene la ilusión del poder.  

Tenemos cosmogonía, tenemos mitos, entonces tenemos fuerza de espíritu y no lo queremos ver, en las academias no lo queremos ver, condenamos a la abuela psique, la anquilosamos de lo más inherente a ella, el amor y nosotros disyuntados y esquizoides de nuestro origen, de nuestros abuelos suramericanos, estamos preocupados por plagiarnos como científicos o profesionales de una pseudociencia enferma del peso de cargar tantas responsabilidades despóticas ilustradas manifiestas en el laberinto tramposos de su razón irracional e insuficiente frente a su misión de conexión con la fuerza espiritual implícita en lo humano.

El problema plural-integral

Se hace acá una parada para recordar a psique y reconocer que hoy día lo que hay son múltiples posibles versiones de lo que es, desde una esencial alma hasta un positivo objeto, desde un operacionalizado pedazo de carne, hasta la contemplación metafísica del espíritu.  Sin embargo, este escrito no pretende enjuiciar del todo los distintos niveles de estudiar y nombrar a psique, suficiente con recordar que todos tienen razón en la medida del ojo empleado y del nivel de comprensión que pueden evidenciar, así como suficiente es reconocer una postura común de respeto por el lugar de comodidad desde el cual se vuelve poesía, ética y estética la mirada filosófica particular y su preferencia por algún enfoque. 

Lo que se pretende proponer como derrotero inicial es el llamado de atención sobre el insatisfactorio arraigo filosófico y soporte epistemológico generalizado, y el moralista y mental panorama de egos y envidias entre las teorías y los enfoques, pero sobre todo el ausente sentido mítico y cosmogónico en nuestra ciencia, en la formación de nuestros científicos y más aún de nuestros profesionales, si se insiste en formar por separado unos de otros, pero sobretodo en la limitada conciencia de humanidad según se propone en los anteriores párrafos.

Pareciera que los esfuerzos epistemológicos actuales y las posibilidades ontológicas del hombre moderno no alcanzaran a ver con suficiencia el espectro integral que demanda el asunto psíquico.  Cómo si la mirada más física del cuerpo y la capacidad de comprensión de la mente analítica no tocaran la profundidad implícita en la confusa logia de psique. 

El Humanoide sin Fe

Entonces, urge un camino de corazón, de comprensión vibrante como ejercicio exploratorio, teórico y aplicado frente a las fuentes profundas de lo cosmogónico y su esencia espiritual, así como el estudio juicioso de nuevas y alternativas maneras de concebir el desarrollo humano y su bienestar más óptimo o trascendente desde la promoción de tendencias integrales y sus concretas capacidades de generación de conciencia. 
  
El intento es el debate por nuevas y alternativas formas de trascender las tradicionales concepciones de la academia, la salud y la realidad, una opción por una naciente y valerosa posición de estar más allá, en el camino del uno y el todo, de concebir y transformar las metodologías en una búsqueda trascendente de recuperación de la esencia integral y divina de los humanos. Es un esfuerzo científico y disciplinado de conciencia, es concluyente, es por la humanidad, sensible y evolutivamente trascendente.

Corren tiempos extraños para el hombre, la miopes de la fraccionada posibilidad de conciencia no permite identificar el camino o los caminos que evidencien el sentido profundo o al menos alternativo de lo humano y su esencia en lo divino.  Parecemos perdidos del sentido; apegados a lo que sea, lo que muestre un mínimo de conciencia, o por el contrario, cualquier falo que morfine tanta tristeza, tanto vacío y atolondramiento existencial.

Plantea al respecto Vaughan, F. "Vivimos en un mundo de peligrosas ilusiones.  Las falsas promesas de felicidad que nos brindan los últimos bienes de consumo, así como la ilusión de seguridad que nos procura un arsenal armamentístico cada vez mayor, quieren hacernos creer que la paz es posible acumulando más dinero, más poder o más control sobre la naturaleza.  Pero estas son solo algunas de las ilusiones a las que solemos aferrarnos cuando nos identificamos con un ego aislado y embutido en la piel". (Sombras de lo Sagrado, Pág. 18.)

Nos reconocemos como especie en la cúspide especista de la naturaleza, confiados creímos que era compitiendo por sobre todo y nosotros mismos, nos llenamos entonces de excusas por poseer y objetos como trincheras de el ego, con la bondad aparente del niño ingenuo jugamos una y otra vez a hacer el mundo, a hacer la vida, empero nunca la mayoría de nosotros ha podido soltar el anhelo pélvico de libertad.

