Un síntoma sexual en el hombre

"La eyaculación precoz" *


Lic Mario Cingolani



        La eyaculación precoz, es un síntoma que aqueja a gran cantidad de hombres y su presencia indica un serio trastorno en la sexualidad.Hay hombres que terminan antes de empezar   
Esta eyaculación puede producirse durante el juego amoroso previo y suele darse luego de pocos minutos de iniciado el mismo. Se suele justificar esto de muchas maneras, es clásico decir que se debía a que "estaba muy excitado", pero no hay excitación por intensa que sea que justifique este acto sintomático.
Pero las más frecuentes es la eyaculación "entre puertas", es decir al querer concretar la penetración y también la que acaece pocos instantes después de la penetración, luego de unos pocos movimientos sexuales producidos con el pene. En ocasiones erróneamente se denominaba eyaculación precoz, a la que se produce antes de que una mujer llegue al orgasmo. Desde esta óptica equivocada, un hombre que tenga relaciones con una mujer con dificultades sexuales, siempre o casi siempre, será precoz, pero sólo con relación al tiempo que necesite su compañera sexual.   Dicho de otro modo, muchas mujeres (y también hombres) denominan eyaculación precoz a la que se produce, cualquiera sea la duración del acto, antes de que ellas hayan llegado al orgasmo.
Hay otros casos, donde la consideración de precoz es dudosa o se trata de una apreciación dependiente de un tiempo subjetivo


Les comentaré a modo de ejemplo un fragmento de sesión analítica, donde una mujer habla de esto:

Paciente: -Mi marido tiene eyaculación precoz y por culpa de él, siempre estoy insatisfecha, él no tiene ninguna consideración por mi deseo.
Analista: - ¿Qué entiende por eyaculación precoz?

Paciente: -Él acaba siempre antes de que yo pueda llegar a mi orgasmo, por esto no sé qué es el verdadero placer sexual…él eyacula muy rápido, es una luz acabando.

Analista: - ¿A qué llama muy rápido, una luz?

Paciente: -Y... debe durar penetrándome de 10 a 15 minutos como máximo, ¡¿no es muy rápido?!

Analista: -No, esto no es eyaculación precoz.

Paciente: (Se queda en silencio unos minutos y finalmente dice)...pero entonces, ¿el problema será mío? …en alguna ocasión pensé que yo podría tener un problema…que me cuesta..que no puedo llegar…


Así se abre un espacio para que ella se empiece a preguntar por su sexualidad y deje de esconder su dificultad en el marido, esto se potenciaba porque el marido también creía que la responsabilidad era de él.
De todos modos, salvo los casos extremos, la cuestión del tiempo de duración de la relación sexual, es algo relativo y está sujeto a consideraciones subjetivas que hacen a las peculiaridades de cada pareja. Agregaré algo con relación a esta mujer del fragmento de sesión; ella después de la pregunta del analista empieza a recordar que en algunas ocasiones el marido llegó a tener relaciones muy largas, en las cuales ella sentía fastidio y también recuerda que pensaba "por qué no acabará de una vez". En estas ocasiones tampoco pudo llegar al orgasmo, y dice "ya me había olvidado de esto" y agrega "el único orgasmo que conozco es el de mi masturbación y cuando lo hago sólo necesito unos pocos minutos para acabar". También se masturbaba cuando él la penetraba y en esas situaciones ella acababa más rápido que él.

Es esperable que el hombre tenga cierto control sobre la duración del acto sexual, como para que pueda ser satisfactoria para ambas partes. Pero este control será posible hasta cierto punto, hasta el punto de la máxima excitación. Llegado este punto se necesitará del descontrol para que la satisfacción sea plena.

Desde ciertos sectores de la medicina, se intenta explicar esta disfunción sexual a partir de un supuesto trastorno orgánico, pero las investigaciones serias, que se han realizado sobre el tema, no han hallado ninguna causa orgánica, que explique esta afección. El psicoanálisis y la clínica psicoanalítica, en cambio, han hallado las causas psíquicas, en todos los casos en que dicha afección pudo ser tratada exhaustivamente.

Son numerosos los hombres que han tenido la ocasión, de experimentar los sinsabores de la eyaculación precoz, que incluso como incidente excepcional, no deja de ser sintomático. Este incidente se vuelve menos claro cuando se repite, ya sea como manifestación temporal o se convierte en una constante de la vida sexual. En este caso, como ocurre con la impotencia, se suele recurrir primero al médico. Así por errores en la apreciación de la causa, muchos han recibido tratamientos que resultaron totalmente ineficaces. Tratamientos que suelen ir desde la prescripción de pomadas anestésicas a pequeñas intervenciones quirúrgicas. Los que sufren esta afección suelen preferir cualquier cosa, antes que descubrir lo que su inconsciente contiene.

