Las crisis en la relación de pareja
Por Anabel López Baroni
Resumen
En el presente artículo se trabajan las cuestiones que afectan a la relación de pareja. Tomando como punto de partida el enamoramiento, la ilusión imaginaria de reciprocidad estado caracterizado por la ausencia de trabajo de la pareja, intenta mostrar que el punto álgido en la relación es el pasaje del enamoramiento a la relación de pareja.
Palabras claves
Pareja, enamoramiento, deseo, crisis, psicoanálisis.
"Busca tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.
Antonio Machado
Cada vez más escuchamos en nuestras consultas sujetos, hombres o mujeres, preocupados por su relación de pareja. Ella se pregunta si él es el hombre de su vida, si la quiere o si seguirán juntos. Él se cuestiona si ella será la madre de sus hijos, si la desea o si la ama. Cuestiones que les consume gran parte de su energía psíquica.
Si a las preguntas iniciales le agregamos frases recurrentes en ciertos reclamos que se le hace a la pareja como "ya no es lo mismo", "ella no es la que era", "se acabó la chispa" o "él tiene que cambiar y no cambia" obtenemos como resultado la ruptura. Todas ellas nos remiten a una situación anterior en la que la relación iba bien y ahora, por arte de magia empieza a ir mal.
En la mayoría de parejas la relación comienza con el enamoramiento, ella o él conoce a la persona perfecta: que escucha atentamente, es igual a uno y además, entiende todo lo que le pasa al otro. Decimos que el enamoramiento es un proceso psíquico que se asemeja a un estado de locura transitoria. Es bajo los efectos de dicho estado cuando se le atribuye al otro un alto grado de perfección, sin él o ella la vida no tendría sentido. Todo esta situación se sostiene a costa de un empobrecimiento por parte del sujeto enamorado, que a medida que el objeto de amor se engrandece, el enamorado se siente pequeño, complaciente, su capacidad de trabajo disminuye, está distraído, tiene toda su energía puesta en el objeto de amor y ninguna otra cosa en el mundo parece tener el privilegio de merecer atención.
Cuando el enamoramiento remite, su final podría interpretarse como que uno de los dos cambió o que dejó de ser como era, cuando en realidad nunca lo fue. Iniciándose así una cadena de reproches sobre algo que nunca existió.
Quizás lo que la mayoría de parejas no considera como posible es que cuando acaba el enamoramiento podría comenzar el amor. Cuando se sale de esa locura se inicia un trabajo para y por la relación. Todas esas cosas que antes venían dadas, ahora hay que producirlas. Para amar a alguien es preciso pensarlo, para estar enamorado no.
Después del luminoso e ilusorio tiempo del enamoramiento, comienzan a caer los velos, el otro aparece tal como es, con sus diferencias que después de un tiempo obstaculizan la relación, la que nunca permanece en este estado de fascinación amorosa.
En un montón de parejas que deciden separarse se puede leer que menospreciaron la importancia de la palabra en la construcción del amor y en el sostén de la pareja dando paso a un silencio tan ruidoso que terminan diciendo "él o ella es un desconocido para mi". La pregunta sería que pasó entre ese tiempo en el que todo era fantástico y el tiempo en el que no existen los detalles ni los encuentros. Algunos afirman que el tiempo lo desgasta todo, otros que la rutina los aplastan, otros el estrés laboral o el generado por la educación de los hijos. De esta manera dejan de lado el trabajo que llevó llegar al tiempo de la crisis o separación de la pareja. En los tiempos de crisis leemos que lo que se ha perdido fue el proyecto en común, el "nosotros".
Parejas que a lo largo del tiempo olvidaron el pacto inicial que los mantenía unidos. Cada uno, en su medida, cedió en su deseo en pro de la relación, encerrando el mundo en la pareja, olvidándose que estaban inscritos en él. La serie de pérdidas o sacrificios en nombre de la vida en pareja puede llegar a ser infinita. En la ceguera del amor uno sin darse cuenta puede convertirse en un criminal de su propio deseo: abandona el trabajo, los estudios, un proyecto, para gozar más tiempo de la vida familiar o de la vida en pareja.
Una vez instalados en la crisis deciden consultarnos como último recurso. La terapia de y en pareja es siempre una por una, en cada situación, en cada sesión, en singular y cada vez. Como dice Emilio González en su último libro: hay parejas que nos consultan para seguir juntos sin que nada cambie, a veces deciden separarse para que tampoco cambie nada. Otras veces, los hijos son el pretexto para seguir juntos o no. En la terapia de pareja le posibilitamos un espacio en el que puedan ir desplegando y elaborando las cuestiones que produjeron la crisis en la pareja y elucidar cómo cada integrante piensa el amor, el deseo y en definitiva, la pareja.
Referencias bibliográficas
Freud, Sigmund: "Psicología de las masas y análisis del yo" en Obras Completas, vol. 18, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1986.
De Brasi, Juan Carlos y González Martínez, Emilio: "El deseo en la vida cotidiana. La ética del psicoanálisis", EPBCN Ediciones, Barcelona, 2007.
González Martínez, Emilio: "La vida cotidiana al diván", Maikalili Editores, Barcelona, 2007.
De Brasi, Juan Carlos: "La explosión del sujeto. Acontecer de las masas y desfondamiento subjetivo en Freud", EPBCN Ediciones, Barcelona, 2008.
Autora
Anabel López Baroni. Psicoanalista. Psicóloga colegiada número 14661.
Nace en Rosario (República Argentina) y reside en Barcelona (España) desde el 2002 hasta la actualidad. Psicóloga por la Universidad Nacional de Rosario (2001) y Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (2005). Inicia su análisis en 1997 y su formación analítica en el 2002 en el Espacio Psicoanalítico de Barcelona.
Página web: www.psicoterapiabcn.com
E-mail: anabel.lopez@psicoterapiabcn.com