REVISTA PSIQUE Y SOCIEDAD
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Bogotá - Colombia
COMO OBSERVAR UNA PAUTA DE INTERACCION
La verdad puede ser relativa.
La verdad es concreta y, sin embargo, inconmensurable.
La verdad es algo que, en realidad, haces tú.
Quienes comienzan el estudio de la psicología sistémica se enfrentan al reto de observar y describir pautas de interacción. Esto implica construir descripciones basadas en observaciones sobre lo relativo y lo no obvio, dando paso a cuestionamientos sobre qué se observa y cómo se expone lo observado. A continuación se presenta una guía, que es una posibilidad entre muchas, para focalizar información pertinente al hablar de interacción humana y para organizarla en un patrón relacional basado en los principios del modelo sistémico.
Palabras clave: Pauta de relación, interacción, modelo sistémico, cibernética, comunicación, terapia sistémica.
Who begin the study of the systemic psychology they face the challenge of to observe and to describe interaction rules. This implies to build descriptions based on observations on the relative and not very evident, opening the way to questions on what it is observed and how that is exposed. Next a guide is presented, like a possibility among many, to focus pertinent information when speaking of human interaction and to organize it in a relationship pattern based on the principles of the systemic approach.
Words key: relationship rules, relationship pattern, interaction, systemic model, systemic approach, cybernetics, communication, systemic therapy.
La inquietud de hacer este escrito surgió de observar en el ejercicio docente que los neófitos en psicoterapia sistémica tienen dificultad para identificar una pauta de interacción ya que el camino para hacerlo no se encuentra en un solo texto. Los precursores de la terapia sistémica por supuesto, dieron muchas luces al respecto, sin embargo, tal información se encuentra distribuida en muchos textos clásicos y en ocasiones es difícil articularla para llevarla a la praxis.
El siguiente artículo es un fragmento del trabajo monográfico Modelo Explicativo de una Pauta de Culpa desde un Enfoque sistémico. Se extrajeron las secciones pertinentes para comprender la pauta de interacción y dado que se encuentra en el marco de un trabajo centrado en la pauta de culpa, ésta se mencionará en algunas líneas.
El texto propone una forma de organizar la información sobre una relación para percibirla en su dinámica sistémica. Como está orientado a quienes comienzan a hacer lecturas sistémicas, es posible que el experto considere que carece de aspectos que hacen compleja la mirada tales como la postura cibernética de segundo orden y los contextos amplios en los que se desarrolla la relación entre otros. Esto se delimita en la postura epistemológica.
Explicar e interpretar una pauta, cualquiera que ésta sea, requiere precisar la postura epistemológica desde la cuál se hace pues esto puede modificar notablemente la información pertinente y su organización. Por tanto, el marco teórico comenzará definiendo la epistemología cibernética que es la que hemos elegido como investigadoras y dentro de ella, diferenciando las cibernéticas de primer y segundo orden para aclarar cuál es la que asumimos como investigadoras y desde cuál se generarán las explicaciones de la pauta de culpa.
Posteriormente, en este marco teórico retomaremos algunos antecedentes teóricos que nos permiten construir los conceptos de pauta relacional y de culpa para finalmente comprender cómo se interrelacionan estos aspectos en la explicación de una pauta de culpa desde una perspectiva sistémica.
El trabajo de investigación comienza con aclarar la postura epistemológica con la cual se van a concebir las pautas de relación; luego se conceptualiza la pauta de interacción y los aspectos que constituyen su dinámica; posteriormente se focaliza en la definición de culpa.
1. POSTURA EPISTEMOLOGICA
Keeney (1987) se fundamentó en Bateson, para explicar que la epistemología intentaba establecer la manera en que los “organismos o agregados de organismos particulares conocen, piensan y deciden”. La epistemología permite organizar la información para comprender cómo observa el observador, para saber qué observa y en qué se fundamenta para determinar que su observación está inmersa en una realidad. En este caso, la postura epistemológica define cómo vamos a observar la pauta de culpa, qué información es necesaria para observarla y en qué nos fundamentamos para estructurar dicha observación como una pauta de culpa.
Keeney (1987), propone que la epistemología es básica y fundamental en cualquier conocimiento independiente de la ciencia e identifica dos clases de epistemología: la de tipo lineal y de tipo progresivo. La lineal organiza la información sobre la realidad de forma que establece relaciones de causa efecto en línea recta, considerando que los fenómenos tienen un punto de partida y uno de llegada; toma un segmento de la situación apartándolo de su contexto por esto se llama reduccionista y sus descripciones o explicaciones no tienen en cuenta al observador que las produce. Mientras que la epistemología recurrente, también conocida como sistémica, ecológica, ecosistémica, circular o cibernética presenta características diferentes como la focalización en las relaciones entre los fenómenos que observa; organiza relaciones causa efecto en secuencias cíclicas de manera que el efecto produce y alimenta la causa – por esto recibe el nombre de circular – así no existe un principio y un final particulares sino que el observador decide dónde comienza su observación y explicación; se observa el fenómeno dentro del contexto en el que ocurre y toma en cuenta los procesos cognitivos que intervienen en el sujeto que observa.
Keeney (1987) se basa en autores como Spencer-Brown, Varela, Whitehead y Watzlawick entre otros para explicar cómo se describe lo que ocurre en la relación entre dos personas. Para realizar una descripción de los sucesos con epistemología cibernética se parte de establecer distinciones. La distinción es destacar más una información de la realidad quedando un conjunto de informaciones en segundo plano. Los límites de lo que se destaca o enfoca dependen del observador, es su decisión más o menos consciente. Así que de acuerdo con este autor, el observador después de distinguir una parte de la realidad debe tener claro qué puntos tuvo en cuenta para realizar su observación.