Inventamos un mundo material, al cual poco a poco fuimos dotando de tan avasallante sentido, que precisamente lo perdimos en él.  Inventamos la ciencia como vehículo perfecto de la razón y la verdad; y sin embargo no deja de rondar en cada respiración la pregunta sobre la conciencia de todo esto; lo que veo y siento; haciendo polvo el deseo filosofal de la primera piedra, esa, que como "rompe coco" hace sangrar desde el constante vacío existencial la herida de la creación. 
  
Lo cotidiano, se dispone como escenario y no como realidad, lo aparente de lo normal sigue siendo el tablero para un juego vital de bienestar propuesto como evolución, todo confluye como lo único, como una verdad que se comparte de niñez a muerte, como un camino civilizatorio de la cultura y unas redes que en lugar de aunar, enredan.

Buscamos por donde trascender, pero lo cierto es el grave eufemismo del desarrollo.  Ha sido la compleja historia de la evolución.  La déspota e ilustrada razón. Sin embargo, "en los últimos años se ha visto que quizás nuestros supuestos tradicionales y nuestra manera tradicional de pensar quienes y que somos y que podemos llegar a ser no hayan sido lo bastante generosos.  Hay pruebas, provenientes de gran variedad de disciplinas, psicológicas y no psicológicas, tradicionales o no, occidentales o no, que señalan la posibilidad de que hayamos subestimado el potencial de crecimiento y bienestar psicológico del ser humano". (Walsh, R. Vaughan, F.) Más Allá del Ego).

De ser así, bienvenida la apertura de las concepciones tradicionales sobre la realidad y la trascendencia.  Complejo teórico y práctico que soporta en su raíz la humanidad de la academia, el sentido de ser Universal.  Se reconoce el conflicto de lo analítico y disyuntado de la formación (Morin, E. Filosofía de la Complejidad); por eso, se comprende la necesidad de abrir a la transversalidad la existencia, de ubicar en lo perenne de lo Integral el debate y la defensa de la vida y de las mismas disciplinas científicas.

En este valor de la voluntad y la libertad, en esta suficiencia ética de soportar lo fundamental e inmanente de coexistir y evolucionar, se propone el desarrollo urgente de alternativas concepciones académicas, de programas, personas, grupos, semilleros y líneas investigativas, vitales y disciplinadas; todas, -se desea- conscientes de promover, estudiar, comprender la voluntad, la teoría y la técnica, y así desarrollar para nuestras realidades; caminos y practicas espirituales, ejercicios tecnológicos conscientemente alternativos y en síntesis, posibilidades espectrales de luz, consecuentes con una realidad de salud y bienestar adentrada en las nuevas visiones como el cambio trascendente de la humanidad en su evolución, y por supuesto, de nosotros, los nacidos en esta tierra, incluidos, como parte de la especie y el Universo.

Lo integral y la Universidad    

Entonces, el presente ejercicio, concebido como reflexión, es otro cuanto apenas, de la raíz profunda, arraigada, planetaria y firme de este sueño integral, tan y más real que tantas cosas y afanes; y en el cual la Universidad se piensa promoviendo en su concepción universal de la ciencia y la investigación aunada a la realidad, emancipaciones humanas holísticas. 

Tal vez todo el antecedente primario se devela en el constante interés por dar luz investigativa, compleja y sistemática al colchón de humanismo y trascendencia que constituye la acción integral desde la espiritualidad en la educación.  Se comprende que el trabajo académico e investigativo es contra la automatización competente del estudiante mediatizado sin la sabiduría de las artes, las tradiciones, las filosofías y las ciencias.
     
En la Universidad, nos antecede y promueve el goce por la vida, la intención profunda de vivir a propósito y enseñar a nuestros estudiantes ese vuelo psíquico y espectral de la mariposa hacia la libertad.  Aunque nos normatiza en la labor pretendida cuanta declaración de principios conciba al hombre como la esencia, nos impulsa además el anhelo cuántico de transformación que ha teñido en el nuevo siglo la evolución humana.

Es por lo mismo que nos sumamos al intento planetario de los habitantes de la madre tierra por el principio de respeto a la vida, y en estas nuevas tendencias, que son las de siempre, las de las tradiciones orientales y occidentales, nos declaramos parte y desarrollamos por esto el sentido acumulado de conciencia colectiva con nuestra comunidad Universal y universitaria. 

No se sabe aún con profundidad cuan evidente son las categorías de estudio escogidas como estructurales en la emergencia de lo cosmogónico hacia lo trascendente.  Se develan a lo largo del actual sustrato teórico las que obedecen al sentido filosófico y psicológico desde cuya apertura plural se manifiesta la búsqueda de Bienestar más allá de la persona; ubicados en el anhelo de trascender se reconocen ya no pocos in - disciplinados teóricos que con amplitud argumentativa danzan en las posibilidades del sistema filosófico evidenciado como Modelo Integral (1).