        Está generalmente acompañada de una intensa angustia que se presenta antes y después de tener relaciones sexuales. Esta angustia genera que el hombre evite o postergue el encuentro con una mujer, como forma de escapar a la frustración y humillación que este síntoma genera; pues ¿puede haber algo más devastador que el no poder dar placer a la mujer amada?

        Estamos frente a un síntoma que es propio de los hombres y no tiene equivalencias en la mujer. Muchas mujeres pueden llegar rápidamente al orgasmo e incluso suele ocurrir, y esto es muy frecuente, que este se produzca durante el juego previo al coito. Pero en ellas, este orgasmo acelerado no representa obstáculo alguno, pues las prepara para placeres aún mayores. La única aproximación a este síntoma masculino, sin ser su equivalente, es la frigidez. Estos dos síntomas suelen combinarse muy bien, así, un eyaculador precoz está en mejor posesión de sus medios con una mujer frígida o que tenga la costumbre de simular el orgasmo. Con esta mujer, el hombre puede no preguntarse demasiado y facilita que pueda autoengañarse, pensando que todo está bien.De todos modos en un nivel, en el que prefieren no indagar demasiado, saben bien de qué se trata.Se percibe el engaño de la mujer; pero se lo sostiene, pues necesita ser engañado.

    A este respecto presentare otro pequeño ejemplo tomado de la clínica.

Paciente:-Cuando estoy en la cama con mi novio, solemos tener un largo juego amoroso previo, finalmente él empieza a besar mi con... abajo…en mis genitales hasta que acabo, luego recién dejo que me penetre, pero no me gusta, en realidad me molesta, me irrita, pero finjo tener otro orgasmo para que él se quede contento y acabe. Así me deja tranquila; ¡suena feo lo que dije ¿no?! (y se queda callada).

Analista: - ¿Cómo le suena?
Paciente: -Como si se... como si lo estuviera engañando.

En este pasaje comete un fallido, que es como todo fallido un éxito para la expresión de lo reprimido inconsciente: iba a decir "como si se estuviera engañando", pero se corrige y dice "como si lo estuviera engañando". Se trata de que hay algo que percibe, pero que a su ver está negado como pensamiento consciente. Entonces se lo señalo de la siguiente forma:

Analista: -Como si se estuviera engañando.

Paciente: - ¡Yo!

Analista: -No, ¡él!

La paciente se queda callada varios minutos, se muestra muy conmocionada con el señalamiento que le acabo de hacer. Comienza a llorar y entre lágrimas afirma.
Paciente: -Creo que esto que dije, sin darme cuenta que lo estaba diciendo, es una gran verdad que no me atrevía a pensar. El se engaña más allá de que yo también le mienta. ¡Él se engaña, porque quiere creer mi mentira!, la debe necesitar porque de otro modo podría darse cuenta fácilmente de que finjo, que mi cara no es de placer y que mis gemidos son muy distintos a los que hago cuando me besa…abajo. Pero ¿qué pasaría si él no se engañara?

Analista: - ¿Qué cree que ocurriría?

Paciente: -Podríamos empezar a hablar de nuestra sexualidad, algo que evitamos continuamente, y creo que esto ayudaría a desenmascarar las cosas y a resolver mis problemas sexuales. Aunque habría que ver cuál es el problema de él...


Los psicoanalistas sabemos sobre las causas psicológicas de la eyaculacion precoz. La experiencia clínica con este tipo de pacientes, nos permite afirmar que se trata de una disfunción de fácil solución, sólo necesita que el paciente entre en lo que es la regla fundamental del análisis, la asociación libre. Esta regla consiste en solicitarle al analizante que diga todo lo que se le ocurra y pase por su mente mientras está en sesión; sea lo que sea y con las palabras que mejor definan sus fantasías. Pero sabemos que poder cumplir con este enunciado no es tarea fácil, pues, prejuicios, sensación de vergüenza, temor al ridículo y tantas otras resistencias, se oponen a este cometido. El trabajo analítico, también consiste en el trabajo de estas resistencias, para disolverlas y facilitar de este modo la asociación libre.

