El psicoanálisis y el saber de la época

Jorge Zanghellini


Resumen

Época de duelos inciertos, de significantes desvaídos, donde el cuchillo de la interpretación parece apenas provocar sonrisas sarcásticas.
En estos tiempos cada paciente es tratado como un ser anónimo perteneciente a una totalidad orgánica. Inmerso en una masa donde cada uno es la imagen de un clon.
La precipitación generalizada,  opera en el descreimiento acerca del valor del duelo y sus tiempos.
El psicoanálisis, su clínica, constituye, tomando la idea agambeana,  una práctica profanante, una práctica que opera descompletando lo sagrado del consumo, dejando al sujeto la factibilidad de su elección, que se permita el uso o el no uso.

Palabras Claves: Clínica,  época, psicoanalítica, sujeto, elección.


El psicoanálisis no existe; es una nebulosa sin consistencia, un blanco en perpetuo movimiento. Mikkel Borch-Jacobsen (Libro negro del psicoanalisis)

Pero yo creo que la desaparición del psicoanálisis es inevitable. Las jóvenes generaciones de especialistas tienen otras exigencias desde el punto de vista científico. El avance extraordinario de las neurociencias demuestra cada día que, en el terreno de la psiquis, es posible lograr resultados sorprendentes y a muy corto plazo con otras terapias. En estas condiciones, Freud y sus teorías inverosímiles tienen los días contados.
Mikkel Borch-Jacobsen (Libro negro del psicoanalisis)


La mayoría de los psicólogos que se forman son lacanianos, psicoanalíticos, etcétera, cuando los problemas que hay en la Argentina son el alcoholismo, las adicciones, la violencia social, que requieren otro tipo de perfil profesional... En la Argentina hay 48 escuelas de psicología que producen masivamente".
Ginés González ( Ex-ministro de salud de la Nación, Argentina)

Aquellos que forman a los psicólogos en las universidades se equivocan haciéndolo con teorías que ya ni siquiera en sus países de origen tienen vigencia.
Hay que desarrollar una psicología argentina…
Claudio Mate (Ex -Ministro de salud de la provincia de Buenos Aires; Argentina y psicólogo)


Estas cuatro referencias, aunque escasas y parciales nos dan ciertas referencias de una época en relación al psicoanálisis.
No solo no han disminuido las críticas y rechazos al psicoanálisis, respecto a cien años atrás, sino que se han integrado a ellas funcionarios y políticos desde el saber constituido. Tomá mate, Lacan….

Nuestro mundo ha cambiado mucho. No solo ha pasado por la guerra que trastocó la Belle epoque freudiana de los primeros años del siglo veinte, sino otras guerras, aun mas aplastantes y corrosivas han llevado a  constituir una época que la hemos bautizado como flambée epoque .
Época de duelos inciertos, de significantes desvaídos, donde el cuchillo de la interpretación parece apenas provocar sonrisas sarcásticas.
Las histéricas de la época ya difícilmente hagan un síntoma respecto a un amor oculto y los obsesivos parecen que a la comprensión indefinida y casi infinita, ya parten por los pasajes al acto.

Es indudable que la escritura de los cuatro discursos, cuatro formas de lazo social que Lacan, un discípulo freudiano célebre y fundamental, escribió en los años sesenta, constituyen un dispositivo excelente para dar cuenta de la cuestiones de época. En los setenta, Lacan le agrega el llamado discurso capitalista que permite, desde el psicoanálisis, dar cuenta del empuje globalizado contra la castración como pérdida.
Lo cual quiere decir, discurso dominante, pero no discurso único. Pero si discurso que empuja a hacerse pensamiento único.

A ese pensamiento, Giorgio Agamben lo llama religión capitalista y acuerdo con ello.
Toma de  de Walter Benjamín este concepto,  que plantea que el capitalismo lleva al extremo  una tendencia presente en el cristianismo  y que es absolutizar y generalizar la estructura de la separación  que define la religión.
Esta separación es  lo que precisa desunir lo sagrado y lo profano. Lo sagrado (sacer,  santus venerandus) es aquello que quedaba en la esfera de los dioses, fuera las cosas, de la esfera del derecho humano.

De allí define la religión como aquello que sustrae cosa, lugares, animales o personas del uso común y los transfiere a una esfera separada.
Entonces la religión capitalista realiza la pura forma de la separación sin que haya nada que separar. El objeto de consumo (hasta el mismo cuerpo humano)  es sustraído hacia la esfera propia del producto a consumir. 

