LOS FANTASMAS SOCIALES DE LA MEMORIA
El alma nunca piensa sin fantasmas
Aristóteles
Jairo Gallo Acosta*
Resumen
El fantasma o la fantasía de los pensadores griegos siguen teniendo vigencia en la actualidad, sobre todo a la hora de analizar lo social y un tema tan actual como el de la memoria. En este trabajo se pretende hacer un pequeño recorrido teórico por el concepto de fantasía, pasando por lo imaginario, representación hasta llegar al concepto de significante en el psicoanálisis lacaniano, para después fundamentar la necesariedad de la fantasía para la constitución de la memoria y lo social.
Palabras claves: Fantasía, imaginario, representación, significantes, Simbólico, Real, memoria.
Abstract
The ghost or the fantasy of the Greek thinkers still valid at present, especially at the moment of analyzing the social and a topic as current as that of the memory. In this work one tries to do a small theoretical tour for the concept of fantasy, passing for the imaginary, representation up to coming to the concept of significant in the psychoanalysis lacaniano, later to base the necesariedad of the fantasy for the constitution of the memory and the social.
Key words: Fantasy, imaginary, representation, significant, Symbolic, Real, memory.
El término latino imaginatio del que procede el castellano imaginación es la traducción del término griego phantasia, ya Aristóteles en su trabajo acerca del alma “de Anima” comenta sobre esta phantasia que después fue traducida por “imaginación”
La phantasia como una actividad por medio de la cual se producen imágenes. Las imágenes producidas por la fantasía surgen o tienen su origen en representaciones, vale decir figuraciones, más adelante se mostrará como esas figuraciones o fantasmas ayudan al proceso de recordar o de rememorar.
Para Aristóteles pensar es imposible sin una reproducción mental en base a la imaginación o la fantasía.
El descrédito de la fantasía comienza con los neoplatónicos que siglos después retoma San Agustín, para este filosofo la fantasía conduce a la falsedad.
Uno de esos autores que retoma el concepto de imaginario en Aristóteles es Cornelius Castoriadis, filósofo y psicoanalista griego, rescata lo imaginario del olvido del pensamiento moderno, pero lo que se ha desconocido no es cualquier cosa sino la dimensión histórico-social de la imaginación, lo que Castoriadis llama sociedad instituyente o significaciones sociales imaginarias.
Castoriadis en un intento de rescatar ese imaginario se vale del psicoanálisis y del descubrimiento del inconsciente de Freud donde encuentra esa capacidad de creación por medio de la actividad inconsciente de representar, el inconsciente es la capacidad de producir representación. “El término representación como lo empela Castoriadis, no denota un nexo orgánico entre imágenes y cosas, ideas y mundo de objetos. Más bien, la naturaleza de la representación, para Castoriadis, tienen firmes raíces en la realidad del cuerpo; es el momento de creación ex nihilo que nace entre el empuje de la pulsión y el existir singular del individuo” (Elliott, 1995).
Para Castoriadis el sujeto tiene la capacidad de crear lo social que a su vez lo crea, es decir recreando esa misma creación por medio de sus representaciones o su capacidad imaginaria.
“Los sujetos humanos nunca son el producto pasivo de las formas simbólicas de la sociedad, sino que reciben esas significaciones de una manera activa y las reconstruyen creadoramente a la luz de la actividad de representación” (Elliott, 1995)
Otro autor que retoma lo imaginario como fundamental para analizar lo que constitúyelo social es Serge Moscovici, aunque como el término de imaginario e imaginario social también el término de representaciones sociales trae complicaciones a la hora de definirlas.
“La representación social es una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos. La representación es un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su imaginación” Moscovici (1979 ).
El concepto de Moscovici de representaciones sociales es tan amplio que nadie lo puede definir de una manera adecuada.
“Para algunos investigadores (en particular, historiadores y sociólogos), las RS de Moscovici no parecieran distinguirse de otras construcciones, tales como “representaciones colectivas” y “representaciones individuales” (Durkheim, 1924), “sistema de representaciones” (Marx, 1845), “universos simbólicos” (Berger y Luckman, 1972,97) , pues al fin y al cabo todas corresponden al imaginario social, o bien por lo que pareciera ser más importante aún, a la falta de una investigación más rigurosa en torno a la genealogía de las representaciones sociales” Pargas, (2001).
