REVISTA  PSIQUE Y SOCIEDAD
  ISSN 2011-8511
Revista Electrónica del Campo Psi y Social 
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Bogotá - Colombia

COMO OBSERVAR UNA PAUTA DE INTERACCION
La verdad puede ser relativa.
La verdad es concreta y, sin embargo, inconmensurable.
La verdad es algo que, en realidad, haces tú.
Anthony de Mello
RESUMEN
Quienes comienzan el estudio de la psicología sistémica se enfrentan al reto de observar y describir pautas de interacción. Esto implica construir descripciones basadas en observaciones sobre lo relativo y lo no obvio, dando paso a cuestionamientos sobre qué se observa y cómo se expone lo observado. A continuación se presenta una guía, que es una posibilidad entre muchas, para focalizar información pertinente al hablar de interacción humana y para organizarla en un patrón relacional basado en los principios del modelo sistémico.
Palabras clave: Pauta de relación, interacción, modelo sistémico, cibernética, comunicación, terapia sistémica.
ABSTRACT
Who begin the study of the systemic psychology they face the challenge of to observe and to describe interaction rules. This implies to build descriptions based on observations on the relative and not very evident, opening the way to questions on what it is observed and how that is exposed. Next a guide is presented, like a possibility among many, to focus pertinent information when speaking of human interaction and to organize it in a relationship pattern based on the principles of the systemic approach.
Words key: relationship rules, relationship pattern, interaction, systemic model, systemic approach, cybernetics, communication, systemic therapy.
La inquietud de hacer este escrito surgió de observar en el ejercicio docente que los neófitos en psicoterapia sistémica tienen dificultad para identificar una pauta de interacción ya que el camino para hacerlo no se encuentra en un solo texto. Los precursores de la terapia sistémica por supuesto, dieron muchas luces al respecto, sin embargo, tal información se encuentra distribuida en muchos textos clásicos y en ocasiones es difícil articularla para llevarla a la praxis.
El siguiente artículo es un fragmento del trabajo monográfico Modelo Explicativo de una Pauta de Culpa desde un Enfoque sistémico. Se extrajeron las secciones pertinentes para comprender la pauta de interacción y dado que se encuentra en el marco de un trabajo centrado en la pauta de culpa, ésta se mencionará en algunas líneas.
El texto propone una forma de organizar la información sobre una relación para percibirla en su dinámica sistémica. Como está orientado a quienes comienzan a hacer lecturas sistémicas, es posible que el experto considere que carece de aspectos que hacen compleja la mirada tales como la postura cibernética de segundo orden y los contextos amplios en los que se desarrolla la relación entre otros. Esto se delimita en la postura epistemológica.
Explicar e interpretar una pauta, cualquiera que ésta sea, requiere precisar la postura epistemológica desde la cuál se hace pues esto puede modificar notablemente la información pertinente y su organización. Por tanto, el marco teórico comenzará definiendo la epistemología cibernética que es la que hemos elegido como investigadoras y dentro de ella, diferenciando las cibernéticas de primer y segundo orden para   aclarar cuál es la que asumimos como investigadoras y desde cuál se generarán las explicaciones de la pauta de culpa.
  Posteriormente, en este marco teórico retomaremos algunos antecedentes teóricos  que nos permiten construir los conceptos de pauta relacional y de culpa para finalmente comprender cómo se interrelacionan estos aspectos en la explicación de una pauta de culpa desde una perspectiva sistémica.
El trabajo de investigación comienza con aclarar la postura epistemológica con la cual se van a concebir las pautas de relación; luego se conceptualiza la pauta de interacción y los aspectos que constituyen su dinámica; posteriormente se focaliza en la definición de culpa.
1. POSTURA EPISTEMOLOGICA
Keeney (1987) se fundamentó en Bateson, para explicar que la epistemología intentaba establecer la manera en que los “organismos o agregados de organismos particulares conocen, piensan y deciden”. La epistemología permite organizar la información para comprender cómo observa  el observador, para saber qué observa y en qué se fundamenta para determinar que su observación está inmersa en una  realidad. En este caso, la postura epistemológica define cómo vamos a observar la pauta de culpa, qué información es necesaria para observarla y en qué nos fundamentamos para estructurar dicha observación como una pauta de culpa.
Keeney (1987),  propone que la epistemología  es básica y fundamental  en cualquier conocimiento independiente de la ciencia e identifica dos clases de epistemología: la  de tipo lineal  y de tipo  progresivo. La lineal organiza  la información sobre la realidad de forma que establece relaciones de causa efecto en línea recta, considerando que los fenómenos tienen un punto de partida y uno de llegada; toma un segmento de la situación apartándolo de su contexto por esto se llama reduccionista y sus descripciones o explicaciones no tienen en cuenta al observador que las produce. Mientras que la epistemología recurrente, también conocida como sistémica, ecológica, ecosistémica, circular o cibernética presenta características diferentes como la focalización en las relaciones entre los fenómenos que observa; organiza relaciones causa efecto en secuencias cíclicas de manera que el efecto produce y alimenta la causa – por esto recibe el nombre de circular – así no existe un principio y un final particulares sino que el observador decide dónde comienza su observación y explicación; se observa el fenómeno dentro del contexto en el que ocurre y toma en cuenta los procesos cognitivos que  intervienen en el sujeto que observa.
Keeney (1987) se basa en autores como Spencer-Brown, Varela, Whitehead y Watzlawick entre otros para explicar cómo se describe lo que ocurre en la relación entre dos personas. Para  realizar una descripción de los sucesos con epistemología cibernética se parte de establecer distinciones. La distinción es destacar más una información de la realidad quedando un conjunto de informaciones en segundo plano. Los límites de lo que se destaca o enfoca dependen del observador, es su decisión más o menos consciente. Así que de acuerdo con este autor, el observador después de distinguir una parte de la realidad debe tener claro qué puntos tuvo en cuenta para realizar su observación.
Posteriormente, el observador interpreta aquello que distinguió, es decir que lo califica o le adjudica cualidades, significados o características, esto es denominado puntuación.