Un ojo más que epistémico, un ojo cosmogónico.

Otro tipo de categorías y variables resultan incluyentes en una mirada sana donde todo cabe en el continuo espacio tiempo, no hay nadie menos o más científico, bienvenido también el ejercicio práctico de la "techne" Griega y de la razón técnica Kantiana "por una vocación técnica del entendimiento y asentamiento en la realidad de los objetos" (Ética como amor propio, Savater, F); Es verdad, todo tiene un lugar y un sentido y lo cosmogónico como posibilidad integral de la psicología es de objeto humilde y de fenomenología armoniosa de inclusión y desarrollo. 

     Es claro para San Buenaventura, ¡va a argumentar Ken Wilber!, (más allá del ego) "el ojo del espíritu, incluye al ojo de la mente y de la carne", reconociendo para el presente ejercicio, que lo único que se pretende es de verdad ser integral y que el anhelo manifiesto aquí, es el de la humanidad, esa que en su voluntad jamás quiere morir, la que busca amar y comprender, la que en lo esencial sabe de su trascendencia. 

     Para los que creen que no se puede correr el riesgo de no parecer disciplinado, menos de adolecer de convicciones filosóficas y epistemológicas en el anhelo de construir conocimiento conviene una apertura humilde.  Tal vez, el debate entre los paradigmas, aunque lastre tardío, aún es determinante para el respeto sobre el acto de investigar en nuestro contexto.  Al respecto, no faltan en los pasillos de Universidades e Institutos de investigación los narcisitas prejuicios sobre lo científico en el aparente estatus que soportan los intereses empírico - analíticos frente a otros saberes, se aclara, y si fuera su pretensión, también científicos y serios, o por lo menos, más concientes del Kaos de la totalidad. 

De todas formas, no sobra para cualquiera el pretender atrincherarse del palazo positivista tras la defensa de las emergentes disciplinas científicas; otrora manifestada por Thomas Kuhn frente al fin de los metapostulados absolutistas en su libro "La estructura de las revoluciones científicas".  Al respecto, más allá del concepto de Ciencia y frente a tantos oídos sordos , -va plantear el autor-, "Se propone hablar de disciplina, un cierto cuerpo de conocimientos, de tesis, de datos organizados, en cuanto están siendo sostenidos por una comunidad que cultiva ese mismo cuerpo teórico, instrumental e informativo, como una comunidad científica unidisciplinaria" (Kuhn, T. La Estructura de las Revoluciones Científicas).

     Se hace manifiesto entonces; "No hablemos pues de una "ciencia" en el sentido de descalificar a las que no lo son.  Hablemos más bien de una disciplina en el sentido de ese cuerpo teórico de datos, de tesis, de libros, de instrumentos, que está siendo producido, reproducido y enriquecido por una comunidad científica en un momento dado". (Ibid)

     Y es precisamente este sentido, el que comparte el presente llamado; de hecho, al interior del debate intelectual, pareciera que para algún sector de la academia, lo más tradicional, "sórdido" y pseudocientífico del pragmatismo funcional empiricista;  versar sobre cosmogonías y trascendencias estaría bastante cerca de la magia paranormal y no evidenciaría sentido ni desarrollo científico, empero, al respecto se plantea; "Si los paradigmas no se hallan asentados en la evidencia y en los hechos reales (sino que, por el contrario, son creados), no tenemos motivos para seguir atados a la autoridad de la ciencia.  Es así, como la ciencia se convierte en una más de las múltiples posibles lecturas deferentes del texto del mundo, sin mayor autoridad que la que poseen la poesía, la astrología o la quiromancia, interpretaciones, todas ellas, igualmente legitimas de la floreciente y perturbadora confusión de la experiencia.  (Wilber, K.  Ciencia y Religión).

Entonces, más allá del debate ideológico sobre lo científico, el intento actual, urgente y consciente, es además profundamente disciplinado, teórico, tecnológico y de cara a la realidad y las necesidades de salud y espiritualidad insatisfechas de esta cultura occidental analíticamente reductora, depredadora y temerosa.
    
Los ojos serios y vigorosos de la razón obviaban con criterio ideológico y dogmático que una ciencia nunca puede hacerse ciega a los otros ojos, los  otros saberes con sus niveles de verdad, los del sentido más mágico y mítico de lo popular; la necesidad de la gente y el planeta, la búsqueda profunda, la del espíritu.
    