        Voy a referirme a las conclusiones obtenidas en varios casos en los que pude conducir el análisis hasta la desaparición del síntoma. Muchos hombres ven como una mujer ideal a aquella para quien el sexo no tiene valor alguno; expresándose así una aversión por las manifestaciones del placer sexual en la mujer. Esto se suele dar con mayor fuerza cuando se trata de mujeres a las que se ama con devoción y admiración. Lo más difícil de aceptar, en ocasiones, es que este prejuicio, esta valoración negativa se produce en ellos a nivel inconsciente. Conscientemente, no razonan de este modo, es más, algunos se ufanan de ser muy liberales, pero cuando producen elecciones de pareja, que son duraderas en el tiempo, dichas elecciones recaen en mujeres vírgenes o que sin serlo, actúan como si lo fueran.

        Los ejemplos clínicos siempre ayudan a esclarecer cuestiones teóricas; entonces relataré algunos aspectos de un caso: se trata de un hombre que no expresaba prejuicio alguno sobre las actividades y experiencias sexuales de cualquier mujer; pero en las elecciones importantes de su vida, sólo terminaba enamorándose de mujeres que o eran vírgenes o fingían serlo, "Es una casualidad" decía él, pero la casualidad en este caso sólo era el desconocimiento de las causas. Durante una sesión de análisis, se refiere a una relación que había iniciado y dice "otra virgen la c...  de mi madre" e inmediatamente, queda estupefacto con lo que acaba de decir, pues se pregunta "¿pero qué tiene que ver la c... de mi madre con esto?" Se empieza a dar cuenta que su madre tenía mucho que ver con esto que se repetía sistemática e inexorablemente a lo largo de su vida amorosa. Sigue asociando y descubre una idea en la que no había pensado con claridad pero siempre estaba presente; la de imaginar a su madre de un modo virginal, como una mujer a la que no le agradaba el sexo ni lo practicaba, una mujer que en su vida había tenido tres relaciones sexuales y llegaba a pensar en tres, porque tenía dos hermanos.

        Durante el tratamiento psicoanalítico siguieron surgiendo recuerdos olvidados de la historia infantil; así recuerda que cuando tenía seis años, se entera de las relaciones sexuales entre los padres y entonces pensó "ella puede hacer conmigo lo que hace con mi padre", e inmediatamente en sus asociaciones posteriores equipara a su madre con las prostitutas. A esto lo continuaron infinidad de recuerdos de épocas en las que era aún más pequeño, pero son imposibles de mencionar por una cuestión de espacio.

        Finalmente, todo esto fue reprimido y quedó en su conciencia la idea contraria, la de la madre virginal. Ayudado todo esto por la mojigatería de la madre ante todo lo referido a la vida sexual de ella y a la sexualidad en general. Esta historia gestó en él un modelo sexual cuyos aspectos se expresaban en sus elecciones de pareja.

       Todo ser humano tiene en su vida tres modelos de amor: 1) la relación que de niño tuvo con su madre; 2) la relación establecida con el padre, que se enlaza directamente con el anterior y 3) la relación que los padres mantuvieron entre sí. Luego en la vida adulta tiende a vincularse con su pareja, en función de estas experiencias anteriores, repitiendo inconscientemente estos modelos amorosos que han quedado registrados en su psiquismo.Retomemos el caso; este hombre, con su novia, tenía serias dificultades sexuales, oscilando entre períodos de eyaculación precoz e impotencia. Cuando esta mujer comenzaba a mostrar excitación sexual eyaculaba inmediatamente y cuando era activa y se subía arriba de él, perdía la erección. En muchos hombres que participan de esta problemática, podemos ver cómo la manifestación del goce femenino por sí solo, puede provocar la detumescencia del pene, o la eyaculación; así, un gemido del mismo modo que cualquier otro signo de excitación producen lo contrario de lo que es dable esperar.

        ¿Cuál es el pensamiento que invade entonces al hombre de tal manera que culmina en este resultado, en más de un sentido, vergonzante para él?, en algunos casos se hace presente una especie de repulsión frente a una mujer inmersa en los placeres de la carne y pensamientos insultantes, (que pueden ser conscientes o no) preceden al momento de la eyaculación. Estos pensamientos denotan a la mujer como "sucia", "arrastrada", "puta", "perra", etc. Son epítetos que evocan la prostitución de la mujer que está con él, y que inconscientemente, remiten a la prostitución de la madre (según lo que antes afirmé)

        Es necesario aclarar que son comunes estas denotaciones en hombres que no tienen estas dificultades, pero en ellos éstas no remiten a una desvalorización de la mujer, sino a una admiración por aquella que se permite los placeres carnales, lo cual hace a una diametral diferencia.