Posteriormente, el observador interpreta aquello que distinguió, es decir que lo califica o le adjudica cualidades, significados o características, esto es denominado puntuación.
Paso seguido, el observador que trabaja en el mundo de las relaciones debe reencuadrar los marcos de referencia. Esto significa que cuando dos personas explican su comportamiento como respuesta ante la conducta del otro, el observador cibernético integra los fragmentos de sus descripciones en una nueva versión que describe la forma en que las conductas generan una secuencia de hechos en la que las dos personas están estimulándose mutuamente para actuar de esa manera. Bateson mencionado por Keeney, a esto lo llamó reencuadre. En este momento, se pasa de observar dos (2) individuos a observar la secuencia de hechos en una (1) pareja. Se pasa de observar dos unidades (personas) a observar una unidad (secuencia de hechos de pareja).
Esta visión permite tener una mayor cobertura al observar la realidad ya que toma dos realidades en una sola organizando la información de manera circular permitiendo ver las relaciones humanas como sistemas (conjunto de relaciones) que se autoorganizan.
La epistemología cibernética ha tenido una evolución que ubica al observador o investigador en dos condiciones diferentes frente al objeto de estudio. Esta divergencia se ha establecido a través de los conceptos de cibernética de primer y de segundo orden.
La cibernética de primer orden de acuerdo con Keeney (1987), tiene sus inicios en el intento de explicar cómo entra y sale información en un sistema. Esto implica que el observador describe lo que ve en la realidad sin que él esté involucrado en tal descripción. Esta postura del observador fue llamada por Foerster (1996) “cibernética de los sistemas observados” (p.92). El observador intenta dar una descripción objetiva o “desde afuera” de la realidad, da la observación y descripción en sí misma de los acontecimientos y su interpretación, sin tomar en cuenta quién observa. Desde esta cibernética de primer orden el observador discrimina la “observación” sin inmiscuirse en el fenómeno, siendo simplemente un espectador, que quiere definir y controlar lo que quiere observar.
Por lo tanto, renunciamos a la objetividad investigativa y a la generación de conclusiones verdaderas sobre la pauta de culpa. Más bien creemos que con la información recopilada brindamos unas guías orientadoras sobre cómo interpretar y explicar, desde una perspectiva sistémica, cómo en una relación se presenta una pauta de culpa.
En términos de la explicación e interpretación de la pauta específicamente, los parámetros van a estar orientados desde una cibernética de primer orden pues es un primer paso para concebir una pauta relacional. Es decir que los alcances de este texto están orientados a describir los procesos que un observador puede considerar para leer la puta, sin entrar en los detalles de sus propias preferencias de distinción o puntuación.
2. DEFINICION DE PAUTA RELACIONAL
Sistema, de acuerdo con Foerster (1996) es el concepto que identifica a la organización y unión de personas que se relacionan entre sí continuamente. Los sistemas por la continua interacción entre sus integrantes, están conformados por relaciones. Dado que una pauta relacional se concibe cuando se cree que éstas operan con los principios organizativos de los sistemas, vamos a puntualizar primero en la comprensión de qué es un sistema, sus principios y su funcionamiento.
2.1. Sistemas de Interacción
Guadarrama (1992) se fundamenta en Bertalanffy para plantear que un sistema es “Un conjunto de elementos interactúantes entre sí” y presuponer “la existencia de una interdependencia entre las partes” (p 2.). Lo que implica que dos personas que se relacionan entre sí, comienzan a depender la una de la otra, a definirse mutuamente en la medida que sus características son relativas a la relación con su alter.
De acuerdo con Watzlavick (1981) en una relación de dos personas, cada una tiene características particulares que al interactuar generan fenómenos novedosos o emergentes que definen el sistema relacional. Los sistemas, se dinamizan por el conjunto de relaciones interpersonales que procesan información y dan a conocer mensajes que continuamente son retroalimentados. Así, las cualidades que toma una relación se construyen en el interjuego de mensajes o intercambio comunicacional. Waztlavick (1981) explica este proceso a través de cinco axiomas o postulados que representan cómo fluye la comunicación entre las personas.
El primero consiste en la “Imposibilidad de no comunicar” (p.49), Las personas se comunican a través de conductas que son observables, por lo cual todas las conductas humanas tienen un efecto de comunicación en el otro. El intercambio de estos mensajes se identifica como interacción. Por eso para observar la relación de dos personas, se observa el intercambio de conductas (secuencia de hechos observables) así que es fundamental hacer estas observaciones para la identificación de la pauta de culpa, ya que es a través de esta secuencia observable que se distingue la circularidad del intercambio comunicacional en la relación.
El segundo axioma de comunicación consiste en “Los niveles de contenido y relación de la comunicación”. Watzlavick (1981) retomando a Bateson, explica que la comunicación humana se realiza a través de dos procesos que se conocen como “Aspectos referenciales y conativos” (p.53). Este postulado implica que si una persona presenta una conducta (transmite un mensaje) hace que otra persona se sienta comprometida a responder con otra conducta, por esto también se dice que transmitir un mensaje impone conductas. En este intercambio de acciones –interacción – se reconocen los dos aspectos mencionados arriba. El aspecto referencial, consiste en el contenido del mensaje, es decir cualquier aspecto que sea comunicable y que se desea que el otro conozca. Mientras que el aspecto conativo, se refiere a la relación entre las personas que se comunican, o sea las cualidades del vínculo entre los comunicantes. Significa esto que el aspecto conativo califica o le da características al referencial. Estos dos aspectos están integrados y simultáneos dentro de las relaciones humanas, propiciando que se clasifiquen los mensajes que se transmiten las personas.