Otras formas de vida actúan así espontánea e inconscientemente.  Hacia el extremo de lo descendente involutivo.  Pero en este intento inclusivo y emergente de la inclusión cosmogónica se comprende que la humanidad carga con la tremenda responsabilidad de actuar de maneras que no trastornen el equilibrio fluyente de nuestra especie en el universo.   "La gente empieza ya a cuestionar precisamente aquello que mejor hacemos, es decir, la creación de niveles de riqueza material para las masas jamás alcanzados.  Hemos ampliado - desde la ciencia - una preocupación racional por el bienestar material hasta convertirla en una preocupación obsesiva por niveles irrazonables de consumo material...  Estamos poseídos por nuestras posesiones, consumidos por lo mismo que consumimos. (Elgin, Duane. El Tao de la Transformación Personal y Social. En Mas allá del ego de Ken Wilber).

Frente a este profundo enredo racional, psíquico y capitalista de la evolución humana plantea Ken Wilber, quien ha sido considerado el Einstein de la conciencia, "realmente hoy en día en el mundo nadie cree ya en la resbaladiza explicación neodarwiniana estándar de la selección natural" y su competencia. "Hoy día todo el mundo está de acuerdo en hablar de evolución cuántica, de evolución emergente y creativa.  De holones sumamente complejos y de emergentes radicalmente nuevos que llegan a la existencia en un extraordinario salto cuántico, sin la menor presencia, cualquiera que esta sea de formas intermedias, de competencias.  Son miles de mutaciones no letales simultáneas las que han tenido que ocurrir al mismo tiempo, un proceso trascendente que incorpora lo que era anteriormente y agrega componentes insólitamente nuevos, un impulso que se halla en el entramado del Kosmos. (Breve historia de todas las cosas, 2000) 

Es en esta base cuántica y espiritual que se soporta la urgente existencia de lo integral en la academia y en la vida de las personas.  Este movimiento va a manifestar una base tautológica radical transhumana que ya hoy día se reconoce como cuerpo articulado y serio de conocimiento, teoría e investigación, denominada filosofía perenne, o integral y que se estructura dentro de un nuevo y prospero paradigma conocido como el Modelo Integral (2).

Nuevamente, al mirar por la lente de lo que va de lo humano y nuestra esperanza evolutiva, al poner la mano en el corazón con algo de silencio interior y escuchar la voz del testigo que con amor nos recuerda el sentido bonito, profundo y divino de la vida humana, al pensar y sentir la psicología… solo quiero respirar y hacer a un lado el pataleo de mi racional ego… que la vida se recree en el corazón de la academia, que la academia aprenda a mirar con el ojo del espíritu.






1. Reconocido actualmente como Modelo Integral, Filosofía Perenne, integral, transpersonal y desarrollada en su mayoría por el filosofo Ken Wilber. Sobre su obra se recomienda en un sentido inicial el estudio del los libros Breve Historia de todas las cosas y Más allá del Ego
2.La apuesta certera es por un anhelo integracionista, praxico y trascendente;  por lo mimo se parte desde el Modelo integral;  ¡nunca!, con la intención de proponer un reduccionismo (radicado en lo psíquico) de la Psicología Transpersonal.  Es más un reconocimiento al Modelo Integral como intento epistemológico, sistemático, amplio, holístico y serio de dotar de una compleja visión paradigmática al movimiento de las tradiciones espirituales y de conocimiento de oriente, occidente y el mundo indígena.


BIBLIOGRAFIA

-Kuhn, T. (1971). Estructura de las revoluciones científicas. Fondo de cultura económica. Mexico.

-León, L. (2011).  El encuentro y desarrollo del si mismo desde la cosmogonía ancestral Kogui.  Grupo de investigación en ciencias ancestrales. Universidad Cooperativa de Colombia, Bogotá

-Lowen, A. (2001). La Depresión y el Cuerpo. Alianza editorial. España.

-Morin, E. (1990). Introducción al pensamiento complejo. Editorial Gedisa.

-Savater, F. (2008). Etica como amor propio. Ariel editores. Mexico.

-Vaughan, F.  (1997). Sombras de lo sagrado. Editorial Kairos. Barcelona

-Valsh, R. (2008). Mas allá el ego. Editorial Kairos, 7ª. edición. Barcelona

-Wilber, K. (1998). Ciencia y religión.  Editorial Kairos. Barcelona

-Wilber, K. (1997). Breve historia de todas las cosas. Editorial Kairos. Barcelona.



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  ISSN 2011-8511
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