El interés de Moscovici por las representaciones sociales se debía a que la psicología social hasta ese momento se limitaba a describir categorías individuales sin explicar la constitución social de los comportamientos.
Para Moscovici toda representación social está compuesta de figuras y expresiones socializadas, hay que recordar la relación de figuras e imaginario para el pensamiento griego, por eso más adelante este autor dice que esas representaciones sociales son una organización de imágenes y de lenguaje porque recorta y simboliza actos y situaciones que son o se convierten en comunes.
La cuestión de la imagen y del lenguaje sin ser semejante a la de Moscovici el psicoanalista francés las retoma en su “retorno a Freud” en su primacía del significante: “Un significante representa al sujeto para otro significante”
Un significante no representa nada. La lógica del significante que introduce Jacques Lacan al psicoanálisis, recurriendo a la lingüística es una estructura mínima de dos, pero cada significante no significa nada, no representa a un significado, no a un concepto, sino a un sujeto; no para alguien, no para una persona sino para un entramado social, es una lógica tejida de relaciones, de funciones.
La capacidad de representación del psiquismo humano es el aspecto más importante del descubrimiento psicoanalítico, que no sólo caracteriza la experiencia singular de un sujeto sino también social, es por eso que el psicoanálisis es una herramienta fundamental para el análisis social, colocando sobre la mesa elementos como la identificación y la representación psíquicas.
Si Lacan puede hablar de un sujeto a partir del significante y su representación ante otro significante, es decir de un sujeto como efecto de significancia, también se podría hablar de lo social como efecto de significancia de la red significante.
Lacan es esa frase vuelve a lanzar lo que desde Freud le ha interesado al psicoanálisis: “la representación” a función representativa: un significante representa al sujeto para otro significante. Sin ese concepto de representación, la división del sujeto sería impensable, pues es por un representante que el sujeto permanece ligado al sistema. Lacan introduce el significante al psicoanálisis, donde el significante se desenvuelve en eso que Freud llamaba la realidad psíquica “es preciso aclarar que la realidad psíquica es una forma particular de existencia que no debe confundirse con la realidad material” Freud (1992a).
Un significante que está de cierta manera hecho de imágenes y palabras y que es aquello que representa a un sujeto ante otro significante y que tiene unas implicancias importantes:
“También ellas poseen una suerte de realidad: queda en pie el hecho de que el enfermo se ha ocupado de esas fantasías, y difícilmente ese hecho tenga menor importancia para su neurosis que si hubiera vivenciado en la realidad el contenido de sus fantasías. Ellas poseen realidad psíquica, por oposición a una realidad material, y poco a poco aprendemos a comprender que en el mundo de las neurosis la realidad psíquica es la decisiva” Freud (1992b).
El significante al ser un elemento que siempre está a la espera de hacer cadena con otros significantes y así producir la emergencia de un sujeto, eso la hace social. El significante trata lo Real pero no sólo desde lo simbólico sino desde lo imaginario también.
Hay que aclarar que lo Real para el psicoanálisis lacaniano no es la realidad. Lo Real desde Lacan tiene varias connotaciones, al principio de su enseñanza Lo Real es aquello que escapa a la significación, lo que está fuera del orden simbólico, es decir, del orden significante.
Los significantes sociales serían las maneras particulares de hablar de uno sujetos, las maneras como estos hacen reconocer sus posiciones subjetivas en un contexto determinado.
El recorrido de los griegos hasta el psicoanálisis nos muestra la importancia de la fantasía para la constitución humana y social. Incluso en la actualidad este término debería recobrar importancia debido a la relación de la fantasía con la memoria (de la que tanto se habla en diferentes contextos académicos). Aristóteles de alguna forma ubicaba la memoria allí mismo donde ubicaba la fantasía, la imaginación (fantasía) permitía para él establecer un puente entre lo sensible potencialmente capaz de ser percibido y lo sensible en cuanto puede ser rememorado y producido por el individuo, la imaginación produce y crea los fantasmas que perduran en la memoria.
“El trabajo de recordar ulterior se apoyará entonces en la recuperación imaginaria (…) Evocación argumentada, pues, que representa una modalidad de la memoria para la que existe un nombre: anamnesis, rememoración” Malfe (1995).