Paso seguido, el observador que trabaja en el mundo de las relaciones debe reencuadrar los marcos de referencia. Esto significa que cuando dos personas explican su comportamiento como respuesta ante la conducta del otro, el observador cibernético integra los fragmentos de sus descripciones en una nueva versión que describe la forma en que las conductas generan una secuencia de hechos en la que las dos personas están estimulándose mutuamente para actuar de esa manera. Bateson mencionado por Keeney, a esto lo llamó reencuadre. En este momento, se pasa de observar dos (2) individuos a observar la secuencia de hechos en una (1) pareja. Se pasa de observar dos unidades (personas) a observar una unidad (secuencia de hechos de pareja).
Esta visión permite tener una mayor cobertura  al observar la realidad ya que  toma dos realidades en una sola organizando la información de manera circular  permitiendo ver las relaciones humanas como sistemas (conjunto de relaciones) que se autoorganizan.
La epistemología cibernética  ha tenido una evolución que ubica al observador o investigador en dos condiciones diferentes frente al objeto de estudio. Esta divergencia se ha establecido  a través de los conceptos de cibernética de primer  y de segundo orden.
La cibernética de primer orden de acuerdo con Keeney (1987),  tiene sus inicios  en el intento de explicar cómo entra y sale información en un sistema. Esto implica que el observador describe lo que ve en la realidad sin que él esté involucrado en tal descripción. Esta postura del observador fue llamada por  Foerster (1996) “cibernética de los sistemas observados” (p.92). El observador intenta dar una descripción objetiva o “desde afuera” de la realidad, da la observación y descripción en sí misma de los acontecimientos y su interpretación,  sin tomar en cuenta  quién observa. Desde esta cibernética de primer orden  el observador  discrimina la “observación”   sin inmiscuirse  en el fenómeno, siendo simplemente un espectador, que quiere definir  y controlar lo que quiere observar.
La cibernética de segundo orden de acuerdo con Foerster (1996), se define  como  la “Cibernética de los sistemas observantes” que  se define como la observación que realiza un observador,  siendo “Alguien que intenta hacer descripciones y operar desde adentro de aquello sobre lo cual  quiere operar   y a lo cual quiere describir” (p.92). Esto implica tomar en cuenta las características y factores que influyen en el observador para realizar la observación  como los procesos cognitivos, emocionales, contexto familiar y  social. La identificación de estos elementos y contextos permite determinar  por qué el observador realizó ese análisis y no otro.
Teniendo en cuenta estas dos posturas, determinamos que  en términos amplios en este trabajo nos acogemos al planteamiento de la segunda cibernética en el sentido que consideramos que todas las observaciones que se hagan de una pauta al igual que las ideas de este trabajo, han sido elegidas y organizadas con una objetividad entre paréntesis (objetividad)[1] De acuerdo con Maturana (1998) significa que el ser humano no observa una verdad de la 1realidad sino que cada individuo mira la realidad de diferente forma y por eso observa una realidad diferente consensuada y ligada a sus intereses. Por lo tanto, pensamos que cualquier observador cuando vaya a enfocarse en una pauta, debe colocar su objetividad entre paréntesis para tener presente que aquello que observa responde a su decisión sobre qué y cómo observar.
Por lo tanto, renunciamos a la objetividad investigativa y a la generación de conclusiones verdaderas sobre la pauta de culpa. Más bien creemos que con la información recopilada brindamos unas guías orientadoras sobre cómo interpretar y explicar, desde una perspectiva sistémica, cómo en una relación se presenta una pauta de culpa.
En términos de la explicación e interpretación de la pauta específicamente, los parámetros van a estar orientados desde una cibernética de primer orden pues es un primer paso para  concebir una pauta relacional. Es decir que los alcances de este texto están orientados a describir los procesos que un observador  puede considerar para leer la puta, sin entrar en los detalles de sus propias preferencias de distinción o puntuación.
2.  DEFINICION DE PAUTA RELACIONAL
Sistema, de acuerdo con  Foerster (1996) es  el concepto que identifica a la organización y unión de personas que se relacionan entre sí continuamente. Los sistemas por la continua interacción entre sus integrantes, están conformados por relaciones. Dado que una pauta relacional se concibe cuando se cree que éstas operan con los principios organizativos de los sistemas, vamos a  puntualizar primero en la comprensión de qué es un sistema, sus principios y su funcionamiento.
2.1. Sistemas de Interacción
Guadarrama (1992) se fundamenta en Bertalanffy para plantear que un sistema es “Un conjunto de elementos interactúantes entre sí” y presuponer “la existencia de una interdependencia entre las partes” (p 2.). Lo que implica que dos personas que se relacionan entre sí, comienzan a depender la una de la otra, a definirse mutuamente en la medida que sus características son relativas a la relación con su alter.
De acuerdo con  Watzlavick (1981)  en una relación de dos personas, cada una tiene características particulares  que al interactuar generan  fenómenos novedosos o emergentes que definen el sistema relacional.  Los  sistemas, se dinamizan por el conjunto de relaciones interpersonales que procesan  información y dan a conocer mensajes que continuamente son retroalimentados. Así, las cualidades que toma una relación se construyen en el interjuego de mensajes o intercambio comunicacional. Waztlavick (1981) explica este proceso a través de cinco axiomas o postulados que representan cómo fluye la comunicación entre las personas.
El primero  consiste en la “Imposibilidad de no comunicar” (p.49), Las personas se comunican a través de conductas que son observables, por lo cual  todas las conductas humanas tienen un efecto de comunicación en el otro. El intercambio de estos mensajes se identifica como interacción. Por eso  para observar  la relación de dos personas, se observa  el intercambio de conductas (secuencia de hechos observables) así que es fundamental hacer estas observaciones para la identificación de la pauta de culpa, ya que  es a través de esta secuencia observable que se distingue la circularidad del intercambio comunicacional en  la relación.

El segundo axioma de comunicación  consiste en   “Los niveles de contenido y relación de la comunicación”.  Watzlavick (1981)  retomando a Bateson, explica que  la comunicación humana  se realiza a través de  dos procesos que  se conocen como  “Aspectos referenciales  y conativos” (p.53). Este postulado implica  que si una persona presenta una conducta (transmite un mensaje) hace que otra persona se sienta comprometida a responder con otra conducta, por esto también se dice que transmitir un mensaje impone conductas. En este intercambio de acciones –interacción – se reconocen los dos aspectos mencionados arriba. El aspecto referencial, consiste en el contenido del mensaje, es decir cualquier aspecto  que sea comunicable y que se desea que el otro conozca. Mientras que el aspecto conativo,  se refiere  a la  relación entre las personas que se comunican, o sea las cualidades del vínculo entre los comunicantes. Significa esto que el aspecto conativo califica o le da características al referencial. Estos dos  aspectos están integrados y simultáneos dentro de las relaciones humanas,  propiciando que se clasifiquen los mensajes que se transmiten las personas.