El tercer axioma, se refiere a la interpretación de los acontecimientos por medio de la puntuación. Watzlavick (1981) propone que “La puntuación organiza los hechos de las conductas” (p.57). Las personas interpretan la información a partir de la secuencia de hechos que se da entre los comunicantes. De acuerdo con esta puntuación, la relación es calificada y caracterizada por el que interpreta y así mismo reacciona ante el mensaje que le han enviado.
El cuarto axioma explica que los sujetos se comunican por medio de dos clases de lenguaje uno para cada nivel de la relación. Intercambian sus apreciaciones a través de conversaciones, sin embargo también se identifica que en la comunicación humana intervienen el lenguaje analógico y digital.
El lenguaje digital consiste en los dígitos utilizados por cada sistema como es el lenguaje verbal y escrito, este tipo de lenguaje es arbitrario ya que cada sociedad comparte un mismo lenguaje. El lenguaje analógico se caracteriza por ser “cinético y paralingüístico” (p.399). De acuerdo con Bateson (1998), este tipo de lenguaje consiste en los gestos, muecas, comportamientos, tonalidad de la voz y tensión del músculo, entre otros que realizan las personas. Por lo cual para la observación de la pauta es pertinente fijarse en los dos lenguajes, ya que son manifestaciones pragmáticas observables.
El último axioma consiste en la “Interacción simétrica y complementaria”. En las relaciones simétricas, las personas tienden a igualar su conducta, por lo cual su interacción es de igual a igual, tratan de mantener el mismo nivel de poder. En el segundo caso en las relaciones complementarias, la conducta de un sujeto complementa a la del otro teniendo una relación donde los dos ocupan posiciones diferentes.
La continúa comunicación entre las personas a través de comportamientos que llevan contenidos que a su vez son descifrados, las lleva al establecimiento de sistemas de interacción. Watzlavick (1981) propone que las personas se pueden ubicar dentro de un sistema interaccional diádico, es decir la relación entre dos personas o uno más amplio compuesto por varias personas, por ejemplo, la familia. En este trabajo nos centramos en relaciones diádicas. Dentro de está interacción se aplican los principios organizativos de los sistemas como los siguientes:
1. Totalidad: Es la relación que guarda cada una de las partes del sistema entre sí para que funcionen como una sola entidad. El sistema está compuesto por unidades independientes como un rompecabezas, así se entiende que un sistema familiar, está compuesto por padres e hijos, se conoce a la familia como un total, a los padres y los hijos como sus partes.
2. La Retroalimentación: Es entendida como la información que llega a una persona o sistema como respuesta a una información que éste ha enviado como mensaje. Por ser una respuesta resulta ser una información sobre la información que se envió y a la vez invita al primer emisor a enviar un nuevo mensaje. Por esto, la retroalimentación regula y controla el intercambio comunicacional (secuencia de hechos) entre los comunicantes. Así, la retroalimentación al igual que la circularidad, mantiene las relaciones en forma secuencial donde la respuesta de uno es alimentada por el mensaje del otro.
3. Equifinalidad: Este principio consiste en que iguales resultados pueden tener orígenes distintos, así como los celos pueden ser un causante de la ruptura en una relación, de igual forma, la cotidianidad puede ser un causante de la misma ruptura.
4. Equicausalidad: Waztlavick (1981) retomando a Jackson menciona que eventos similares o iguales pueden tener diferentes finales. Por ejemplo, si una persona no llega a tiempo a una cita, puede que la relación se rompa, se modifique o se mantenga igual.
El primero es la estructura. Es decir, los sistemas se caracterizan por tener claro quiénes son sus miembros, la jerarquía y límites entre ellos y funciones y tareas de cada miembro. La estructura por tanto, involucra el cumplimiento de normas y reglas. De acuerdo con Guadarrama (1992) quien retoma a Watzlawick, estas son los preceptos y disposiciones que rigen y guardan que una relación sobreviva y pueden ser de tres tipos:
1. Aquellas que se establecen abiertamente.
2 Aquellas de las que no han hablado, pero en las que estarían de acuerdo si se refirieran.
3. Aquellas que un observador externo podría percibir, pero que probablemente negaría la pareja o alguno de los miembros restantes”. Retomado de Guadarrama (1992) (p 2.).
El segundo es la regulación. “Se refiere a la secuencia típica de interacción o de relación, que suele ser habitual y predecible” (Foster y Gurman citados por Ruíz y Cano, 1998) y mantiene el equilibrio en el sistema. Así, Watzlawick (1981), retomando a Lennard y Bernstein, “Por su misma naturaleza un sistema consiste en una interacción y ello significa que debe tener lugar un proceso secuencial de acción y reacción” (p. 117). Lo que implica que lo que una persona hace o dice, es un mensaje que invita a otra a responderle de una determinada manera. Así uno regula al otro y viceversa.
El tercer aspecto es la información que se trata del mensaje que se transmite, de acuerdo con Abril (1997), la información es una medida de la frecuencia o de la probalidad de una señal o de un mensaje en una comunicación.
Como cuarto y último elemento para el funcionamiento del sistema está la capacidad que tienen los sistemas de adaptarse a los conflictos. Es decir el sistema desarrolla habilidad para enfrentar las diferencias entre sus miembros, los cambios y retos que se presentan en la vida del sistema.
La observación del intercambio comunicacional (secuencia de hechos), los principios, estructura y funcionamiento, hace visibles a los sistemas de interacción, lo que facilita la identificación de pautas relacionales. Foerster (1996), define los sistemas de interacción como “Una herramienta útil, para observar la interacción entre una persona y otra, o entre una persona un grupo o su ambiente” (p.39) pues cuando una persona llega a un grupo o conoce a otra, ambas buscan ser aceptadas. Tanto una parte como la otra tienden a modificar y ajustar patrones de conducta para tener más posibilidades de acceso y de interacción. Las dos se organizan aportando nuevas posibilidades de adaptación a la relación.