            El intento de controlar el placer en la mujer, se debe en el caso de este hombre  a una fantasía que lo involucraba de una forma sumamente angustiante; la de no ser el
dador de ese placer. De imaginar que lo que ella comenzaba a sentir se refería a otro, a  un hombre anterior, a alguien que había estado con ella o que podría haber estado y ella  añoraba. Estas fantasías son las que se intentan rechazar cuando se eligen a mujeres vírgenes, mujeres que no puedan traer a la cama el recuerdo del sexo con otro hombre.

Otro con el que siente que no puede competir, cuando la virilidad esta cuestionada. Pero si esta mujer es virgen, la fuerza de aquello que está, se hace presente de otro modo, si ella es capaz de experimentar toda la intensidad de su deseo, se dará cuenta de lo insatisfactorio que es y buscará a otro.

        Se trata en estos casos, que la mujer mentalmente denostada mostrará -para la fantasía de estos hombres-un amor por el pene que no tendría en cuenta la individualidad del compañero, como si se tratara de una pasión por el órgano sexual masculino. La mujer que empieza a gozar es vista como prostituida a una potencia fálica anónima. La existencia de este pensamiento que es insoportable, y la clave está en esto, que es insoportable cuando podría no serlo; pone al hombre que padece este síntoma, en el lugar del que retrocede ante sus obligaciones viriles.

En esos momentos de suma excitación, el hombre puede preguntarse: ¿dónde cree que se encuentra? ¿En brazos de quién piensa que está, cuando gime de placer? ¿Con quién se imagina que hace el amor? Ante esto es que retrocede, teme perder su virilidad en esta confrontación que hace con un otro imaginario, otro que no hace otra cosa que convocar su homosexualidad reprimida. Recuerdo en estos mismos instantes que escribo estas líneas, la siguiente situación relatada por un hombre: resulta que en una ocasión en que iba a salir con su novia, ésta se presentó vestida de una forma sumamente atractiva, minifaldas y ropas algo ceñidas al cuerpo y le preguntó a él si le agradaba cómo ella estaba y él cuenta que le respondió: "¡Sí!, pero los hombres que me vean con vos van a pensar ¡qué cornudo debe ser este tipo!" ¿Por qué respondió así?, él empieza a asociar con esto que lo interroga y descubre que cree que ella se viste así, no para él, sino para los otros; como un modo de señalar ella, la insatisfacción sexual que siente con él. Su síntoma principal era la eyaculación precoz. No podía ver que si bien algo de los otros se ponía en juego, esa seducción estaba dirigida principalmente a él, pero eso le era muy difícil de creer, pues en su interior se sentía incapaz de producir algo así en su mujer.

Como conclusión de todo lo expresado hasta aquí, puedo agregar que estos avatares no le son ahorrados a ningún hombre, pero muchos conservan la audacia suficiente como para no detenerse en un goce apresurado y encuentran más bien en esto el motivo para seguir adelante, pudiendo acompañar a la mujer en su viaje sensual. Pueden porque están identificados con esa potencia fálica anónima, saben que lo que ella siente lo ha sentido o lo puede llegar a sentir con muchos otros, pero en esos instantes tienen la intima convicción que, cuando ella cierra los ojos y se pone a gozar, es con él con quien está y que sólo con él quiere estar. Sabe que porta un rasgo que no le es exclusivo, pero que lo incluye. Que pertenece al género de los hombres y que dentro de ese género es uno más; en cambio el eyaculador precoz cree que es uno menos. Se trata en uno y otro caso de historias diferentes y distintos modelos de amor experimentados en la infancia.

       Para finalizar nunca esta de mas resaltar, que hay que analizar cada caso en particular y obviamente no en todos se da lo mismo. Pero sí, en todos los casos se trata de transitar en parte estas cuestiones sexuales, que explican cómo se ha estructurado un sujeto sexual y sexuado.

        En el hombre de nuestro caso, el despliegue de su historia, con relación a su madre, a su padre, a cómo veía a las mujeres, cómo se horrorizaba por el goce de ellas, la rivalidad con sus hermanos, su masturbación, las fantasías que acompañaban esta masturbación, sus fantasías homosexuales y tantas otras cuestiones que se trabajaron durante casi dos años de análisis, permitieron la desaparición total del síntoma.

*Presentado en Oedipus en el seminario"Psicoanalisis del amor" en el mes de junio del 2005
   .                                                                                 

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              mariocingolani@oedipus.com.ar


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