El tercer axioma, se  refiere a la interpretación de los acontecimientos por medio de  la  puntuación. Watzlavick (1981) propone que  “La puntuación organiza los hechos de las conductas” (p.57). Las personas interpretan la información  a partir de la secuencia de hechos que se da entre los comunicantes. De acuerdo con esta puntuación, la relación es calificada y caracterizada por el que interpreta y así mismo reacciona ante el mensaje que le han enviado.
El cuarto axioma explica que los sujetos  se comunican por medio de dos clases de lenguaje uno para cada nivel de la relación. Intercambian sus apreciaciones a través de conversaciones, sin embargo también se identifica que  en la comunicación humana intervienen el lenguaje analógico y digital.
El lenguaje digital  consiste en los dígitos utilizados por cada sistema  como  es el lenguaje verbal y escrito, este tipo de lenguaje es arbitrario ya que cada sociedad comparte un mismo lenguaje.  El lenguaje analógico se caracteriza por ser  “cinético y paralingüístico” (p.399). De acuerdo con Bateson (1998), este tipo de lenguaje consiste en los  gestos, muecas, comportamientos, tonalidad de la voz y tensión del músculo, entre otros que realizan las personas. Por lo cual para la observación de la pauta es pertinente fijarse en los dos lenguajes,  ya que son manifestaciones pragmáticas observables.
El último axioma  consiste  en la “Interacción simétrica  y complementaria”. En  las relaciones simétricas, las personas tienden  a igualar su conducta, por lo cual su interacción es de igual a igual, tratan de mantener el mismo nivel de poder. En el segundo caso en las relaciones complementarias, la conducta de un sujeto complementa a la del otro teniendo una relación donde los dos ocupan posiciones diferentes.
La  continúa comunicación entre las personas a través de comportamientos  que llevan contenidos  que a su vez son descifrados, las lleva al establecimiento de  sistemas de interacción. Watzlavick (1981)  propone que las  personas  se pueden ubicar dentro de un sistema interaccional  diádico, es decir la relación entre dos personas o uno más amplio compuesto por varias personas, por ejemplo, la familia. En este trabajo nos centramos en relaciones diádicas.  Dentro de está interacción se aplican  los principios organizativos de los sistemas como los siguientes:
1.   Totalidad: Es la  relación que guarda cada una de las partes  del sistema entre sí para que funcionen como una sola entidad.  El sistema está compuesto por unidades independientes como un rompecabezas, así se entiende que un sistema familiar, está compuesto por padres e hijos, se conoce a la familia como un total, a los padres y los hijos como sus partes.
2. La Retroalimentación: Es entendida como la información que llega a una persona o sistema como respuesta a una información que éste ha enviado como mensaje. Por ser una respuesta resulta ser una información sobre la información que se  envió y a la vez invita al primer emisor a enviar un nuevo mensaje. Por esto, la retroalimentación regula y controla el intercambio comunicacional (secuencia de hechos) entre los comunicantes. Así, la retroalimentación al igual que la circularidad, mantiene las relaciones en forma secuencial donde la respuesta de uno es alimentada por el mensaje del otro.
3. Equifinalidad: Este principio consiste en que iguales resultados pueden tener orígenes distintos,  así como los celos pueden ser un causante de la ruptura en una relación, de igual forma, la cotidianidad puede ser un causante de la misma ruptura.
4.    Equicausalidad: Waztlavick (1981)  retomando a Jackson menciona que eventos similares o iguales  pueden tener diferentes finales. Por ejemplo, si una persona no llega a tiempo a una cita, puede que la relación se rompa, se modifique o se mantenga igual.
Estos principios  se pueden observar en toda clase de sistemas, incluyendo los relacionales. Lo mismo ocurre con los aspectos básicos para el funcionamiento de un sistema. Ruiz y Cano (1998), retoman a Foster y Gurman [2]para señalar que los sistemas, al igual que cualquier maquinaría, requiere de  unos aspectos centrales para que funcione.
El primero  es la estructura. Es decir, los sistemas se caracterizan  por tener claro quiénes son sus miembros, la jerarquía y límites entre ellos y funciones y tareas de cada miembro. La estructura por tanto,  involucra el cumplimiento de normas y reglas. De acuerdo con Guadarrama (1992) quien retoma a  Watzlawick,  estas son los preceptos y disposiciones  que rigen y guardan que una relación sobreviva y  pueden ser de tres tipos:
1. Aquellas que se establecen abiertamente.
2 Aquellas de las que no han hablado, pero en las que estarían de acuerdo si se refirieran.
3.  Aquellas que un observador externo podría percibir, pero que probablemente negaría la pareja o alguno de los miembros restantes”.  Retomado de Guadarrama (1992)  (p 2.).
El segundo  es la regulación. “Se refiere a la secuencia típica de interacción o de relación, que suele ser habitual y predecible” (Foster y Gurman citados por Ruíz y Cano, 1998) y mantiene el equilibrio en el sistema. Así, Watzlawick (1981), retomando a Lennard y Bernstein, “Por su misma naturaleza un sistema consiste  en una interacción  y ello significa que debe tener lugar un proceso secuencial de acción y reacción” (p. 117). Lo que implica que lo que una persona hace o dice, es un mensaje que invita a otra a responderle de una determinada manera. Así uno regula al otro y viceversa.
El  tercer aspecto es la información que se trata del mensaje que  se transmite, de acuerdo con Abril (1997), la información   es una medida de la frecuencia  o de la probalidad de una señal o de un mensaje en una comunicación.
Como cuarto y último elemento para el funcionamiento del sistema está la capacidad que tienen  los sistemas de adaptarse a los conflictos. Es decir el sistema desarrolla habilidad para enfrentar las diferencias entre sus miembros, los cambios y retos que se presentan en la vida del sistema.