Si bien cada persona pertenece a varios sistemas y cada sistema se desarrolla en sistemas de relación más amplios, este estudio se focaliza en la pauta de un sistema diádico. Identificar cómo están organizados estos sistemas, nos ubica en la forma en que se consolidan y se mantienen. Conocer la secuencia comunicativa y la manera en que las personas se afectan mutuamente, propicia que haya un acercamiento al concepto de pauta.
Foerster (1996), retomando a Illich, expresa que “Los miembros de un grupo conviven cuando la propia voz de cada uno de ellos, cambia a través de la voz de los demás, regulando la tendencia a estructurar su conducta en la negación de la visión ajena.” (p.57). Las personas se desarrollan en contextos sociales, que les brinda pautas de comportamiento por lo que no todas las personas actúan y establecen relaciones de la misma manera. Ochoa de Alda (1995), fundamentándose en Minuchin, plantea que “Las demandas de los miembros de una relación reflejan el proceso de pauta de interacción” (p.234). Si se comprende la demanda de cada integrante de la relación, se puede entender qué pidió, y qué obtuvo como respuesta, de tal forma que se identifica la comunicación y los niveles de relación. Esto se presenta gracias a dos procesos que son:
1. “Determinismo estructural”: “Lo que nos pasa depende de nuestra estructura.” (p. 60). Las personas actúan de acuerdo con sus propias decisiones, tomando en cuenta o ignorando sus consecuencias.
2. “Acoplamiento estructural”: “Vivimos en congruencia con el medio y con los otros y en constante cambio estructural” (p. 61). Las personas actúan de acuerdo con las situaciones.
Las acciones de quienes integran los sistemas construyen la interacción entre las personas y su contexto plasmándose en relaciones interpersonales con causalidad circular, gracias al ir y venir de la retroalimentación en la comunicación. De acuerdo con Keeney (1987), las personas actúan según sus propias decisiones y principios, por tal razón las consecuencias de sus acciones son de su propia responsabilidad, sin embargo, tales consecuencias son la causa (invitación) de las acciones del otro, así que sirven para justificar su comportamiento.
El mismo Keeney (1987) se fundamenta en Wiener para expresar que la retroalimentación o feedback es “Un método para controlar un sistema reintroduciéndole los resultados de su desempeño en el pasado” (p.83). Identificar que la información que se emite es restituida y encadenada a nueva información conlleva a que la comunicación deje de ser vista como envío y recepción de mensajes, y más bien se observe la complementaridad que las dos personas establecen con su lenguaje, el tipo de relación que desarrollan y el ajuste mutuo a partir de la contribución que cada uno da a la pauta.
Al definir un sistema recursivo, Keeney & Ross (1985) explican que gracias a dicha retroalimentación se establece una complementariedad recursiva conformando una pauta. Aclaran que “realimentación es un método que permite estabilizar un sistema por la vía de reciclar en su interior los cambios de su ejecución pasada” (p. 61). Se reconoce entonces que la pauta depende de la coexistencia del cambio y la estabilidad. Estos autores lo han representado de la siguiente manera:
Adaptada del texto Construcción de Terapias Familiares Sistémicas. Keeney; B. & Ross, J. (1985) representación grafica de la Retroalimentación en la comunicación. (p.62).
Aunque este principio es la base de la retroalimentación, fue Keeney (1987) retomando a Wiener quien integró las acciones de las personas a la retroalimentación identificando la información enviada y la recibida más la interpretación de los mensajes, donde una acción de A, es interpretada por B como un mensaje que lo incita a dar una respuesta que se vuelve mensaje para A. A interpreta la respuesta de B dando como resultado un ciclo, como se observa en la figura 2. Es decir “Se retroalimenta la información correspondiente a una conducta conformando una pauta de comportamiento” (p.85).
Secuencia de retroalimentación en la comunicación: Donde una persona realiza una acción calificada como A, está acción es interpretada por otra persona como un mensaje B,
dando una respuesta C, que integra la interpretación del mensaje de A, más el mensaje de B.
Recordemos que Keeney, (1987) plantea que la pauta es realizada por un observador. Por lo tanto podemos decir que es la construcción de un observador basado en la focalización de una secuencia de hechos en una organización social.
Como se vio en la figura 2 la interacción se hace cíclica, por esto podemos entender que Ruiz y Cano (1998) expliquen la pauta como algo habitual y predecible. Por lo tanto, una secuencia de hechos o intercambio de información habitual y predecible se puede definir como una pauta de interacción.
Para este trabajo se entiende como pauta la construcción de un observador basado en la focalización de una secuencia de hechos cíclica que se hace repetitiva y predecible en una organización social.
Una vez entendido el término de pauta, es necesario saber cómo describirla. Keeney (1987) retomando a Bateson, explica que para describir una pauta, es necesario primero distinguirla, para luego describir su secuencia e identifica los pasos que se requieren para comprenderla.