Pero la imaginación, la fantasía hoy en día ya no son necesarias para la memoria, una memoria (objetiva) – como si eso pudiera existir – el recuerdo fiel de los testimonios o juzgados, eso no indica que no se pueda reconstruir por medio de la memoria la historia, pero esta es el producto de un proceso de reconstrucción social por medio de esas fantasías, fantasmas, imaginarios o significantes, labor que sólo se puede lograr mediante el análisis de todas esas categorías, labor que muchas disciplinas sociales han olvidado, buscando por fuera de esas categorías eso que los lleve a la “verdad”.
Para el psicoanálisis la fantasía no es que esté al otro lado de la realidad, al contrario, es su soporte, es aquello que le da consistencia, de ahí que el filosofo esloveno Slavoj Zizek comente que la fantasía no sólo sostiene esa realidad sino la ideología que la fundamenta. La funciónde la ideología no es ofrecernos un punto de fuga de la realidad, sino ofrecernos la realidad social misma, y cuando desaparece la fantasía y su ideología también conmociona la misma realidad.
“Podemos ver claramente cómo la fantasía está del lado de la realidad, cómo soporta el ‘sentido de realidad’ del sujeto: cuando el marco fantasmático se desintegra el sujeto sufre una ‘pérdida de realidad’ y comienza a percibir la realidad como un universo ‘irreal’ pesadillesco, sin una base ontológica firme; este universo pesadillesco no es ‘una mera fantasía’ sino, por el contrario, es lo que queda de la realidad cuando ésta pierde su apoyo en la fantasía”. Zizek (1999).
Tanto el sujeto como la realidad está conformados por la fantasía, por sus fantasmas, o como diría Zizek, por la ideología que configura a la realidad simbólicamente y al mismo sujeto insertándolo en una red de relaciones y papeles a desempeñar.
La fantasía permite lidiar con ese Real que al final es un saber hacer allí con ese Real, o con ese encuentro traumático que deja todo encuentro con lo Real, la realidad - fantasía permite hacer algo con eso Real, si esa realidad ese Real sería insoportable, descarnado, eso sería una de las razones para que el sujeto cree no sólo las fantasías sino lo social.
Lo social de cierta manera se construye desde la fantasía, fantasmas, representaciones o significantes, que se crean para hacerle frente o ese Real y su encuentro traumático.
"Toda cultura es en cierto modo una formación-reacción, un intento de limitar, de canalizar, de cultivar ese desequilibrio, este núcleo traumático, este antagonismo radical, por medio del cual el hombre corta su cordón umbilical con la naturaleza, con la homeostasis animal." Zizek (1998).
Lo imaginario –fantasía es imprescindible para lo simbólico que a su vez sostiene una cultura y lo social que la abarca. Analizar las relaciones entre la fantasía –imaginario y lo social –ideológico desde el psicoanálisis serviría para analizar las dinámicas inconscientes que sostienen esas relaciones.
“las relaciones entre realidad psíquica e intereses sociales son complejas, contradictorias; una dinámica inconsciente labora en ellas para procesar y transformar relaciones ideológicas del campo social (…) Es preciso repensar la intersección de este orden inconsciente de representación con los procesos sociales modernos” (Elliott, 1995).
De ahí que desde el psicoanálisis se puedan brindar herramientas que fundamentan análisis sociales – ojalá críticos – que con los diálogos y aperturas hacia otras disciplinas constituyan aquello que podría seguir llamándose teoría social crítica para una praxis igual de social y crítica.
Notas
*Psicólogo. Magíster en Psicoanálisis, Universidad Argentina John F. Kennedy. Docente en varias Universidades. Director Revista Psique y Sociedad.
Elliott, A (1995) Teoría Social y psicoanálisis en transición. Buenos Aires. Amorrortu.
Freud, S (1992a) interpretación de los sueños; En: Obras Completas. Volumen V.
_____ (1992b) Conferencias de introducción al psicoanálisis. En: Obras Completas. Volumen XVI.
Malfe, R (1995) Fantasmata. Buenos Aires. Amorrortu.
Moscovici, S (1979) El psicoanálisis, su imagen y su público. Buenos Aires. Huemul
Pargas, L (2001) Las Representaciones Sociales en la Universidad de Los Andes: un Acercamiento Social, Emocional y Epistémico. FERMENTUM Mérida - Venezuela - ISSN 0798-3069 - AÑO 11 - Nº 30 - ENERO - ABRIL - 2001 - 45-58
Zizek, S (1998) Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo, Buenos Aires, Paidós, 1998.
______ (1999) El acoso de las fantasías, México. Siglo XXI.