La observación del intercambio comunicacional (secuencia de hechos), los principios, estructura y funcionamiento, hace visibles a los sistemas de interacción, lo que facilita la identificación de pautas relacionales. Foerster (1996), define los sistemas de interacción como “Una herramienta útil, para observar la interacción entre una persona y otra, o entre una persona un grupo o su ambiente” (p.39) pues cuando una persona llega a un grupo o conoce a otra, ambas buscan ser aceptadas. Tanto una parte como la otra tienden a modificar y ajustar  patrones de conducta para  tener más posibilidades de acceso y de interacción. Las dos  se organizan aportando  nuevas posibilidades de adaptación a la relación.
Si bien cada persona pertenece a varios sistemas y cada sistema se desarrolla en sistemas de relación más amplios, este estudio se focaliza en la pauta de un sistema diádico. Identificar cómo  están organizados estos sistemas, nos ubica en la forma en que se consolidan y se mantienen. Conocer la secuencia comunicativa y la manera en que las personas se afectan mutuamente, propicia que haya un acercamiento al concepto de pauta.
Foerster (1996), retomando a  Illich, expresa que “Los miembros de un grupo conviven cuando la  propia voz de cada  uno de ellos, cambia a través de la voz de los demás, regulando la tendencia a estructurar  su conducta en la negación de la visión ajena.” (p.57). Las personas  se desarrollan en contextos sociales, que les brinda pautas  de comportamiento por lo  que no todas las personas actúan y establecen relaciones de la misma manera. Ochoa de Alda (1995), fundamentándose en   Minuchin, plantea que  “Las demandas de los miembros de una relación reflejan el proceso de pauta de interacción” (p.234). Si se comprende la demanda de cada integrante de la relación, se puede entender qué pidió, y qué obtuvo como respuesta, de tal forma que se identifica la comunicación y los niveles de relación. Esto se presenta gracias a dos  procesos que son:
1.    “Determinismo estructural”: “Lo que nos pasa depende de nuestra estructura.” (p. 60). Las personas actúan de acuerdo con sus propias decisiones, tomando en cuenta o ignorando sus consecuencias.
2.    “Acoplamiento estructural”: “Vivimos en congruencia con el medio y con los otros y en constante cambio estructural” (p. 61). Las personas actúan de acuerdo con las situaciones.
Las acciones de quienes integran los sistemas construyen  la interacción entre las personas y su contexto plasmándose en relaciones interpersonales con causalidad circular, gracias al ir y venir de la retroalimentación en la comunicación. De acuerdo con Keeney (1987), las personas actúan según sus propias decisiones y principios, por tal razón las consecuencias de sus acciones  son de su propia responsabilidad, sin embargo, tales consecuencias son la causa (invitación) de las acciones del otro, así que sirven para justificar su comportamiento.
El mismo Keeney (1987) se fundamenta en  Wiener para expresar que la retroalimentación o feedback es “Un método para controlar un sistema reintroduciéndole los resultados de su desempeño en el pasado” (p.83). Identificar que la información que se emite es restituida  y encadenada a nueva información conlleva a que la comunicación deje de ser vista como envío y recepción de mensajes, y más bien se observe la complementaridad que las dos personas establecen con su lenguaje, el tipo de relación que desarrollan y el ajuste mutuo a partir de la contribución que cada uno da a la pauta.
Al definir un sistema recursivo, Keeney & Ross (1985) explican  que gracias a dicha retroalimentación se establece una complementariedad recursiva conformando una pauta. Aclaran que “realimentación es un método que permite estabilizar un sistema por la vía de reciclar en su interior los cambios de su ejecución pasada” (p. 61). Se reconoce entonces que la pauta depende de la coexistencia del cambio y la estabilidad. Estos autores lo han representado de la siguiente manera:
Figura 1.
Adaptada del texto Construcción de Terapias Familiares Sistémicas. Keeney; B. & Ross, J. (1985)  representación grafica de la Retroalimentación en la comunicación.  (p.62).
Aunque este principio es la base de la retroalimentación,  fue  Keeney (1987) retomando   a Wiener quien integró las acciones de las personas a la retroalimentación identificando la información enviada y la recibida más la interpretación de los mensajes, donde una acción de A, es interpretada por B como un mensaje que lo incita a dar una respuesta que se vuelve  mensaje para A. A interpreta la respuesta de B dando como resultado un  ciclo, como se observa en la figura 2. Es decir “Se retroalimenta  la información correspondiente  a una conducta  conformando una pauta de comportamiento” (p.85).
1. A Envía Mensaje a B
2. Interpretación
4. Interpretación
PERSONA  A
3.  B Responde  a A
PERSONA  B
Figura 2
Secuencia de retroalimentación en la comunicación: Donde una persona realiza una acción calificada como A, está acción es interpretada por otra persona como un mensaje B,
dando una respuesta C, que integra la interpretación del mensaje de A, más el mensaje de B.
Recordemos que  Keeney, (1987) plantea que  la pauta es  realizada por un observador. Por lo tanto podemos decir que es  la construcción de un observador basado en la focalización de una secuencia de hechos  en una organización social.
Como se vio en la figura 2 la interacción se hace cíclica, por esto podemos entender que Ruiz y Cano (1998) expliquen la pauta como algo habitual y predecible. Por lo tanto, una secuencia de hechos o intercambio de información habitual y predecible se puede definir como una pauta de interacción.
Para este trabajo se entiende como pauta la construcción de un observador basado en la focalización de una secuencia de hechos cíclica que se hace repetitiva y predecible  en una organización social.
Una vez entendido el término de pauta, es necesario saber cómo describirla. Keeney (1987) retomando a   Bateson, explica que para describir una pauta, es necesario primero distinguirla, para luego describir su secuencia e  identifica los pasos que se requieren para comprenderla.