2.2. Descripción de pauta de interacción
Para la descripción de una pauta relacional, de acuerdo con Keeney (1987), se deben tener en cuenta determinados aspectos que propician su identificación, es decir su observación en la relación entre las personas. También aclara los factores que permiten su posterior clasificación. El propone que se realice la descripción teniendo en cuenta:
a. Trazar una distinción. De acuerdo con Keeney (1987) retomando a Brown, la distinción consiste en demarcar la observación, colocando límites y fronteras para crear una observación organizada basada en la realidad. Él toma el principio de la Gestalt de figura – fondo para explicar este paso ya que en este los individuos al hacer una primera observación limitan su foco, configurando la figura y desconocen el fondo. Lo mismo ocurre en la distinción. Las clases de distinciones que se pueden realizar en un contexto son muchas ya que cada persona traza una observación de acuerdo con su marco de referencia, agrupando acontecimientos y luego crea categorías. Permitiendo que la observación tenga un orden en donde “El observador primero distingue y luego describe” (p.36).
b. Conocer el conocer. La identificación de por qué se realizó esa distinción y no otra ejemplifica conocer el conocer. Demarcar cómo conoce el observador permite “Descubrir las distinciones primitivas que caracterizan el modo de conocer del autor o de cualquier otro individuo” (p.37) de tal forma que se comprenda desde qué posición el observador distingue la realidad. Keeney (1987), retoma a Brown para manifestar que “El sujeto que observa está en lo observado” (p. 38) por lo cual la observación lleva un gran contenido de la persona que realizó la distinción, pues es el sujeto quién decide qué distinción hace del suceso, focalizando su observación en determinados detalles y excluyendo otros. Es decir, el observador necesita conocer qué influyó en él para realizar esa observación, y cuáles procesos participaron en su observación. Por esto, se entiende que el fin de realizar las distinciones es conocer qué observa y cómo conoce lo que observa una persona.
De acuerdo con Keeney (1987), la puntuación significa la interpretación y organización de los acontecimientos que se hacen de la realidad a través del lenguaje, por parte de un observador. “El observador que establece distinciones a fin de observar, y lo que el observador observa puede ser descriptivo” (p.39). En este momento de traducir en lenguaje lo que se ha observado, es pertinente tener en cuenta los siguientes procesos.
a. Reencuadre de los marcos de referencia. Keeney (1987) retomando a Watzlawick y otros, manifiesta que “La raíz de innumerables discordias en las relaciones personales está en la discrepancia acerca del modo de puntuar la secuencia de sucesos” (p.40). Como cada uno interpreta el mensaje del otro desde su marco de referencia, la realidad de la situación es diferente para cada persona.
Desde esta perspectiva la respuesta de uno es el estímulo para que el otro responda convirtiendo la comunicación en una secuencia de hechos. La puntuación de los hechos se realiza a través de la interpretación de la realidad utilizando los marcos de referencia.
Por tanto, el observador en este momento incluye la participación de los integrantes de la relación a observar, teniendo en cuenta los marcos de referencia que cada uno de ellos utiliza para puntuar los hechos. Comprende así, las razones que los participantes tienen para responder de la forma como lo hacen ante el estímulo del otro. Luego considera su propio marco de referencia obteniendo una comprensión de la relación más integral.
b. Epistemología Clínica. Keeney (1987) retomando a Rabkin, expone que la epistemología clínica implica “La manera en que los clientes adquieren su particular forma de conocer el mundo” (p.43). Esto implica que el observador requiere primero identificar cómo traza distinciones y puntúa la relación cada uno de los participantes para luego organizar tal información en una categoría o puntuación que abarque las dos realidades. Keeney (1987) lo explica así: “El terapeuta debe contar con un método para puntuar su puntuación” (p.43). Además brinda como herramienta en este punto, tres modalidades básicas para trazar distinciones:
Estas modalidades implican que el observador sigue una secuencia: primero realiza distinciones, luego conecta las distinciones circularmente en una pauta y por último retrocede y reconoce que su observación es una posibilidad entre muchas.
2.2.3. Ordenes de recursión
La realización de distinciones, implica que el observador reconozca que hay lógicas y niveles para organizar la información obtenida con esas lógicas.
a. Tipificación Lógica. “Es una herramienta conceptual” (p.44) que sirve para evitar que el observador confunda el todo con una de sus partes generando una contradicción o paradoja. Para obviar tal confusión el observador requiere reconocer primero la lógica desde la cual describe y luego los “Niveles lógicos” o el lugar de la jerarquía lógica en la que realizó su observación. Por ejemplo, al describir un árbol el observador podría dedicarse a sus características generales como el tamaño y el color entre otras o fijarse en detalles específicos de las hojas o el tronco, por ejemplo. Para que sea claro, se requiere que él trace una distinción entre el árbol (el todo) y sus hojas o su tronco (las partes) pues éstos indican dos niveles lógicos diferentes. De tal forma que el observador debe especificar desde cuál nivel observa evitando que haya una ambigüedad, esto significa identificar desde qué lugar de la jerarquía explicativa contempla el árbol, ya que podría referirse a una hoja (un parte), una rama (otra parte más amplia), el árbol (el todo), un bosque (un grupo) o un ecosistema (un contexto).
b. Recursión. Es la descripción que un observador realiza de un evento o una secuencia de hechos de manera circular. Es decir que sus distinciones deben retornar al punto del cual partió. Si integra la tipificación lógica, el observador describe identificando desde qué nivel lógico organiza los hechos para realizar su explicación. Por ejemplo: Cuando una persona observa una discusión de una pareja, identifica una secuencia de hechos entre los dos, implica reconocer qué hace cada uno y cómo la retroalimentación mutua se puede organizar en un orden coherente y cíclico. Así, se podría identificar que a mayor explicación de uno de los integrantes el otro pedirá mayor explicación aumentando el altercado. Al incorporar la tipificación lógica el observador debe reconocer su nivel lógico de explicación, es decir identificar si está describiendo conductas, emociones, grupos de conductas (categorías) o tipos de relación.
c. Principios dormitivos. Keeney (1987), retoma a Bateson para decir que al querer explicar una secuencia de conductas de forma recursiva, se puede caer en un error de descripción llamado principio dormitivo. Este es “Un reacomodamiento más abstracto de la descripción del rubro que se pretende explicar” (p.48). Es decir, que el observador cuando quiere describir lo que ocurre con una parte de la realidad toma como referencia una parte más amplia que aquella que desea explicar o utiliza términos similares como sinónimos.