Y ello tiene consecuencias, entre otras, en dos puntos de referencias elegidos para pensarlos en relación al lugar del psicoanálisis.
Uno de ellos: El lugar actual de los neuroanestesistas del sujeto.
En estos tiempos cada paciente es tratado como un ser anónimo perteneciente a una totalidad orgánica. Inmerso en una masa donde cada uno es la imagen de un clon.
La neurociencia propone que esos fenómenos pueden ser reducidos a una cuestión de regulación y transmisión del sistema nervioso, una cuestión de neuroregulación y neurotransmisión. Varios biólogos moleculares han hecho esa promesa. Ellos toman por modelo la diabetes, el síntoma de la disfunción del páncreas, glándula que secreta una hormona   la insulina   que tiene la función de regular los niveles de glucosa de las células.

La hipótesis neuroquímica prevé que más o menos ocurre lo mismo a nivel del sistema nervioso central; la comunicación entre las células nerviosas es proporcionada por algunos neurotransmisores   serotonina, dopamina, noradrenalina   y, con base en su neuroregulación, haga que puedan controlarse bioquímicamente los síntomas mentales.

Esa hipótesis supone poder decretar el fin del psicoanálisis, el fin de las terapias que, conforme a los medios especializados en la divulgación de esa promesa biológica y cognitiva intenta vehicular, no pasa de un gran equívoco del siglo XX.

Eso merece una reflexión, puesto que hace ya varias décadas, los medios promueven los medicamentos que prometen resolver la angustia y la alucinación, en tanto promesa de una felicidad química.

Conocimos la década de las benzodiazepínas y en seguida la de los antidepresivos, concepción dominante en la psiquiatría biológica y que orientó la propia clasificación de los trastornos mentales.

Del lado de la psicosis, surgieron los neurolépticos atípicos con la promesa de solucionar el problema de la alucinación por los medios bioquímicos. La promesa neuroquímica se basa en que es posible disolver la experiencia alucinatoria mediante la regulación de los neurotransmisores, la teoría, así llamada neurocientífica, reduce el síntoma mental a una cuestión de neurotransmisión y neuroregulación.

Y entonces es por la vía del objeto tecno medicamento, como se tiene lo que falta.
Hasta la evidencia: que el sujeto se angustia por la falta de una determinada sustancia, es la lógica de la neuroanestesiología del sujeto.



2. El rechazo generalizado al duelo

La precipitación generalizada,  opera en el descreimiento acerca del valor del duelo y sus tiempos.
Hacer duelo, trabajo de duelo, contradice la lógica capitalista.
Tanto los duelos de amor cuando el otro abandona al sujeto como toda otra forma de pérdida, donde el reclamo indemnizatorio se ha masificado.  
Un paradigma es la posición del drogadicto. Por este camino, la definición cobra otra dimensión: la droga es el punto de referencia que nombra una práctica (la toxicomanía), a partir de la cual se crea un personaje: el toxicómano. El toxicómano no es un sujeto, sino un personaje que por hacer con la droga, crea un yo soy, un "yo soy toxicómano", que le permite escapar a las improntas que impone la función fálica. A partir de la fórmula "yo soy toxicómano", el hecho de ser hombre o mujer no tiene importancia. No hay en la toxicomanía lo masculino y lo femenino, solo existen consumidores, el sueño del discurso capitalista.

La estrategia de las adicciones, planteando  que se trata de "romper el casamiento con el hacer pipí(Lacan), es decir, una estrategia que busca romper el vinculo fálico, para hacer del cuerpo un escenario no limitado ni por la imagen ni por el cauce marcado por las coordenadas de la castración, y que sin embargo, se encuentra mas temprano que tarde con la muerte.

El toxicómano es el personaje de la modernidad que con su trabajo quiere probar que el inconciente no existe.
Tanto el toxicómano como tantos otros llegan a la consulta en la precipitación del no hay tiempo.
El adicto consume drogas y en tanto ello, como fue planteado más arriba,  no las usa.

La clínica psi, a la altura

En otro lugar, diferente a las terapias de la compensación (tanto farmacológicas como psicocognitivas), a las terapias ordenadas por el sentido común.
El psicoanálisis, su clínica, constituye, tomando la idea agambeana,  una práctica profanante, una práctica que opera descompletando lo sagrado del consumo, dejando al sujeto la factibilidad de su elección, que se permita el uso o el no uso.
Opera, el dispositivo, en la dirección de los tiempos del sujeto.
El dispositivo analítico opera como  excavador de intervalo,   haciendo desconsistir,  al consumidor alienante con que la religión capitalista obtura al sujeto.
Sostener al inconsciente como aquello que da cuenta de la responsabilidad subjetiva por el decir, no es indiferente de la profanación.
O sea ir contra el sentido común que es el nombre dado al S1  del discurso capitalista.
El tiempo es oro, la competencia siempre es buena, fast, compre ya.