2.2.  Descripción de pauta de interacción
Para la descripción de una pauta relacional, de acuerdo con Keeney (1987), se deben tener en cuenta determinados aspectos que propician su identificación, es decir su observación en la relación entre las personas. También aclara los factores que permiten su posterior clasificación. El propone que se realice  la descripción  teniendo en cuenta:
2.2.1.     Leyes de forma
a.  Trazar una distinción. De acuerdo con Keeney (1987)  retomando a Brown, la distinción consiste en  demarcar  la observación,  colocando  límites y  fronteras para crear  una observación organizada basada en la realidad. Él toma el principio de la Gestalt de figura – fondo para explicar este paso ya que en este los individuos  al hacer una primera observación limitan su foco, configurando  la figura y  desconocen  el fondo. Lo mismo ocurre en la distinción.  Las clases de distinciones que se pueden realizar en un contexto son muchas ya que cada persona traza una observación de acuerdo con su marco de referencia, agrupando acontecimientos y luego crea categorías. Permitiendo  que la observación tenga un orden  en donde “El observador primero distingue y luego describe” (p.36).
b. Conocer el conocer. La identificación de  por qué se realizó esa distinción y no otra  ejemplifica conocer el conocer. Demarcar  cómo conoce el observador  permite “Descubrir las distinciones primitivas que caracterizan el modo de conocer del autor o de cualquier otro individuo” (p.37)  de tal forma que  se comprenda desde qué posición el observador  distingue la realidad. Keeney (1987), retoma a Brown para manifestar que  “El sujeto que observa está en lo observado” (p. 38)  por lo cual  la observación lleva un gran contenido de la  persona  que realizó la distinción, pues es el sujeto quién decide qué distinción hace del suceso, focalizando su observación en determinados detalles y excluyendo otros. Es decir, el observador necesita  conocer  qué influyó en él para realizar esa observación, y cuáles procesos participaron en su observación. Por esto, se entiende que el fin de realizar las distinciones es conocer  qué observa  y cómo conoce lo que observa una persona.
2.2.2.    Puntuación
De acuerdo con Keeney (1987), la puntuación significa la interpretación y  organización de los acontecimientos que  se  hacen de la realidad a través del lenguaje, por parte de un observador. “El observador que establece  distinciones a fin de observar, y lo que el observador observa puede ser descriptivo” (p.39). En este momento de traducir en lenguaje lo que se ha observado, es pertinente tener en cuenta los siguientes procesos.
a. Reencuadre de los marcos de referencia. Keeney (1987) retomando a Watzlawick y otros,  manifiesta que  “La raíz de innumerables discordias en las relaciones personales está en la discrepancia acerca del modo de puntuar la secuencia  de sucesos” (p.40). Como cada uno interpreta el mensaje del otro desde su marco de referencia,  la realidad de la situación es diferente para cada persona.
Desde esta perspectiva la respuesta de uno es el estímulo para que el otro responda convirtiendo la comunicación en una secuencia de hechos. La puntuación de  los hechos se realiza a través de la interpretación de la realidad utilizando los marcos de referencia.
Por tanto, el observador en este momento incluye la participación de los integrantes de la  relación a observar,  teniendo  en cuenta los marcos de referencia que cada uno  de ellos utiliza para puntuar los hechos. Comprende así, las razones que los participantes tienen para responder de la forma como lo hacen ante el estímulo del otro. Luego considera su propio marco de referencia obteniendo una comprensión de la relación más integral.
b.  Epistemología Clínica. Keeney (1987) retomando a  Rabkin, expone que  la epistemología clínica implica “La manera en que los clientes adquieren su particular forma de conocer el mundo” (p.43). Esto implica que el observador requiere primero identificar  cómo traza distinciones y puntúa la relación cada uno de los participantes para luego organizar tal información en una categoría o puntuación que abarque  las dos realidades.  Keeney (1987) lo explica así: “El terapeuta debe contar con un método para puntuar  su puntuación” (p.43). Además brinda como herramienta en este punto, tres modalidades básicas  para trazar  distinciones:
Estas modalidades implican que el observador sigue una secuencia: primero realiza distinciones, luego conecta las distinciones circularmente en una pauta y por último retrocede y reconoce que su observación es una posibilidad entre muchas.
2.2.3.  Ordenes de recursión
La   realización de  distinciones, implica que el observador reconozca que  hay lógicas y niveles para organizar la información obtenida con esas lógicas.
a.   Tipificación Lógica. “Es una herramienta conceptual” (p.44) que sirve  para evitar que  el observador confunda el todo con una de sus partes generando una contradicción o paradoja.  Para obviar tal confusión el observador requiere reconocer  primero la lógica desde la cual describe y luego  los “Niveles lógicos” o el lugar de la jerarquía lógica en la que  realizó su observación. Por ejemplo, al describir un árbol el observador podría dedicarse a sus características generales como el tamaño y el color entre otras o fijarse en detalles específicos de las hojas o el tronco, por ejemplo. Para que sea claro, se requiere que él trace una distinción entre el  árbol (el todo) y sus hojas o su tronco (las partes) pues éstos  indican dos niveles lógicos diferentes. De tal forma que el observador debe especificar desde  cuál nivel observa evitando que haya  una ambigüedad, esto significa identificar  desde  qué lugar de la jerarquía explicativa contempla el árbol, ya que podría referirse a una hoja (un parte), una rama (otra parte más amplia), el árbol (el todo), un bosque (un grupo) o un ecosistema (un contexto).
b.   Recursión.  Es la descripción que un observador realiza de un evento o una secuencia de hechos de manera circular. Es decir que sus distinciones deben retornar al punto del cual partió. Si integra la tipificación lógica, el observador describe identificando  desde qué nivel lógico organiza los hechos para realizar su explicación. Por ejemplo: Cuando una persona observa una discusión de una pareja, identifica una secuencia de hechos entre los dos, implica reconocer qué hace cada uno y cómo la retroalimentación mutua se puede organizar en un orden coherente y cíclico. Así, se podría identificar que a mayor explicación de uno de los integrantes el otro pedirá mayor explicación aumentando el altercado. Al incorporar la tipificación lógica el observador debe reconocer su nivel lógico de explicación, es decir identificar si está describiendo conductas, emociones, grupos de conductas (categorías) o tipos de relación.
c. Principios dormitivos. Keeney (1987), retoma a Bateson para decir que al querer explicar una secuencia de conductas de forma recursiva, se puede caer en un error de descripción llamado principio dormitivo. Este es “Un reacomodamiento más abstracto de la descripción del  rubro que se pretende explicar” (p.48). Es decir,  que el observador cuando quiere  describir lo que ocurre con una parte de la realidad toma como referencia una parte más amplia que aquella que desea explicar o utiliza términos similares como sinónimos.
Para  evitar que el observador tenga este error en su explicación, debe expresar en detalle las partes que  componen  la realidad  que quiere describir y la relación que  se mantiene  entre éstas, conservando   una lógica para que sea  coherente. Por ejemplo,  un observador puede calificar  que  la relación  entre un hombre y una mujer es conflictiva por que observa conflictos (Sinónimo) entre los dos, en tal caso se hace necesario  que  el observador  explique  y clasifique las secuencia de hechos ocurrida entre las dos personas por la cual él deduce que esa pareja es conflictiva, además se requiere que mantenga el nivel  lógico de su explicación para que sea comprensible y coherente.