Para evitar que el observador tenga este error en su explicación, debe expresar en detalle las partes que componen la realidad que quiere describir y la relación que se mantiene entre éstas, conservando una lógica para que sea coherente. Por ejemplo, un observador puede calificar que la relación entre un hombre y una mujer es conflictiva por que observa conflictos (Sinónimo) entre los dos, en tal caso se hace necesario que el observador explique y clasifique las secuencia de hechos ocurrida entre las dos personas por la cual él deduce que esa pareja es conflictiva, además se requiere que mantenga el nivel lógico de su explicación para que sea comprensible y coherente.
De acuerdo con Keeney (1987), las personas continuamente participan en las relaciones humanas y cada quien interpreta las situaciones que vive de manera diferente. Cuando el observador desea describir lo que ocurre entre dos personas que participan en la misma relación y la puntúan de manera distinta, él requiere hacer una doble descripción.
Ésta se da cuando el observador tiene en cuenta la puntuación de cada una de las personas que integran la relación para luego organizar dicha información en una secuencia de hechos en la que caben las dos versiones de manera lógica. Para este propósito es útil que el observador vea cómo la información o conducta de una persona se convierte en retroalimentación de la otra. El proceso se observa en la figura 3.
Doble descripción: la integración de la interpretación que cada una de las personas hace sobre la relación, hace más totalizadora la observación de la dinámica o de la pauta relacional que las conecta.
Para que el observador identifique desde cuál nivel lógico se posiciona para su doble descripción Keeney (1987 p.56), ofrece una guía de tipología lógica que le ayuda a evitar que se posicione en dos o más niveles y genere conflicto en la explicación y la comprensión. Tal guía se observa en la figura 4 cuyo análisis se puede iniciar de abajo (lo más simple) hacia arriba (lo más complejo), siguiendo la secuencia numérica.
Retomado del texto Estética del Cambio de. Keeney; B. (1987) representación gráfica
de los órdenes del análisis epistemológico. (p.56).
Keeney, (1987) retomando a Bateson, utiliza el término de Ordenes de recursión refiriéndose a que “los contextos de la acción (una distinción de orden superior) son distintos, desde el punto de vista lógico, que las descripciones de la acción simple (distinción de orden inferior)” (p.54). La observación en el número 1 es sobre una acción simple y luego, en la número 2, se traza una distinción de orden superior para marcar el contexto de la primera observación.
En la columna derecha de la figura 4, la “Descripción del proceso”, se da cuenta de “la unidad que es objeto de observación” (p.56), en la descripciones de acción simple (1), como las expresiones verbales, postura corporal, expresión facial, etc. La identificación de estas unidades produce información acerca de los mensajes que se envían los comunicantes, y que muchas veces no son tomados como relevantes, pero influyen en la relación.
La “Clasificación de la forma”, columna central del gráfico, implica el nombre que se le asigna a la agrupación de acciones simples dentro de un contexto, por esto se llama Categorías de acción (2).
Ascendiendo en la escala se encuentra, las Descripciones de la interacción (3), refiriéndose a la forma en que se conectan las acciones simples, la manera como estas acciones siguen una cadena, en la que cada acción es seguida de otra generando una pauta de interacción en la que se conjugan las descripciones de los que integran la relación.
La clasificación de las Descripciones de la interacción, constituye las Categorías de la interacción (4) son “pautas características de la relación entre las acciones de los distintos partícipes” (p.58), teniendo en cuenta que las relaciones se dan entre mínimo dos individuos y que para observar una pauta se requiere de tres acciones simples.
Ascendiendo en la escala del grafico 4 se puede notar que un episodio de interacción puede ser catalogado como simétrico o complementario lo que constituye la Descripción de coreografía (5). Esto identifica a las pautas de interacción desde un marco más amplio pues se establece cómo son conectadas las pautas de interacción en una secuencia que las conecta y organiza.
Las Categorías de la coreografía (6), incluyen la clasificación de las pautas de orden superior.
La identificación de esta secuencia de pasos define a descripción de la pauta como un proceso que asciende, iniciando en lo micro y terminando en lo macro.
El resumen para la descripción de una pauta relacional, por parte de un observador de acuerdo con keeney (1987) se aclara a continuación:
1. Él inicia con una distinción en la cual delimita qué quiere observar, de tal manera que otorga marcos a su observación permitiendo que parte de la información se incluya y otra parte no.
2. A continuación, el observador “Conoce el conocer”, es decir aclara por qué realizó esa distinción dentro del campo de distinciones que hubiera podido realizar, identifica los factores de su marco de referencia que influyeron en su distinción.
3. Posteriormente, el observador interpreta su observación lo que constituye una puntuación, teniendo en cuenta que su interpretación no es absoluta, ni única. Hasta ahora ha observado por aparte, las versiones de los integrantes de la relación y a partir de este momento integra la perspectiva de los integrantes de la relación, obteniendo una visión más amplia de la realidad.
4. Luego, el observador da un orden a la información (hechos) basado en una jerarquía que le permita especificar si está describiendo un todo (grupo o categoría) o alguna de las partes de los acontecimientos. Al organizar y describir la secuencia de hechos observa la retroalimentación mutua identificando cómo se establece la relación, retorna al punto del cual partió manteniendo la lógica. Así, el orden de la información tiene una secuencia lógica y circular que muestra la recursividad de los hechos entre los participantes (doble descripción). En este proceso el observador evita los principios dormitivos.