Algunas cuestiones de la actualización.

Formación

La formación del psicoanalista a la altura de la época debe robustecerse con el arma letal, profanante, del sentido común: el chiste.
O más bien diría, en la economía del chiste, un chisporroteo que libera.
La unión entre el sonido y el sentido, como en la química, revela la particular afinidad de una determinada palabra con otra. Moléculas que se encuentran entre sí, y que pueden producir esa "chispa" que excede todo calculo y toda exactitud, revelando, del lenguaje, la nada que nos habita.
Una "interpretación justa", al igual que la palabra poética, produce ese "plus" que hace trastabillar y golpear el sentido, para enviar al sujeto a una significación que el yo pretende desconocer.
Se puede entender el valor del humor, cercano a la ironía y separado del sarcasmo, en la clínica de la despareja.

Dispositivo de la sesión corta
A pesar de que la sesión corta concierne el ejemplo de un sujeto obsesivo, la importancia del ejemplo citado proviene de su finalidad : poner al día un fantasma en un plazo "  o de otra manera nosotros estariamos aun escuchando sus especulaciones sobre el arte de Dostoiewski.

Evaluacion del fin de la cura

Un sujeto puede precipitarse hacia la salida sobre un "basta!" ya sea por el desespero de obtener mas, o por satisfacerse de lo adquirido de la verdad o por el haberse producido el estar mejor. Toda la cuestión es entonces evaluar, en cada caso, la conexión determinante entre la decisión de salida y la conclusión obtenida en lo simbólico.

Dirección y dispositivos

Plantear una clínica a la altura de la época supone entonces, el desarrollo de dispositivos, que permitan dar tiempo al sujeto, darle lugar.
No solo una clínica de la urgencia, propia, característica de la flambée epoque, sino también  de la des-pareja, el lugar mas paradigmático en lo actual del malestar en la cultura.
Opera, el dispositivo clásico, en la dirección de los tiempos del sujeto.
Es posible entonces, determinar un dispositivo analítico operando como  excavador de intervalo. como profanante del sentido común y en esa dirección permita dar hospitalidad al sujeto, abrumado por el stress.
Podemos situar junto a una clínica del sujeto en intención, dispositivos y operaciones en relación a la pareja y a la familia que apunten el hacer intervalo hospitalario para el sujeto ¿Puede hacer lazo con, el es necesario el psicoanálisis para hacer tiempo para el sujeto?
Entonces:

En la búsqueda de la solución, cada uno se determina en función del movimiento de los otros, cálculo intersubjetivo que supone la concurrencia con otro, para que el otro sea percibido en tanto que tal, es decir, como otro del otro, y no como semejante.
Es decir que la verdad es aquí interpretación, y sólo se alcanza por los otros. Entonces un dispositivo que opere respecto al otro del sujeto, dando lugar a la elección subjetiva, a su representación por un significante respecto al otro.
Entonces, una clinica  de la des-pareja, respecto a la negociación de sujeto a sujeto, que soporta la escena del amor.

Grupos o familias donde con cierto marco referencial, se apunte no al ideal que agrupa, sino a la circulación del cada uno respecto al Otro.
Entonces dispositivos que se dirijan al sujeto y en su aparición, determinen su eficacia.
Y no es entonces el sentido común  capitalista lo único que nos puede orientar y el psicoanálisis tiene mucho que sostener, aún en el ámbito del saber universitario, en la formación y en la investigación.
La verdad descompleta el saber.

Por ello señores ministros y filósofos citados, queridos señores ministros y filósofos, sería bueno que pudieran escuchar a nuestro filósofo popular, el maestro Fontanarrosa que dijo: desde chico quise alcanzar la sabiduría. Me esforcé mucho para ello. Y cuando al fin pude, me acerqué a ella, rozándole sus ropas. Y en ese instante ella se dio vuelta y me dijo: como estaré de renga para que un idiota como vos, me alcance.















 
REVISTA  PSIQUE Y SOCIEDAD
  ISSN 2011-8511
Revista Electrónica del Campo Psi y Social 
Revista Electrónica del Campo Psi y Social 
SUMARIOS                                                                        
CONTACTOS                                                                          
VINCULOS                                                                            
COMITES                                           
COLABORADORES                                          
Psique y Sociedad. Revista del Campo Psi y Social. En línea desde 2007. Aparece una vez al semestre" Suscripción gratuita
Todos los artículos y recursos de este sitio tienen sus respectivos derechos reservados (prohibida su reproducción sin la        autorización de Psique y Sociedad)

Copyright © 2007/ 2010        Dir.: Jairo Gallo Acosta
jairogallo75@yahoo.com.ar
Bogotá - Colombia