2.2.4. Doble descripción
De acuerdo con Keeney (1987),  las personas continuamente participan en las relaciones humanas y cada quien interpreta las situaciones que vive  de manera diferente. Cuando el observador desea describir lo que ocurre entre dos personas que participan en la misma relación y la puntúan de manera distinta, él requiere hacer una doble descripción.
Ésta se da cuando el observador tiene en cuenta la puntuación de cada una de las personas que integran la relación para luego organizar dicha información en una secuencia de hechos en la que caben las dos versiones de manera  lógica. Para este  propósito es útil que el observador vea cómo la información o conducta de una persona se convierte en retroalimentación de la otra.  El proceso se observa en la figura 3.
Figura 3.
Doble descripción: la  integración de la interpretación que cada una de las personas hace sobre la relación, hace más totalizadora la observación de la dinámica o de la pauta relacional que las conecta.
Para que el observador identifique desde cuál nivel lógico se posiciona para su doble descripción  Keeney (1987 p.56), ofrece una guía de tipología lógica que le ayuda a  evitar que se posicione en dos o más niveles y genere conflicto en la explicación y la comprensión. Tal guía se observa en la  figura 4 cuyo  análisis se puede  iniciar de abajo (lo más simple) hacia arriba (lo más complejo), siguiendo la secuencia numérica.
Orden de recursión                 Clasificación de la forma                                  Descripción del
proceso
                                                                                              Categorías de la coreografía (6)
  Metacontexto                                                                                        Descripciones de la coreografía (5)
                                                                                                    Categorías de la interacción  (4)
               Contexto                                                                                               Descripciones de la  interacción (3)
                                               Categorías de la acción   (2)
  Conducta                                                                                           Descripciones de la acción simple (1)
Figura  4
Retomado del texto Estética del Cambio de. Keeney; B.  (1987)  representación gráfica
de los  órdenes del análisis epistemológico.  (p.56).
Keeney, (1987) retomando a Bateson,  utiliza el término de Ordenes de recursión refiriéndose a que “los contextos  de la acción (una distinción de orden superior) son distintos,  desde el punto de vista lógico, que las descripciones de la acción simple (distinción de orden inferior)” (p.54). La observación en el número 1 es sobre una acción simple y  luego, en la número 2, se traza una distinción de orden superior para marcar el contexto de la primera observación.
En la columna derecha de la figura 4, la “Descripción del proceso”, se da cuenta de “la unidad que es objeto de observación” (p.56), en la descripciones de acción simple (1), como las expresiones verbales, postura corporal, expresión facial, etc. La identificación de estas unidades produce información acerca de los mensajes que se envían los comunicantes, y que   muchas veces no son tomados como relevantes, pero influyen en la relación.
La “Clasificación de la forma”, columna central del gráfico,  implica  el nombre que se le asigna a la agrupación de acciones simples dentro de un contexto, por esto se llama Categorías de acción (2).
Ascendiendo en la escala se encuentra, las Descripciones de la interacción (3), refiriéndose a la forma en que se conectan  las acciones simples, la manera como estas acciones  siguen una cadena, en la que cada acción es seguida de otra generando una pauta de interacción en la que se conjugan las descripciones de los que integran la relación.
La clasificación de las  Descripciones de la interacción, constituye las Categorías de  la interacción (4) son “pautas características de la relación entre las acciones de los distintos partícipes” (p.58),  teniendo en cuenta  que las relaciones se dan entre  mínimo dos individuos y que para observar una pauta se requiere de tres acciones simples.
Ascendiendo en la escala del  grafico 4 se puede notar que un episodio de interacción puede ser catalogado como simétrico o complementario lo que constituye la Descripción de coreografía (5). Esto identifica a las pautas de interacción desde un marco más amplio pues se establece cómo son conectadas las pautas de interacción en una secuencia que las conecta y  organiza.
Las Categorías de la coreografía (6), incluyen la clasificación de las pautas de orden superior.
La identificación de esta secuencia de pasos define a descripción de la pauta como un proceso que asciende, iniciando en lo micro y terminando en lo macro.
El resumen para la descripción de una pauta relacional, por parte de un observador de acuerdo con keeney (1987) se aclara a continuación:
1. Él inicia con una distinción en la cual  delimita  qué quiere  observar, de tal manera que otorga marcos a su observación permitiendo que parte de la información se incluya y otra parte no.
2. A continuación, el observador “Conoce el conocer”, es decir  aclara por qué realizó esa distinción dentro del campo de distinciones que hubiera podido realizar, identifica los factores de su marco de referencia que influyeron en su distinción.
3. Posteriormente,  el observador interpreta su observación lo que constituye   una puntuación,  teniendo en cuenta  que su interpretación no es absoluta, ni única.  Hasta ahora ha observado por aparte, las versiones de los integrantes de la relación y a partir de este momento  integra la perspectiva de  los integrantes de la relación, obteniendo  una visión más amplia de  la realidad.
4.  Luego, el observador  da un orden a la información (hechos) basado en  una  jerarquía que le permita especificar si está describiendo un todo (grupo o categoría) o alguna de las partes de los acontecimientos. Al organizar y describir la secuencia de hechos observa la retroalimentación mutua identificando cómo se establece la relación, retorna al punto del cual partió  manteniendo la lógica. Así, el orden de la información tiene una secuencia lógica y circular que muestra la recursividad de los hechos entre los participantes (doble descripción). En este proceso el observador evita los principios dormitivos.
5.   Finalmente, reconoce que su descripción fue realizada por distinciones que él mismo ejecutó.
2.3.  Categorías conectadas en la pauta de interacción
En el marco de este trabajo, para clasificar los hechos que se organizan en secuencia para observar la pauta de interacción, se toma como tipología lógica la propuesta que Linares (1996) hace sobre los componentes afectivo, cognitivo y pragmático, los cuales se ilustran en la figura 4. Para hacerlos más entendibles, a estas categorías se les asignó un orden en la explicación que se hará posteriormente, sin embargo los tres se presentan de  manera simultánea, por lo cual no  se pueden calificar  de forma individual, si no que están relacionados.
Figura 4.