5. Finalmente, reconoce que su descripción fue realizada por distinciones que él mismo ejecutó.
2.3. Categorías conectadas en la pauta de interacción
En el marco de este trabajo, para clasificar los hechos que se organizan en secuencia para observar la pauta de interacción, se toma como tipología lógica la propuesta que Linares (1996) hace sobre los componentes afectivo, cognitivo y pragmático, los cuales se ilustran en la figura 4. Para hacerlos más entendibles, a estas categorías se les asignó un orden en la explicación que se hará posteriormente, sin embargo los tres se presentan de manera simultánea, por lo cual no se pueden calificar de forma individual, si no que están relacionados.
Gráfico adaptado de la propuesta realizado por Linares (1996), emociones, procesos cognitivos, y conductas aparecen simultáneamente de tal forma, que las personas ante los eventos, experimentan emociones, realizan procesos cognitivos y emiten conductas como reacción ante estos.
Linares (1996) explica que las emociones son “El núcleo afectivo de la personalidad, a un nivel suficientemente general para englobar emociones y sentimientos.” (p.143). Si bien este autor expresa que en la familia existen unas emociones compartidas y en el individuo sentimientos, se puede comprender que en una relación de pareja se presentan las emociones compartidas a la vez que los sentimientos individuales. Gracias a la unión de las emociones y de los sentimientos, se establece el espacio emocional de la relación.
Linares (1996) también manifiesta que “las emociones son características vivenciales” (p.146) de las personas, dentro de las cuales están tristeza, amor, odio, resentimiento, rabia, ira, angustia, ansiedad, temor, miedo, tranquilidad, etc. En las relaciones interpersonales, las emociones son expresadas a través de gestos, códigos, o cualquier otra clase de lenguaje. Así que las emociones se reflejan en el comportamiento.
Este planteamiento teórico también afirma que la expresión emocional proporciona ‘enriquecimiento emocional’ y que surge cuando la persona se siente valorada y querida. Dicha nutrición emocional es vista como responsable de la configuración de la identidad y de la forma de evaluar la vida. Este proceso permite que la persona se sienta más o menos estable, lo que es observable a través de sus acciones verbales y no verbales.
En otras palabras los valores y principios culturales movilizan a la persona y alimentan el mundo emocional en el que permanece y de acuerdo con éste, el individuo actúa, es decir emite un mensaje. El interlocutor identifica la acción (el mensaje), la observa e interpreta qué mensaje se quería dar a conocer y cuál era su intensión. Como ya se explicó puede que coincidan o no el emisor y el interlocutor.
2.3.2. Los procesos cognitivos
De acuerdo con Linares (1996), en el ámbito familiar existen unos lineamientos, que participan en el desarrollo de principios en las personas. Primero, en la familia existen valores, creencias, ritos colectivos, que se transmiten y perpetúan de padres a hijos; mientras que en el individuo existen percepciones o ideas que son adquiridas a través de la experiencia y que una vez se aprenden, se intentan poner en acción. En sus palabras esta área es la “ideacional, estrechamente vinculada a la percepción para conformar un espacio que, en la terminología sistémica, recibe con frecuencia la denominación de epistemología” (p.65).
Estos grupos de conceptos son procesos internos organizados, que determinan la manera en que las personas perciben los acontecimientos de la vida de forma que cada persona percibe la realidad, y los conflictos desde una óptica diferente. Como lo explica Korzybski (1997), de acuerdo con la configuración de tales conceptos, los individuos realizan un “mapa de la realidad” (p.4) que también se entiende como marco de referencia. En términos de Watzlawick (1967), “las personas, representan la realidad en sus mentes por medio de una secuencia que involucra ideas, conceptos, palabras, reflejados en acciones… el orden que se da a los sucesos, crea realidades diferentes para cada uno de los implicados.” (p.134).
Las pautas de interacción que se establecen, se encuentran influidas por los marcos de referencia que se adquieren en el núcleo familiar y en otros contextos pues regulan las emociones y las acciones o reacciones ante diferentes eventos.
Según Linares (1996) el grupo de Palo Alto convirtió a la conducta en la “capacidad comunicativa” contenida en el área pragmática. Lo que significa que las personas, ante el contacto con otras, responden comunicando sus emociones y sus procesos cognitivos a través de la conducta. Al mismo tiempo, tales actos tienen impacto en los marcos cognitivos de los comunicantes y en el espacio emocional de la relación.
Por ejemplo, Andolfi, (1987) retomando los axiomas de la comunicación explicados anteriormente explica que los actos que transmiten mensajes trascienden los movimientos corporales e incluye aspectos como la gestualidad, el tono de voz, los contactos, la secuencia, el ritmo y el uso del espacio entre otros. Señala además que el lenguaje analógico puede ser entendido como mecanismo para la expresión emocional y para regular las relaciones con el contexto (entiéndase personas y espacio físico).
Respecto al espacio, en 1987, Andolfi afirmó “cualquier acción es un cambio de nuestro espacio corporal que define nuestro mundo interior respecto al externo.” (p.80). Por ejemplo, un reproche, puede tener diferentes significados dependiendo de la cercanía y ubicación física de los interlocutores, tornándose molesto, amenazante o amoroso para quien lo escucha.