Gráfico adaptado de la propuesta realizado por  Linares (1996),  emociones,  procesos cognitivos, y conductas  aparecen simultáneamente de tal forma, que las personas ante los eventos, experimentan emociones, realizan procesos cognitivos y emiten conductas como reacción ante estos.
2.3.1. Las emociones
Linares (1996) explica que las emociones son “El núcleo afectivo de la personalidad, a un nivel suficientemente general para englobar emociones y sentimientos.” (p.143). Si bien este autor expresa que en la familia existen unas emociones compartidas y en el individuo sentimientos, se puede comprender que en una relación de pareja se presentan las emociones compartidas a la vez que los sentimientos individuales. Gracias a la unión de  las emociones  y de los sentimientos, se establece el espacio emocional de la relación.
Linares (1996) también manifiesta que “las emociones son características vivenciales”  (p.146) de las personas, dentro de las cuales están tristeza, amor, odio, resentimiento, rabia, ira, angustia, ansiedad, temor, miedo, tranquilidad, etc.  En las relaciones interpersonales, las emociones son expresadas a través de gestos, códigos, o cualquier otra clase de lenguaje. Así que las emociones se reflejan en el comportamiento.
Este planteamiento teórico también afirma que la expresión emocional proporciona ‘enriquecimiento emocional’ y que  surge cuando la persona se siente valorada y querida. Dicha nutrición emocional es vista como responsable de la configuración de la identidad y de la forma de evaluar la vida. Este proceso permite que la persona se sienta más o menos estable, lo que es observable  a través de sus acciones verbales y no verbales.
En otras palabras los valores y principios culturales movilizan a la persona y alimentan el mundo emocional en el que permanece y de acuerdo con éste, el individuo actúa, es decir emite un mensaje. El interlocutor identifica la acción (el mensaje), la observa e interpreta qué mensaje se quería dar a conocer y cuál era su intensión. Como ya se explicó puede que coincidan o no el emisor y el interlocutor.
2.3.2.  Los procesos cognitivos
De acuerdo con  Linares (1996),  en el ámbito familiar existen unos lineamientos, que participan  en el desarrollo de   principios  en las personas. Primero, en la familia existen valores, creencias, ritos colectivos, que se transmiten y perpetúan de padres a hijos; mientras que en el individuo existen percepciones o ideas que son adquiridas a través de la experiencia y que una vez se aprenden, se intentan poner en acción. En sus palabras esta área es la “ideacional, estrechamente vinculada a la percepción para conformar un espacio que, en la terminología sistémica, recibe con frecuencia la denominación de epistemología” (p.65).
Estos grupos de conceptos son procesos internos organizados,  que determinan  la manera en que las personas perciben los  acontecimientos de la vida de forma que cada persona percibe la realidad, y los conflictos desde una óptica diferente. Como lo explica Korzybski (1997), de acuerdo con la configuración de tales conceptos, los individuos realizan un “mapa de la realidad” (p.4) que también se entiende como marco de referencia. En términos de Watzlawick (1967), “las personas, representan la realidad en sus mentes por medio de  una secuencia  que involucra ideas, conceptos, palabras, reflejados en acciones… el orden que se da a los sucesos, crea realidades diferentes para cada uno de los implicados.” (p.134).
Las pautas de interacción que se establecen, se encuentran influidas por los marcos de referencia que se adquieren en el núcleo familiar y en otros contextos pues regulan las emociones y las acciones o reacciones ante diferentes eventos.
2.3.3.   Las conductas
Según Linares (1996) el grupo de Palo Alto convirtió a la conducta en la “capacidad comunicativa” contenida en el área pragmática. Lo que significa que las personas, ante el contacto con otras, responden comunicando sus emociones y sus procesos cognitivos a través de la conducta. Al mismo tiempo, tales actos tienen impacto en los marcos cognitivos de los comunicantes y en el espacio emocional de la relación.
Por ejemplo, Andolfi, (1987) retomando los axiomas de la comunicación explicados anteriormente explica que los actos que transmiten mensajes trascienden los movimientos corporales e incluye aspectos como la gestualidad, el tono de voz, los contactos, la secuencia, el ritmo y el uso del espacio entre otros. Señala además que el lenguaje analógico puede ser entendido como mecanismo para la expresión emocional y para regular las relaciones con el contexto (entiéndase  personas y espacio físico).
Respecto al espacio, en 1987, Andolfi afirmó “cualquier acción es un cambio de nuestro espacio corporal que define nuestro mundo interior respecto al externo.” (p.80). Por ejemplo, un reproche, puede tener diferentes significados dependiendo de la cercanía y ubicación física de los  interlocutores, tornándose molesto, amenazante o amoroso  para quien lo escucha.
La ubicación física y la proximidad de los interactuantes son otros factores pragmáticos que influyen en la relación según Andolfi (1987) pues están ligados a la cercanía emotiva entre ellos. Él retoma a Hall para explicar  que las personas actúan de forma más cercana o más lejana  con los otros de acuerdo con la distancia o espacios de interacción que establecieron bien sea con su familia,  pareja, amigos  o desconocidos. En este sentido identifica  tres tipos de distancia:
1. Distancia íntima. Es “una distancia de cercanía que presupone un contacto” y puede tener “notable valor pragmático de refuerzo de la intimidad de la relación espacial” (p.81).
2. Distancia personal. Es “una distancia más o menos cercana, en que es eventualmente posible tocar a otra persona” (p.82) En esta distancia se marca más el espacio personal como ocurre en la relación entre amigos o compañeros.
3. Distancia social. En esta, “el único contacto directo que hay entre los sujetos es de tipo visual” (p.81). Aunque la relación puede no ser impersonal, el espacio sirve para prevenir una intromisión del exterior y los objetos como mesas o sillas sirven para demarcarlo.
4.   Distancia pública. “Se utiliza en las relaciones formales, una especie de distancia de seguridad, donde se pierde todo carácter de relación interpersonal directa (p.81).
Andolfi (1987) retoma a Scheflen para resaltar los significados que la distancia y el espacio físico toman en las relaciones. Para esto establece tres modalidades:
1.  “Posición inclusiva o no inclusiva”: Es el modo en que los miembros de un grupo incluyen o excluyen a una persona”. (p. 83), es así que en diferentes situaciones las personas tienden a ubicarse espacialmente formando un grupo y la disposición del cuerpo señala que se  excluyen o incluyen unos individuos. Este tipo de acciones refleja el grado de relación y la estructuración al incluir a terceras personas en  las relaciones.