La ubicación física y la proximidad de los interactuantes son otros factores pragmáticos que influyen en la relación según Andolfi (1987) pues están ligados a la cercanía emotiva entre ellos. Él retoma a Hall para explicar que las personas actúan de forma más cercana o más lejana con los otros de acuerdo con la distancia o espacios de interacción que establecieron bien sea con su familia, pareja, amigos o desconocidos. En este sentido identifica tres tipos de distancia:
1. Distancia íntima. Es “una distancia de cercanía que presupone un contacto” y puede tener “notable valor pragmático de refuerzo de la intimidad de la relación espacial” (p.81).
2. Distancia personal. Es “una distancia más o menos cercana, en que es eventualmente posible tocar a otra persona” (p.82) En esta distancia se marca más el espacio personal como ocurre en la relación entre amigos o compañeros.
3. Distancia social. En esta, “el único contacto directo que hay entre los sujetos es de tipo visual” (p.81). Aunque la relación puede no ser impersonal, el espacio sirve para prevenir una intromisión del exterior y los objetos como mesas o sillas sirven para demarcarlo.
4. Distancia pública. “Se utiliza en las relaciones formales, una especie de distancia de seguridad, donde se pierde todo carácter de relación interpersonal directa (p.81).
Andolfi (1987) retoma a Scheflen para resaltar los significados que la distancia y el espacio físico toman en las relaciones. Para esto establece tres modalidades:
1. “Posición inclusiva o no inclusiva”: Es el modo en que los miembros de un grupo incluyen o excluyen a una persona”. (p. 83), es así que en diferentes situaciones las personas tienden a ubicarse espacialmente formando un grupo y la disposición del cuerpo señala que se excluyen o incluyen unos individuos. Este tipo de acciones refleja el grado de relación y la estructuración al incluir a terceras personas en las relaciones.
2. “Posición vis–á–vis u orientación paralela del cuerpo”: “Dos personas pueden ponerse en relación ubicándose una frente a la otra, o bien sentándose juntas, en paralelo, eventualmente en dirección a una tercera.” (p.83). Este tipo de relación se caracteriza por un contacto visual, en el cual las personas permiten que el otro entre a su territorio. Este tipo de relación se refleja en el territorio y distancia que utilizan las personas al relacionarse, así “Es probable que la mayor o menor distancia entre los dos se module según su grado de conocimiento y de efectiva intimidad o de expectativas con respecto a la relación” (p.83). Mientras que cuando se disponen en paralelo, se puede observar una relación más neutra. Así el ejercicio del poder en la relación se puede expresar de forma vertical (alguien con superioridad) u horizontal (dos personas en igualdad de condición).
<!--[if !supportLists]--> 3. <!--[endif]--> “Posición de congruencia o incongruencia: “Si en un grupo, por ejemplo, existe una relación de afinidad y de aceptación recíproca, las actitudes y las posiciones de cada uno resultarán casi especulares con las del otro” (p. 83). En este caso se pueden dar movimientos casi en espejo entre los participantes de la relación: cercanía o distancia simultánea. Mientras que, si alguien está en desacuerdo con la dinámica grupal, es probable que sus movimientos entren en desarmonía con los de los demás. Por ejemplo, si el grupo acerca su torso hacia los demás, el que está en desacuerdo lo distanciará.
Así que los gestos y posiciones del cuerpo, al establecer una relación, demuestran intenciones, integración, exclusión, manejo del poder, disidencias e intimidad entre muchos otros significados de la relación.
Cuando se tiene en cuenta que las personas se relacionan con otras, en espacios y territorios determinados, las conductas se convierten en mensajes que manifiestan la conexión existente entre las emociones y los procesos cognitivos individuales que surgen en tales espacios o territorios. Además con el transcurrir del tiempo, las conductas mensajes se convierten en expresión de la historia de la relación entre dos personas (Andolfy, 2003).
Por tanto, el vínculo emoción – cognición - conducta, se hace observable en el comportamiento individual y se convierte en mensaje que al ser enviado, sirve de base para construir la relación con otro ser que puntúa con su vínculo emoción – cognición - conducta y responde retroalimentando y manteniendo la relación.
Queda claro entonces, que es pertinente identificar las conductas que intercambian los participantes en una relación ya que son el medio por el cual se observa una secuencia de hechos que identifica la posición que toma cada persona que la integra y la contribución que hace para que se forme la pauta relacional. La secuencia de hechos a observar de acuerdo con la propuesta de este trabajo es: vínculo emoción – cognición - conducta de A que es un mensaje para B en su vínculo emoción – cognición conducta que responde a A. Se puede ver ahora, la secuencia de hechos de forma gráfica en la figura 5.
El observador distingue la secuencia conducta/mensaje – emoción – cognición – conducta respuesta/mensaje – emoción – cognición - conducta respuesta/mensaje y así sucesivamente.
Entonces podemos afirmar que una pauta de interacción humana es un sistema de relación entre la emoción, la cognición y la conducta de una persona que a su vez interactúa circularmente a través de sus actos – mensajes con un sistema de relación conformado por la emoción, la cognición y la conducta de otra persona, conformando así un sistema más amplio.
Abril, G. (1997). Teoría General de la Comunicación. Madrid: Editorial Cátedra S.A.
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------------- (2003) Manual de Psicología Relacional. La Dimensión Familiar, Bogotá: Editorial La Silueta
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Watzlawick, P, Beavin, J., Jackson, D. (1981), Teoría de la Comunicación Humana. Barcelona: Editorial Herder
[1Humberto Maturana (1998) habla de la objetividad entre paréntesis para referirse a la forma relativa y particular en que cualquier ser humano construye la realidad sobre el mundo que observa. Siendo diferente para cada ser, la realidad dista mucho de ser una verdad.
[2] Para ampliar los aspectos que intervienen en el sistema, el lector puede remitirse al texto de Forrester, J. W. (1968), Principios de los sistemas Wright-Allen, Cambridge, USA.