2.  “Posición vis–á–vis u orientación paralela del cuerpo”: “Dos personas pueden ponerse  en relación ubicándose  una frente a la otra, o bien sentándose juntas, en paralelo, eventualmente en dirección a una tercera.” (p.83). Este tipo de relación se caracteriza por un contacto visual, en el cual las personas permiten que el otro entre a su territorio. Este tipo de relación  se refleja en el territorio y distancia que utilizan  las personas al relacionarse, así  “Es probable que la mayor o menor distancia entre los dos se module según su grado de conocimiento y de efectiva intimidad o de expectativas con respecto a la relación” (p.83). Mientras que  cuando se disponen en paralelo, se puede  observar una relación más neutra. Así el ejercicio del poder en la relación se puede expresar de forma vertical (alguien con superioridad) u horizontal (dos personas en igualdad de condición).
<!--[if !supportLists]--> 3.    <!--[endif]--> “Posición de congruencia o incongruencia: “Si en un grupo, por ejemplo, existe una relación de afinidad y de aceptación recíproca, las actitudes y las posiciones de cada uno resultarán  casi especulares con las del otro” (p. 83). En este caso se pueden dar movimientos casi en espejo entre los participantes de la relación: cercanía o distancia simultánea. Mientras que, si alguien está en desacuerdo con la dinámica grupal, es probable que sus movimientos entren en desarmonía con los de los demás. Por ejemplo, si el grupo acerca su torso hacia los demás, el que está en desacuerdo lo distanciará.
Así que los gestos y posiciones del cuerpo,  al establecer una relación, demuestran intenciones, integración, exclusión, manejo del poder, disidencias e intimidad entre muchos otros significados de la relación.
Cuando se tiene en cuenta que las personas  se relacionan con otras, en espacios y territorios determinados, las conductas se convierten en  mensajes que manifiestan la conexión existente entre las emociones y los procesos cognitivos individuales que surgen en tales espacios o territorios. Además con el transcurrir del tiempo, las conductas mensajes se convierten en expresión de la historia de la relación entre dos personas (Andolfy, 2003).
Por tanto, el vínculo emoción – cognición - conducta, se hace observable en el comportamiento individual y se convierte en mensaje que al ser enviado, sirve de base para construir la relación con otro ser que puntúa con su vínculo emoción – cognición - conducta y responde  retroalimentando y manteniendo la relación.
Queda claro entonces, que es pertinente identificar las conductas que intercambian los participantes en una relación ya que son el medio por el cual se  observa una secuencia de hechos que identifica la posición que toma cada persona que la integra y la contribución que hace para que se forme  la pauta relacional. La secuencia de hechos a observar de acuerdo con la propuesta de este trabajo es: vínculo emoción – cognición - conducta de A que es un mensaje para B en su vínculo emoción – cognición conducta que responde a A. Se puede ver ahora, la secuencia de hechos de forma gráfica en la figura  5.
Figura  5
El observador distingue la secuencia conducta/mensaje – emoción – cognición – conducta respuesta/mensaje – emoción – cognición -  conducta respuesta/mensaje y así sucesivamente.
Entonces podemos afirmar que una pauta de interacción humana es un sistema de relación entre la emoción, la cognición y la conducta de una persona que a su vez interactúa circularmente a través de sus actos – mensajes con un sistema de relación conformado por la emoción, la cognición y la conducta de otra persona, conformando así un sistema más amplio.
REFERENCIAS
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Andolfi, M. (1987). Terapia Familiar. Un Enfoque Interaccional. Barcelona: Editorial Paidós.
------------- (2003) Manual de Psicología Relacional. La Dimensión Familiar, Bogotá: Editorial La Silueta
Bateson, G. (1998) Pasos Hacia una Ecología de la Mente. Buenos Aires: Editorial Lohlé-Lumen
Foerster, Heinz Von. (1996.)  Las semillas de la cibernética. Barcelona: Editorial Gedisa
Guadarrama Luis, (1992), Contribuciones para Pensar en la Interacción Televisiva desde la Familia. Recuperado en julio13, 2006. Disponible en URL: http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n40/lguadarrama.html
Keeney, B. (1987) Estética del Cambio. Buenos Aires: Editorial Paidós
Keeney, B. & Ross, J. (1985) Construcción de Terapias Familiares Sistémicas. Espíritu en la Terapia. Buenos  Aires: Editorial Amorrortu.
Korzybski, A. (1997) Manhood or Humanity & Science and Sanity: La Semántica General. Artículo extraído de Alfred Korzybski Collected Writings 1920-1950© I. G. S. Englewood, New Jersey. Traducción española de Ramiro J. Alvarez Fernández. Sociedad  Europea de Semántica General.  New-Jersey: INSTITUTE OF GENERAL SEMANTICS Englewood.  Recuperado en septiembre 1, de 2006. Disponible en URL: http://www.esgs.org/es/art/present.htm
Linares, J. L. (1996) Identidad y narrativa, La Terapia Familiar en la Práctica Clínica. Buenos Aires: Editorial Paidós
Maturana, H. (1998) Emociones y Lenguaje en Educación y Política. Santiago: Editorial Dolmen
Ochoa de Alda I. (1995). Enfoques en Terapia Familiar Sistémica. Barcelona: Editorial Herder
Ruiz, J. J.; Cano, J. J. (1998) Las Psicoterapias, Introducción a las Orientaciones Psicoterapéuticas para Profesionales Sanitarios. Recuperado en Agosto 3, 2006. Disponible en URL:
http://www.psicologia-online.com/ESMUbeda/Libros/ProfSanitarios/profesionales.htm
Watzlawick, P, Beavin, J., Jackson, D. (1981),  Teoría de la Comunicación Humana. Barcelona: Editorial Herder



    [1Humberto Maturana (1998) habla de la objetividad entre paréntesis para referirse a la forma relativa y particular en que cualquier ser humano construye la realidad sobre el mundo que observa. Siendo diferente para cada ser, la realidad dista mucho de ser una verdad.
     [2] Para ampliar los aspectos que intervienen en el sistema,  el lector puede remitirse al texto de Forrester, J. W. (1968), Principios de los sistemas Wright-Allen, Cambridge, USA.
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